Michel Villa le está observando

by • 14 septiembre, 2017 • Colombia, PinturaComments (0)525


¿Alguna vez se preguntaron en qué se convertían sus fotos publicadas en las redes sociales? El joven artista Michel Villa se las apropia y las interviene con pintura. Con las redes sociales, nuestra relación con el cuerpo y la íntimidad ha cambiado. El auge de las redes sociales aparece como una fractura, una ruptura en nuestra evolución social. Cada día, millones de imágenes aparecen en las redes sociales. Vivimos en una sociedad hipersexualizada donde nos enfrentamos constantemente con las representaciones del cuerpo.

 Michel Villa

Michel Villa captura imágenes de las mujeres, las más comunes, e integra los símbolos de Facebook, Instagram o Snapchat. Las actitudes de las chicas llaman la atención. Son eróticas o subjetivas. Nos invitan a su habitación en ropa interior para “excitar”. ¿Quién tendrá más “Me gusta”? Con este trabajo, Michel Villa también denuncia el comportamiento de un público, a menudo masculino, agresivo, absurdo y malsano por sus comentarios sexistas. Estamos en la era de la ligereza. Todo es bueno para tener la aprobación de sus similares. El individuo se define por sus acciones. Es sublime o detestado por la imagen proyectada en el universo virtual.

 Michel Villa

Este joven artista altera sus entornos como sus cuerpos, convirtiéndolos en animales o protagonistas de cuadros famosos, porque entre la realidad y la ficción, la frontera ha desaparecido. Guy Debord denunciaba los excesos de nuestras sociedades en los años 50. Promovía un retorno a la sensibilidad, a la vida real de todos los días. Hoy en día, se manifiesta una “hibridación” de los seres humanos por estas nuevas prácticas que construyen o deconstruyen la realidad. Michel explora los nuevos códigos de este mundo complejo. Como tatuajes, Michel pinta los cuerpos con emoticonos, el nuevo lenguaje internacional de nuestra sociedad.

 Michel Villa

Las redes sociales trascienden las fronteras y como lo describió el filósofo Gilles Lipovetsky en “La era del vacío”, estamos en una sociedad posmoderna, híper-individualista en la que se absorbe al individuo. Sus objetos, sus actitudes diarias lo personalizan con el fin de distinguirle de los demás. Él está fascinado por las imágenes digitales como Michel Villa lo ilustra con una de sus instalaciones. De hecho, al centro de un espejo deformante, un video pasa GIFs, estas animaciones humorísticas sencillas, sin parar. Cuando el espectador se acerca al espejo para mirar estas imágenes, su rostro se deforma, volviéndose una ilusión de sí mismo. Monopolizado por estas nuevas formas de comunicación, el individuo vive cambios físicos y psicológicos. Se convierte en un zombi donde los dispositivos digitales se convierten en una extensión de él mismo. El individuo se convierte en un esclavo de su propia realidad virtual.

 Michel Villa

Para el joven artista Michel Villa, es difícil no maravillarse con todos estos “fantasmas”. A lo largo de su reflexión, representa el retrato de los nuevos códigos relacionales entre los seres humanos y lo virtual como en su última instalación, una instalación holográfica. La ilusión de una lengua, el símbolo de la comunicación, está en una estructura fálica, como un tótem. Sin embargo, lo que se ve no es y no será y lo que quiere, no existe. Todo es ilusión. Michel Villa habla de incesante mentira de este mundo virtual y la expectativa perpetua del individuo en esta alucinación porque “Es un callejón sin salida, una red de pesca alrededor de él, un vestido traidor” (Agamenón- Esquilo).



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