Madrid es amarillo, magenta y cian

by • 21 enero, 2015 • Arte Urbano, MadridComments (3)3464


Con la resaca todavía de la intervención de los Boamistura, Madrid te comería a versos, descubro que se repiten por todo el barrio de Malasaña intervenciones en amarillo, magenta y cian. Un goteo tricolor que se encaja en la geometría urbana. Cuadrados, rectángulos, rombos y figuras creadas a base de ángulos diversos que se circunscriben en adoquines, tapas de alcantarillas, losetas de las aceras y elementos de construcción. En ocasiones se superpone la geometría del color a la geometría de las líneas urbanas, o se vale de ellas para tomar forma. En cualquier caso, caprichos caleidoscópicos en el centro de Madrid. ¿Quién se esconde detrás de esta intervención?, ¿se trata de un artista urbano consagrado o de un artista desconocido todavía?, ¿se trata de alguien como tú y como yo con un spray en la mano?

Por alguna razón de olfato, tengo la impresión de que quizás, en este caso, no se desvele el autor. Una vez consciente de la intervención, salgo a buscar estas huellas tricolor y me doy cuenta de que, por las diferencias en el desgaste y la erosión de la pintura, éstas llevan tiempo realizándose y no se trata de una intervención puntual, de una semana, o dos, o tres. Es posible que entre varias de las intervenciones hayan transcurrido meses. Algunas parece que se pintaron ayer, otras ni se sabe. Aparecen nuevas cada día. Evolucionan en forma, nunca en el color.

Desconozco cuál es el objetivo de esta intervención, pero se me antoja del todo conceptual. No existe explicitud alguna. Colores primarios sobre el lienzo gris de la urbe. Destaque geométrico de la ciudad. Una repetición constante que dota de vida a la propia intervención. Es un ser vivo que se manifiesta, evoluciona. Es la ciudad misma que deja entrever el color que cobija. Como fisuras que se abren para mostrar un interior de color y orden. Y no son cualesquiera. Son los colores primarios, amarillo, magenta y cian, cuya mezcla equilibrada resulta en negro y en caso de desproporción, se obtiene una suerte de grises. Gris, como el color de la ciudad. Acabamos por descubrir las entrañas de Madrid. Es fantástico.

El arte de la intervención anónima con repetición, genera un impacto que tiene eco directo en redes sociales y hasta en los medios de comunicación, como es el caso de Madrid te comería a versos. Como decía Shepard Fairey, uno de los que primero se valió de la repetición como forma de intervención callejera, “cuantas más pegatinas, más importancia se les daría, y más se preguntaría la gente qué era aquello y su importancia aparente le daría importancia real”. Una vez se reconoce el juego, el descubrimiento de un nuevo elemento del conjunto produce una emoción máxima. ¿Quién no se sonríe cuando llega a una ciudad, en cualquier parte del mundo, y descubre otro Space Invader más?. Inevitable compartirlo en las redes sociales. Quién ha encontrado qué, dónde, todo sucediendo a la vez. La exposición de la obra es máxima y genera interés. Una vez se conoce el artista o el colectivo responsable de la acción, la imagen ya ha calado tan hondo que la identificación de la obra es inmediata y el alcance, insospechado. La situación es atípica, es el público quien busca conocer el nombre del artista, mientras el artista no quiere desvelarse. El más claro exponente de este arte es el genio de Banksy. Esta acción es tan eficaz que se utiliza frecuentemente en las campañas de marketing conocidas como campañas teaser (de intriga), habituales en el mundo cinematográfico pero también en formatos publicitarios que funcionan como anticipo de una campaña.

La magia de la que dotan a las ciudades estos artistas urbanos no tiene precio. Convertir el espacio público en una experiencia de arte contemporáneo, es devolver a la ciudad su categoría como lugar público de interacción intelectual y creativa. Su poesía. Una apuesta esencial en un momento en el que el imperio del consumo todo lo determina.

Hay infinidad de combinaciones posibles de amarillo, magenta y cian que no son grises. Madrid es de colores, al menos eso parece que nos está diciendo. Una y otra vez. Y otra vez más. En un rincón y en otro. Al doblar la esquina. En multitud de lugares.

¿Conoces tú al vocero?



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3 Responses to Madrid es amarillo, magenta y cian

  1. Pues no lo conozco y parece que nadie lo conoce… ando tras su pista mientras colecciono sus intervenciones… a ver si tenemos suerte! Saludos,

  2. Vivi Viviana dice:

    Who knows :)

  3. […] lo preguntaba PAC en su artículo sobre los colores que invaden la ciudad: ¿Quién se esconde detrás de esta […]

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