Bureau désespoir o la necesidad imperiosa de trabajar en una oficina

by • 7 noviembre, 2017 • Exposiciones, Granada, Instalación, Millennial ArtistsComments (0)626


En su libro El miedo a la libertad (1941) explicaba Erich Fromm: “En el capitalismo, la actividad económica, el éxito, las ganancias materiales, se vuelven fines en sí mismos. El destino del hombre se transforma en el de contribuir al crecimiento del sistema económico, a la acumulación de capital, no ya para lograr la propia felicidad o salvación, sino como un fin último”. El trabajador de la era capitalista es para Fromm un engranaje más de una vasta maquinaria económica destinado a servir a propósitos que le son ajenos, convirtiéndose en un ser alienado. Sin embargo y a pesar de los evidentes fallos que el sistema capitalista viene planteando desde mediados del siglo XIX, sigue encontrando estrategias de seducción para atraer a nuevos “obreros”.

El imaginario capitalista es muy variopinto y constantemente reproducido en los medios de comunicación: el éxito laboral, el ascenso y el reconocimiento e integración dentro de un grupo de iguales. La oficina es el lugar en el que acontecen todas estas situaciones, el espacio predilecto del capitalismo. La artista onubense María Alcaide (1992) ha dado la vuelta por completo a los preceptos capitalistas en su nueva exposición Bureau Désespoir (Espacio Iniciarte, Córdoba). Alcaide ha construido una oficina “conceptual”, o mejor dicho, ha fabricado el concepto de una oficina generando un environment global compuesto por diversas instalaciones, integradas a su vez por objetos iconos, propios del ámbito del despacho. Cada una de las piezas e instalaciones que constituyen esta exposición son un dardo lanzado con extraordinaria ironía al corazón del trabajo en la oficina, clave iconográfica del sistema capitalista.

María Alcaide

No debe resultarnos extraño que dos de las instalaciones de esta exposición sean una crítica al modelo de acceso laboral contemporáneo. Alcaide pertenece a una generación duramente azotada por la crisis económica, en la que la búsqueda de trabajo se ha convertido en una auténtica prueba de obstáculos y resistencia, casi un arte al que hay que dedicar horas de estudio. Así lo demuestra Orgánica motivacional, una instalación en la que combina objetos de oficina (el maletín, el archivador, el libro, etc.) y textos motivacionales propios del mundo empresarial. Alcaide consigue así un diálogo entre objeto y texto cargado de sarcasmo evidenciando la falsedad de ciertos conceptos o ideas idílicas en torno a este mundo. Especialmente interesante resulta la asociación entre la frase “una oficina es un lugar donde los sueños se hacen realidad”, y la carta real de motivación de un aspirante a un nuevo puesto de trabajo, desenmascarando la falsa utopía laboral. La segunda instalación a la que me refiero es Pídele a San Pancracio, otro escenario tremendamente irónico en el que la artista hace referencia a los rituales supersticiosos de acceso al mercado laboral, asociando de este modo la idea de lo sagrado con el trabajo capitalista, y es que de alguna manera, ser un engranaje de la gran maquinaria económica se ha convertido en nuestra razón de ser, nuestra religión. El objeto que preside dicha instalación es una figurita blanca del santo al cual se le atribuye la capacidad de situar laboralmente a sus devotos y junto al que aparece la frase “cuerpos, levantaos”, de gran regusto bíblico, pero que también hace referencia a ese espíritu emprendedor de una juventud a la que se presupone ansiosa por formar parte del mecanismo capitalista. Para rematar la metáfora, María deposita sobre una de las sillas de esta instalación el libro de Cecilio Benito Blas “Como ser elegido en una selección de personal”.

María Alcaide

Esa intención de escenografiar la falsedad se palpa perfectamente en Tragedia, transparencia y Sección salmón, imparcialidad dudosa, dos instalaciones que parecen conjugarse en una. La primera está compuesta únicamente por una cortina de despacho en la que la artista juega con las luces y con su carácter translúcido, permitiéndonos percibir las siluetas que hay al otro lado pero sin nitidez. De esta manera genera una interesante metáfora en torno a la falta de transparencia propia de estos lugares y del sistema en sí. Esta gran cortina desplegada en mitad de la sala dialoga con la moqueta de Sección salmón sobre la que encontramos un humidificador y un montón de periódicos que la artista ha editado ex profeso para este proyecto y que están disponibles gratuitamente para los visitantes. Nuevamente se apropia de los símbolos mobiliarios propios del espacio de oficina, invitándonos a participar en su obra, pudiéndonos tumbar sobre la moqueta y ojear la publicación Bureau deséspoir, una publicación inspirada en los diarios económicos y editada con grandes dosis de ironía y humor. Para dicha publicación la artista ha contado con colegas del gremio como Andy García Vidal o Manuel Zapata.

María Alcaide

El contrapunto del discurso expositivo lo aportan las tres fotografías de formato pequeño que componen la serie Bureau deséspoir, en las que la artista introduce códigos distintos a los anteriormente descritos, hablando de otros espacios laborales más humanizados y que guardan relación con su biografía personal: los lavabos de la Akademie der Künste en la que Alcaide trabajó como asistente técnica de otro artista, el salón de su casa en la que trabajaba como niñera y la residencia de artistas de Berlín en la que participó. Con esta serie fotográfica la artista compone el retrato laboral del artista contemporáneo, el cual supone la antítesis del trabajador que pertenece al sistema laboral capitalista y por tanto, diametralmente opuesto al previsible y estático trabajo de oficina.

Con esta última serie, María Alcaide no solo retrata la precaria situación laboral de los artistas de su generación, sino que también está construyendo un retrato fiel de los múltiples espacios laborales en los que el artista desarrolla su actividad, dignificando esta profesión y haciendo un guiño de simpatía a esta imprevisible pero maravillosa actividad. Quizá el artista sea el único individuo a salvo de ser alienado por la vasta maquinaria económica del capitalismo.

Artista: María Alcaide
Fechas: Hasta 26 de noviembre de 2017
Lugar: Espacio Iniciarte, Córdoba



Articulos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>