El amor por los momentos de Lola del Fresno

by • 6 marzo, 2013 • PinturaComments (0)2583

La magia y el existencialismo de las obras de Lola del Fresno me atrapan al excluir la expresión de los sentimientos y me recuerdan los retratos de Lucian Freud aunque los personajes de este, sí que están marcados por una carnalidad manifiesta y una luz fija hasta cierto punto inquisitiva.

En cambio, la obra de Lola del Fresno no tiene esos colores tan marcados, y evoluciona con el uso de los blancos y los negros y con pizcas de alguna tonalidad lisonjera y débil.

En sus obras se saborea la inmensidad del tiempo atrapada en una mirada o en su Casa Verde. La suma acumulativa de imágenes descansa sobre una opresión de diferentes momentos puntuales y nos invitan a la reflexión y a elegir si por ejemplo la mujer del retrato está muerta o descansando o recordando tiempos pasados que a lo mejor fueron mejores.

Como orgullosa artista figurativa que es, juega con la sugerencia y la expresividad de la vida y de la muerte, de momentos y situaciones escogidas, tal vez al azar, que nos invitan a contemplar la escasez de las formas junto con la melancolía del tiempo.

Precisamente esos cuerpos que a simple vista son inertes nos invitan a tomar el alma de la existencia para ir un paso más allá. Sólo el cuerpo nos limita, mientras nuestra alma y nuestra imaginación pueden romper barreras puramente físicas y tradicionales y escuchar sus miradas y alimentarnos de la energía que emanan. Estos son precisamente alguno de los puntos que Lola del Fresno quiere transmitir: esa trascendencia furtiva y ese toque de introspección que es necesario por nuestra parte cuando nos sumergimos en sus obras.

En su arte tocó el constante cambio, la evolución de sus piezas y la confrontación tan buscada hoy en día hacia nosotros, los espectadores. Las miradas y los momentos de sus obras te atrapan, te piden una respuesta o una retirada y no te dejan salir del atolladero de la elección.

Lola del Fresno afirma que: “la persona individual define su vida con cada acción. Es en esa acción, en ese momento presente, donde yace la posibilidad de controlar su destino”.

A mí personalmente me relajan y les daría un abrazo porque sus retratos me emocionan y no me retan sino que me hacen sentir que estuvieron allí, donde fuera, en un momento y en una vida dentro del alma de Lola.

Próximamente, Lola expone en una individual en Los Ángeles, donde vive hace ya algún tiempo y lo que no sé, es si el caos angelino le deja tiempo para añorar el Madrid que le vio nacer.

En el siguiente link podéis ver a la artista hablando sobre su obra:  Lola del Fresno

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