El Invierno de Amie Siegel

by • 4 diciembre, 2017 • Bilbao, Exposiciones, Museos, VideoarteComments (0)265


El Museo Guggenheim Bilbao presenta por primera vez en Europa la obra de Amie Siegel Invierno (Winter, 2013 ). Este trabajo, perteneciente a la colección del Solomon R. Guggenheim Museum cierra la programación de 2017 de la sala Film & Video, una iniciativa del Museo Guggenheim Bilbao para albergar obras claves del videoarte, la videoinstalación y la imagen en movimiento como medio artístico.

Amie Siegel

En relación a los elementos esenciales de la cinematografía y el papel del tiempo en la producción, tal y como se aborda en su obra Invierno, la artista ha comentado: “Invierno es un filme de tiempos múltiples; filmado en un pasado reciente que muestra un futuro desconocido, que se desvela y cambia en el presente de la exposición, representa distintas condiciones temporales y culturales de inestabilidad y de incertidumbre, y aborda cuestiones como el calentamiento global y los accidentes nucleares, trastocando la naturaleza fija del cine y de la imagen fotográfica.”

Amie Siegel (Chicago, 1974) concibió Invierno como una obra abierta, que cambia cada vez que se expone; filmada originariamente en 2013 en Nueva Zelanda, la película alterna proyecciones con sonido grabado y actuaciones en directo lo que permite a los visitantes experimentar la sala de exposición como un espacio activo de producción y creación. Invierno, encargada a la artista por la Trienal de Auckland (Nueva Zelanda) en 2013, se expone por primera vez en Europa en la sala Film & Video del Museo Guggenheim Bilbao.

En cada presentación de Invierno, Amie Siegel trabaja con artistas locales: músicos, actores o creadores de efectos, indagando así acerca de la relación de la obra con su ubicación temporal y resituando la proyección en un espacio de producción itinerante. De este modo, cada reproducción del filme es reinterpretada mediante una banda sonora que se produce en directo y se halla en permanente cambio, en la que la voz en off, los efectos de sonido y la música configuran una partitura viva que se despliega en los treinta minutos que dura cada pase de la obra. Más que un doblaje, en esta obra se da un constante desdoblamiento que pone de relieve la fluidez de la imagen fílmica en función de los diversos guiones sonoros. Así, la atmósfera y la intensidad emocional fluctúan en cada proyección.

La película se rodó en las viviendas encaladas de aspecto biomorfo que diseñó el arquitecto Ian Athfield en enclaves remotos de Nueva Zelanda, y refleja la vida de una comunidad que parece el último asentamiento humano en la Tierra. Las imágenes muestran un entorno desierto y los restos de una civilización extinta lo que remite a una guerra nuclear o a una catástrofe ecológica. La arquitectura y el atrezzo resultan futuristas y obsoletos a la vez. Los pájaros también parecen jugar un papel especial en la nostalgia de los supervivientes. La obra evoca un futuro próximo donde la vida humana parece estar al borde de la extinción. El aspecto familiar de los lugares y objetos representados refuerza la ambigua sensación de extrañeza, y la banda sonora del filme surge como clave para establecer un posible sentido.

Fechas: Hasta el 11 de marzo de 2018
Lugar: Museo Guggenheim, Bilbao



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