El nuevo mercado globalizado del arte en la exposición Nothing to declare? en Berlín

by • 10 abril, 2013 • Berlin, Centros de arte, ExposicionesComments (0)1427

Del 1 febrero al 26 mayo de 2013. Academia de la Artes de Berlín.

Tras la caída del telón de acero asistimos a una nueva ordenación geopolítica del mundo que hasta entonces se conocía. También en el mercado del arte. Tras su paso por el prestigioso ZKM | Zentrum für Kunst und Medientechnologie de Karlsruhe el año pasado como The Global Contemporary, la presente muestra llega ahora a Berlín algo más reducida con el título ¿Nada que declarar? Mapas del mundo del arte desde 1989 (Nothing to declare? Weltkarte der Kunst nach 89) gracias a la colaboración de la Academia de las Artes, en cuya sede de la Pariser Platz se puede aún visitar hasta el 26 de mayo tras haber sido prorrogada.

El arte llamado de la modernidad, per se occidental, deja de ser a partir de ese momento el eje central de este mercado para pasar a compartir beneficios con nuevas regiones en aras de un nuevo concepto de arte llamado “global”, que genera el surgimiento explosivo de nuevas bienales y nuevos ejes comerciales y políticos alrededor del planeta. Estas bienales se convierten en los factores primordiales implicados en la promoción de entornos y artistas locales en un mercado que, a comienzos de los años 2000, ya está globalizado.

Estos cambios de perspectiva se dejan, así, ver en las obras de los artistas provenientes de estas áreas o regiones antes invisibles para nuestra modernidad, a no ser en función de su exotismo o primitivismo. Estos artistas nos devuelven y, para nuestra sorpresa, nos sostienen la mirada y en ella se concentra tanto su herencia cultural como la nuestra. Como afirma Peter Weibel -comisario de la muestra junto a Andrea Buddensieg- en el programa de mano a la muestra de Karlsruhe, el mundo occidental ve cada vez con más claridad que los términos de inclusión / exclusión que antes manejaba a su propio interés se empiezan a aplicar a ellos por parte de otros centros económica y geopolíticamente crecientemente poderosos. Y esto es, precisamente, lo que hace a esta confrontación tan interesante y convierte a esta muestra y a otras parecidas en una ocasión casi única de entender los cambios que, en este caso a nivel artístico, la globalización ha traído consigo.

Sosteniéndose en esta tesis, la muestra que se puede visitar en Berlín se organiza en tres secciones diferenciadas. La primera, dedicada a la exhibición de obra visual propiamente dicha, recibe al visitante con un amplio sofá donde se reparte la bibliografía y desde donde se puede leer el texto introductorio en la pared.  Alrededor de este área central cuatro cabinas de madera, donde se proyectan los vídeos de Thierry Geoffroy (Biennalist, 2012), Araya Rasdjarmrearnsook (Dow Song Duang – The two planets series, 2008), Zhou Tiehai (Will / We must, 1996) y Miao Xiaochun (The Last Judgement in Cyberspace – Whe will I go?, 2006), se reparten el espacio de esta primera sala. Tras ella, donde la original solución de las cabinas evita una cacofonía de otra forma inevitable, se pasa a una segunda donde se distribuye obra fotográfica, con una muestra de la obra de Halil Altindere (My mother likes Fluxus, because Fluxus is Anti-Art, 1998), Ho-Yeol yu (Flughafen, 2005) o del surafricano Pieter Hugo (Nollywood, 2008) y a una tercera diseñada para la visualización de vídeos y filmes más largos.  Entre ellos tenemos, por ejemplo, Kunstmarkt TV (2008) del alemán Christian Jankowski, donde el artista encuadra el mercado del arte en el sistema económico mundial, parodiando las técnicas comerciales televisivas convirtiendo una vernissage en una especie de “teletienda”, o The Great Contemporary Art Bubble (2009) de Ben Lewis, donde el reconocido periodista investiga en los trasfondos de las casas de subastas.

Este encuentro de miradas al que antes hacía referencia lo encontramos en el vídeo de la tailandesa Araya  Rasdjarmrearnsook,  Dow Song Duang – The two planets series (2008), en el que la artista confronta a campesinos con obras clásicas del arte europeo tales como El desayuno sobre la hierba de Manet o La siesta de Van Gogh. Las diferencias de códigos y entornos ponen en evidencia la validez de nuestra tradición a nivel global, perdiendo su valor al ser observados fuera del área donde se crearon esos códigos por gente ajena a esa tradición. Biennalist, de Thierry Geoffroy o Will /We must de Zhou Tiehai tematizan irónicamente el mercado del arte internacional, el primero tratando el nuevo papel de fenómenos como los curadores o las bienales, el segundo desde el punto de vista del artista.

A pesar de la considerable reducción de posiciones artísticas que ha supuesto la adaptación de la muestra a los espacios disponibles en la planta baja de la Akademie berlinesa, la exposición se esfuerza por sostener su tesis fundamental, lo cual se consigue, aunque se echan en falta más posiciones occidentales que mantengan este diálogo entre los antiguos centros hegemónicos y los nuevos centros asiáticos, árabes y latinoamericanos.

Nothing to declare? aspira a documentar los cambios globales tras el giro histórico ocurrido en 1989, tomando esta fecha como detonante de la antigua dicotomía centro / periferia que hasta entonces había caracterizado el arte y en general la mentalidad occidental, abriendo las puertas a un nuevo concepto de arte global. Ese fue el año en que la muestra Magiciens de la terre en el Centro Pompidou de París sienta las bases del posterior comisariado y es, así, en este punto donde se inicia el recorrido documental que ocupa la penúltima sala y que ofrece, a través de abundante material de lectura entre recortes de prensa, mapas y gráficos estadísticos, una didáctica panorámica biblio-cartográfica de los acontecimientos clave en esta evolución. Dada la reducción de obra visual respecto a la muestra en Karlsruhe -el catálogo da una idea del espectro artístico que se mostró entonces-, la muestra de Berlín deja tiempo suficiente para sumirse en profundidad en este apartado documental elaborado y de gran fuerza didáctico-visual.

En el centro cerebral de esta muestra se encuentra, sin embargo, la instalación trans_actions: The Accelerated Art World 1989-2011 (2011), proyecto desarrollado en colaboración entre el ZKM y GAM – Global Art and the Museum, equipo de trabajo que lleva desde el 2006 trabajando en el tema de la muestra. La instalación, proyectada en pantalla panorámica en la última sala, ofrece una efectiva y dinámica plasmación visual de la evolución a la que hacíamos referencia al comienzo de nuestro texto, con la explosión de bienales o el aumento obligado de la movilidad de los artistas para obedecer a este nuevo orden.

La Akademie der Künste de Berlín es un organismo público formado por una comunidad internacional de 500 artistas miembro que se consideran o se han considerado clave para su tiempo y cuya obra se fomenta a través de las actividades de la academia en sus seis secciones de artes visuales, arquitectura, música, literatura, teatro y cine y video. Michael Hanecke y Harun Farocki en la sección cinematográfica o Ai Weiwei y Wolfgang Tilmans en la sección visual son algunos de sus miembros.

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