“La Inocencia”: Sandra Paula Fernández, Rocío Verdejo y Ana Elena Pena, en Galería Punto

by • 19 septiembre, 2013 • Exposiciones, Fotografía, Galerías de arte, ValenciaComments (0)5071

Hasta el 5 de octubre de 2013. Galería Punto, Valencia

La valenciana Galería Punto acoge desde el 5 de septiembre La Inocencia, muestra colectiva que recoge obra de las artistas Rocío Verdejo, Sandra Paula Fernández y Ana Elena Pena que mediante diferentes disciplinas y lenguajes, abordan aspectos de la representación de la mujer a través del arte. Sus trabajos, de apariencia en un principio dispar, al convivir potencian el alcance de sus intenciones discursivas.

Ana Elena Pena encuentra en el desamor, el erotismo, el desencanto, la nostalgia y las caídas las fuentes de sus pinturas, vídeos y escritos. La suma de estímulos infantiles y ligeros con otros signos de provocación y violencia da como resultado escenas de “surrealismo pop” donde los opuestos cumplen su función al activar los contrastes. La artista disfruta llevando al espectador por los senderos que domina, marcando el ritmo de cada estímulo visual para desarrollar una escena global que teatraliza lo femenino mediante la representación de niñas-mujer. Extraído de su libro Hago pompas con saliva: “Tenía una enorme polla. De manera que no se preocupaba absolutamente por nada (…)”.

Sandra Paula Fernández (Oviedo, 1972). Desarrolla una nueva comunicación mediante paneles iluminados por leds, que reproducen secuencias animadas con mensajes directos, cargados de ironía, con personajes y elementos que forman parte de esa cultura de masas infantilizada que tan fácilmente recala en lo primario. Son conocidas sus obras a partir de la imagen recurrente de Blancanieves, convertida en una sensual Afrodita que participa implacable en su propio “Space invaders”. Como diría Judith Butler, el sexo, la sexualidad y el género no son algo natural sino fruto de una determinada construcción social afianzada en la costumbre imperativa.

Rocío Verdejo (Granada, 1982). Muestra en sus imágenes instantes congelados, escenas con las que nos niega tanto el inicio como el desenlace de la historia relatada. La artista nos ofrece realidades atroces mediante el empleo de referencias idílicas que transitan por el barroco italiano y los primitivos flamencos, en las que el enigma y la muerte dominan la narración. Revisa la tradición de fotografiar difuntos, mediante una serie de imágenes en las que recrea de un modo minucioso y rico en detalles algunos momentos que podrían formar parte de una producción cinematográfica. En ellas el elemento femenino se convierte en el vértice que nos trae a la memoria imágenes icónicas de la moda y la publicidad, empleadas aquí con otro propósito.

Dicen que la relación más íntima que podemos tener con los objetos es poseerlos, del mismo modo que las palabras son la forma que adoptan nuestras ideas antes de convertirse en hechos. A veces esos códigos del mundo material, tan filtrados en la comprensión de la realidad, se extienden a territorios más allá de lo inanimado. La lucha por la igualdad es un camino que no ha acabado de recorrerse.

Extracto del texto crítico de José Luis Pérez Pont

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