“Sunflower Seeds” de Ai Weiwei

by • 12 octubre, 2010 • Exposiciones, Londres, MuseosComments (0)104

Del 12 de Octubre 2010 al 2 de Mayo 2011. Entrada gratis.

El artista chino Ai Weiwei expone su instalación titulada “Sunflower Seeds” que se compone de cien millones de pipas de girasol de porcelana pintadas a mano en la Sala de Turbinas de la Tate.

Es un auténtico trabajo de chinos: el artista Ai Weiwei ha tapizado el suelo de la Sala de las Turbinas de la Tate Modern con más de cien millones de pipas de porcelana.

En un primer momento, cuando uno pisa las pipas, cree que son naturales hasta que, como hicieron algunos periodistas en la presentación hoy a la prensa de la instalación, se las lleva a la boca y se da cuenta de su dureza.

Cada semilla de girasol que compone ese paisaje que uno puede pisar a voluntad mientras escucha el ruido que generan sus pisadas está fabricada en efecto con porcelana de la máxima calidad y pintada pacientemente a mano por un artesano sin que haya dos iguales.

Todas han sido producidas según los métodos tradicionales en la antigua ciudad de Jingdezhen, famosa por su producción de porcelana para la corte imperial, producción que “últimamente está muy comercializada”, según ha explicado este lunes el propio Ai.

Cada una de las pipas que componen la instalación “Sunflower Seeds” (en español “Semillas de Girasol”), se moldeó y se fundió en un horno a 1.300 grados centígrados, se pintó luego a mano y se metió de nuevo en el horno, esta segunda vez a una temperatura de 800 grados centígrados.

En dos años los artesanos contratados por Ai produjeron más de cien millones de pipas, que para quienes gustan de este tipo de estadísticas forman una masa de unos diez centímetros de espesor que cubre una superficie de un millar de metros cuadrados y pesa más de 150 toneladas.

Preguntado si él mismo había pintado alguna, dijo que “quizás dos o tres”, pero reconoció que le salieron muy mal “porque parece un proceso simple, pero es muy difícil”.

Es una instalación, esta undécima de la serie Unilever, muy distinta de las precedentes como la raja que partía en dos ese mismo suelo, de la colombiana Doris Salcedo, la araña gigante de Louise Bourgeois, los toboganes de Carsten Höller o la más bella e impactante de todas, el sol artificial de Olafur Eliasson.

Las pipas de girasol, alimento que se llevan a la boca en la calle millones de jóvenes chinos, puede despertar en cada uno distintas asociaciones.

Así, a muchos chinos puede recordarles los carteles de la época de la Revolución Cultural (1966-1976) que presentaban a Mao Tse-tung como el sol y a la masa del pueblo como girasoles vueltos hacia su persona.

El propio Ai recuerda con nostalgia el haber compartido con otros en tiempos de penuria, represión e incertidumbre unas humildes pipas y lo ve hoy como un gesto profundo de amistad y compasión humana.



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