EL DESVÁN, relato íntimo y relato colectivo

by • 29 noviembre, 2017 • Exposiciones, Granada, Millennial Artists, Sala de exposic.Comments (0)706


Si un yacimiento arqueológico es una concentración de antiguos vestigios (materiales, estructuras y restos medioambientales) con los que podemos reconstruir la actividad de una civilización, el desván familiar es, sin lugar a dudas, un auténtico yacimiento arqueológico. En él diversas generaciones van acumulando multitud de objetos cargados de recuerdos que señalan el itinerario vital de su parentela, y que por lo tanto, nos hablan de una identidad de linaje o estirpe.

Ana Varea

En Sedimento, la nueva exposición de la artista manchega Ana Varea (Munuera, 1991) en la sala de exposiciones de la Facultad de Bellas Artes Alonso Cano, el desván familiar se convierte en una fuente inagotable de investigación cuyos objetivos fundamentales son la reconstrucción de una identidad social, así como la de la historia personal. La muestra reúne siete piezas instalativas compuestas por objetos que la artista ha extraído enteramente del desván de su familia, el cual define como “el cementerio de los objetos que sedimentan este espacio”. Varea entiende que el objeto de desván es una extensión de la acción humana, en este caso concretamente de la de su familia, convirtiéndose en un puente entre el ser humano y su entorno, y teniendo además la capacidad de hablar de lo general a partir de lo particular.

En primer lugar, la artista ha llevado a cabo una inmersión sentimental profunda al reencontrarse con objetos pertenecientes a sus antepasados, lo cual le ha permitido conocer mejor su historia familiar, y por consiguiente, a sí misma. Algunas piezas de la exposición presentan un carácter más íntimo, como los diversos conjuntos fotográficos que encontramos en algunas de las instalaciones y que retratan a personas y escenas concretas de la historia parental de Varea. Lo interesante del asunto es que a pesar de su carácter particular y personal, el espectador puede reconocer en ellas cierto espíritu histórico de costumbres y modas, llegando incluso a recordar las antiguas fotografías que sus propios antepasados atesoraban en la casa familiar. Este es el mayor logro de Sedimento, la capacidad de conexión con las pequeñas historias personales de todos los visitantes.

Ana Varea

En una línea menos íntima y quizá más cercana al relato colectivo se encuentran el resto de piezas, las cuales componen, además de la crónica particular de la familia de Varea, una muestra propia de museo de las costumbres, reflejo certero de la vida rural de los españoles que transitaron desde los años cuarenta a los años setenta. Así, el ajuar de novia metido en cajones nos habla del destino común de las mujeres jóvenes de aquella época: el casamiento; los mandiles y cucharones, de la labor femenina en el hogar, y la Cruz de Caravaca del profundo sentimiento religioso y algo supersticioso que el franquismo se encargó de cultivar. Una de las piezas más poéticas de la exposición quizá sea la instalación compuesta por las bandas de corona de difunto cuya consigna “Tu esposo e hijos no te olvidan” hace una inteligente referencia a esa obsesión por congelar el recuerdo, impidiendo que nuestra huella sea borrada por el inexorable paso del tiempo. De hecho, estos son los motivos que nos empujan a acumular objetos de carga sentimental en los desvanes de nuestras casas.

Ana Varea

Pero la obra de Ana Varea no solo habla de la identidad personal y social del pueblo manchego o español, sino que llega a conectar con las costumbres rurales de otras partes del mundo. Una de las instalaciones más brillantes de la exposición representa el ato de la cama, es decir, la bolsa de tela que tradicionalmente las mujeres hacían para cambiar las sábanas envolviéndolas en la colcha, pudiéndolas transportar así más fácilmente al lavadero. Este ritual femenino nos recuerda enormemente en forma y concepto a los Bottari de la artista coreana Kimsooja, los tradicionales fardos de colores típicos de las comunidades nómadas de su país, que además suelen ser transportados por las mujeres de su comunidad. Ambas artistas utilizan elementos de la tradición cotidiana para construir un relato social en el que la mujer es protagonista.

Aunque no podemos catalogar Sedimento como una exposición marcadamente feminista, el recuerdo de la figura de la mujer y de su esforzado trabajo diario tiene una presencia fundamental en la exposición a través de los objetos que la artista ha rescatado del desván de su abuela materna, de tal manera que casi podemos considerar esta muestra como un bonito homenaje a todas esas mujeres cuya lucha subversiva consistió en laborar con mucho sudor los campos y las cocinas de sus hogares, y que desde el silencio y la prudencia fueron pilares fundamentales del desarrollo histórico de sus comunidades.

Artista: Ana Varea
Fechas: Hasta el 8 de diciembre de 2017
Lugar: Facultad de Bellas Artes Alonso Cano, Granada



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