IFAC 2016: arquitectura y arte en el límite

by • 7 octubre, 2016 • Almería, Arquitectura, Arte Textil, Festival, InstalaciónComments (0)2497


Palmeras, olivos, chumberas, granados y eucaliptos. Suena “Petit pays” de Cesária Évora y la acompañan las cigarras. Polvo, polvo y polvo.

Somos el país de la burbuja inmobiliaria y la ocupación masiva de la costa desde los años 60. Nos hemos construido como país en base a un turismo abusivo y un urbanismo irresponsable. Pero esta tendencia tenía un límite que ya ha estallado y muchos buscan alternativas.

Un límite es una membrana, un muro, un obstáculo, unos barrotes, una frontera, la piel. Una separación del dentro al afuera. Para los españoles Almería es un límite, una tierra plagada de extensiones de lonas blancas que esconden invernaderos donde a menudo trabajan “los del más allá”. Al fondo, el mar que mirado desde Sierra Alhamilla parece un espejismo.

IFAC

 

Parece que el tiempo se ha detenido. De alguna manera, entrar en el IFAC 2016 supone dejar atrás las prisas y las urgencias y nuestro terrible ritmo de trabajo. Cambiar el hormigón por la tierra, los fluorescentes por un cielo de azul intenso, el comienzo del otoño en el norte de España por el calor aún veraniego de una latitud tal en el sur de la península.

A media hora de la capital hacia el interior, en un parque natural que encierra el tesoro de Los Baños de Sierra Alhamilla, perteneciente al municipio de Pechina se sitúa IFAC. Ahí no llueve, pero el agua brota de las piedras y transforma el desierto en oasis. Se oye un burro.

Un grupo de tres mujeres decidió montar en ese lugar la quinta edición del Festival Internacional de Arte y Construcción (IFAC), iniciativa nacida gracias al interés de unos jóvenes arquitectos madrileños por ejercitar la práctica de la construcción en un escenario rural. Una vez más la universidad se muestra como una escasa ayuda a la hora de “hacer realidad” la teoría impartida en el camino hacia la profesionalización.

El desarrollo que nos ha llevado a dañar el medio ambiente y nos ha hecho olvidar muchas prácticas tradicionales y sostenibles de construcción, es aquí contestado con una vuelta a la tradición desde la contemporaneidad. Qué podemos aprender, adaptar y actualizar de las prácticas de otro tiempo de proporciones más humanas son algunas de las búsquedas de este festival, que se llena de miradas conscientes que, desde la vanguardia arquitectónica, constructiva y artística, miran hacia atrás y alrededor decididos a implantar sus cuidados en lo periférico. Desde aquí, otras muchas preguntas nos asaltan: ¿cómo servirnos de la tecnología para esto? ¿qué materiales son verdaderamente sostenibles y duraderos? ¿podemos responder al consumo exacerbado con una cultura del reciclaje? ¿qué diálogo debe establecerse entre las artes y la arquitectura más allá de lo rural?

IFAC

 

IFAC es eminentemente un espacio de trabajo y de aprendizaje, articulado en este caso en workshops de larga duración, talleres cortos de una tarde y actividades nocturnas como conciertos. Ana Asensio, Marina Boaventura y Lucía García se las han arreglado para poner en diálogo a una comunidad internacional formada por unas 150 personas en torno al arte y la arquitectura que, acampada en las laderas de la sierra, ha entrado en contacto con el paisaje y la población local abriendo posibilidades para re-pensar unas relaciones que parecen obsoletas.

Centrado en el concepto del límite, IFAC explora los límites entre urbano y rural, natural y construido, tierra y cielo, España y el mar, el cuerpo y el contexto, el yo y los otros. Así, bañados en sudor y con el trabajo de sus propias manos -apegados a lo material-, todas las personas congregadas en Sierra Alhamilla han “hecho realidad” proyectos como “Sombrajo” – Bioconstruible-, “Roly Poly”, “Tensegrity pavillion” –Equalogical Lab-, “Mexican Vaults” o “Palimpsest”, sirviéndose de técnicas innovadoras como la técnica greb, construcciones modulares o estructuras recíprocas o de materiales tradicionales como el adobe, el barro o el bambú. Junto a ellos han convivido propuestas artísticas como el “Pixel Seeding” que acerca la práctica tradicional mexicana de realizar murales con semillas autóctonas al propio contexto del IFAC, o “Light Loom” que, inspirado en las estructuras de Janet Echelman, construye una escultura en el paisaje con redes de pescar de la zona y una lona de invernadero. Especialmente interesante el proyecto “Waterscapes” desarrollado por Elba García-Clark que ha diseñado un sistema de tratamiento y reutilización de aguas grises (provenientes del uso doméstico).

IFAC

 

IFAC es pues un laboratorio transdisciplinar que busca explorar los modos de reducir el impacto y establecer una relación más igualitaria con el espacio natural manteniendo la diversidad medioambiental pero también cultural, es una escuela fuera de la academia, una propuesta de ocio alternativo y, sobre todo, un lugar de encuentro e intercambio en que se establecen relaciones P2P.

Un festival de estas características se enfrenta -como siempre- al problema de la sostenibilidad pero, más allá, su reto es constituir no sólo un momento del “hacer” sino del “hacer pensando”, de reflexionar a partir de una práctica que se produce de manera colectiva y que puede ser liberada con un exhaustivo proceso de documentación. Porque el conocimiento que se produce en IFAC debe ser difundido y re-explorado.

IFAC

Todas las imágenes son de Ana Asensio.

 



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