José Castiella nos acerca a los monstruos de nuestra época

by • 3 octubre, 2016 • Exposiciones, Galerías de arte, Pintura, ValladolidComments (0)1802

La galería Javier Silva abre sus puertas, tras el parón veraniego, con una exposición individual del artista navarro José Castiella, titulada “Crops”. En la muestra nos acerca a un mundo imaginario donde elementos de la pintura abstracta adquieren presencia figurativa a través de la especulación, conectando con paisajes y criaturas distópicas del sci-fi.

 Jose Castiella

La práctica de Jose Castiella aborda la representación de lo desconocido a través de procesos donde interviene el azar. En Crops se entrelazan aproximaciones surrealistas o vertidos propios del expresionismo abstracto con elementos isométricos del videojuego y el comic.

En palabras de Jose Castiella: “Las piezas en las que estoy trabajando hablan de lo informe, del concepto de monstruo, del exceso. Todo en el monstruo es excesivo. Todo exceso es monstruoso.

La humanidad, dicen, marcha hacia un ¡¡¡colapso inminente!!! Estas sensaciones apocalípticas son constantes. No hace falta viajar al futuro como Huxley; el presente es ya distópico.

La contemporaneidad es inestable y excesiva. Un exceso que se manifiesta en muchas de las facetas de nuestra existencia: la información de la que disponemos, la forma en la que la consumimos, la producción y el gasto de recursos finitos, o incluso la forma en la que vemos o consumimos arte.

Trato de captar esos miedos trabajando lo informe, dejando que el subconsciente, gracias a las posibilidades de proyección que le da la mancha, conecte con lo que el psicoanálisis definió como inconsciente colectivo. De esta manera acudo al estudio sin ideas o proyectos preestablecidos. Los elementos figurativos, si aparecen, son sugeridos por algo ajeno a mí. Intento actuar de médium con toda esta información que recibo de internet, los medios de comunicación y las redes sociales.

 

 Jose Castiella  Jose Castiella

A lo largo de la historia ha habido una categorización del monstruo exhaustiva, una necesidad incesante de representar lo desconocido a través de las posibilidades que ofrece lo informe. Incluso una disciplina se dedicaba a catalogarlos.

Quizá los monstruos sean tan interesantes porque nos hablan de los miedos de la sociedad que los construye, de su intento de trascender lo inmediato.

En la contemporaneidad, una de las características del monstruo es su capacidad camaleónica y su informidad. Una informidad de la que la ciencia ficción ha hecho gala con criaturas como The Thing de John Carpenter o el mismo ET.

Estructuras sin una corporeidad clara. En el caso de ET, su creador, Carlo Rambaldi, tomó de referencia su gato y lo fue despojando de elementos reconocibles, adentrándose en lo amorfo y desfigurando las líneas entre lo representacional y lo abstracto.

El proceso es algo esquizofrénico, igual que mi relación con las nuevas tecnologías, donde soy partícipe de situaciones en las que conviven formas antagónicas de pantalla móvil u ordenador. Las obras se construyen a partir de una plantilla isométrica, que es un sistema de representación donde todas las líneas son paralelas entre sí, formando un ángulo de ciento veinte grados entre cualquiera de los ejes de coordinadas ‘xyz’, lo que hace que no existan jerarquías entre los elementos ni deformaciones de estos, y que, por tanto, se pueda entender el objeto descrito en sus medidas reales.

 Jose Castiella

Sobre esta estructura isométrica se acumulan manchas y marcas de pintura, algunas hechas con vertidos, otras con pigmento seco y otras con trazos pictóricos. Manchas anárquicas que responden a un tipo de discurso más irracional pero al mismo tiempo muy enraizado en la historia del arte por su carga formal.

Quizá la cualidad más evidente de los monstruos de nuestra época sea la indeterminación, el camaleonismo, el gusto por lo informe. Los veo como criaturas y entes. La imaginación proyecta contenidos y ellos toman vida, poco a poco.

Un día llego al estudio y pinto a la manera informalista, en el suelo, en horizontal. Quizás un fluido orgánico de pintura bostece. Si ocurre así puede que le dispare una bala de geometría blanda y que vierta la mezcla sobre el lienzo, dejando que se desarrolle y que tome forma. A veces un ente inteligente de materia adopta un volumen. Otras veces no. Al día siguiente retomo el cuadro con la sensibilidad de un pintor flamenco de imaginación medieval. El infierno está presente, el apocalipsis también, me lo dice la pantalla del móvil.

Al final del proceso me gusta pensar que he penetrado la barrera de lo personal y que he logrado adentrarme en lo colectivo.”

Fechas: Hasta el 19 de noviembre de 2016
Lugar: Galería Javier Silva, Valladolid

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