William Kentridge. Basta y sobra

by • 9 noviembre, 2017 • Exposiciones, Galerías de arte, MadridComments (0)479


Basta y sobra es la primera exposición que explora la producción plástica de William Kentridge a partir de sus proyectos en teatro, ópera y performance. La muestra preparada por el Museo Reina Sofía plantea que el trabajo escénico de Kentridge (Johannesburgo, 1955), galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2017, no se puede entender como un discurso en paralelo al plástico. Al contrario, se trata de una misma esencia que encuentra manifestaciones distintas que se retroalimentan continuamente, complementándose de manera simultánea hasta el punto de que no se entienden ambos trabajos el uno sin el otro.

William Kentridge

La propia evolución de la trayectoria intelectual y profesional de Kentridge, artista poco frecuente en los museos de España (expuso en el MACBA de Barcelona en 1999 y en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga en 2012), testimonia perfectamente la simbiosis de ambos “mundos”.

Desde 1975, siendo todavía estudiante de Políticas y Estudios Africanos en la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica), Kentridge realizó sus primeras intervenciones como actor, director y escenógrafo en la compañía universitaria de teatro experimental Junction Avenue, abiertamente política y crítica con el Apartheid.

Tras pasar un año en la Escuela Internacional de Teatro de Jacques Lecoq de París, a su regreso a Sudáfrica en 1982 continuó trabajando en teatro y en la industria del cine y la televisión, pero es a principios de los años noventa cuando las artes plásticas le otorgan un reconocimiento internacional tras su participación en la primera Bienal de  Johannesburgo (1995) y Documenta X (1997).

William Kentridge

No obstante, las clases de mimo de Jacques Lecoq ya habían marcado para Kentridge un punto de inflexión en su formación, un hecho determinante que condicionó su carrera posterior como él mismo reconoció: “Estaba en una etapa de mi vida donde no sabía lo que quería hacer, y donde tenía la elección entre tres cosas: continuar estudiando arte en una escuela reconocida, como Slade School o Central School of Art en Londres; o estudiar cine, en la Nueva York Film School; o seguir con el teatro, pero yo quería en este caso una escuela que se interesase por la improvisación. Jacques Lecoq era pues una buena elección. Aquel año en París se reveló como la enseñanza más productiva que jamás haya recibido”.

Este dilema que Kentridge se plantea ya en su etapa de estudiante, parece superarlo a lo largo de su carrera no tanto con la supuesta renuncia de alguna de estas disciplinas artísticas sino, al contrario, logrando una fructífera conciliación y convivencia entre ellas.

William Kentridge

Y así, se ha convertido en un artista multidisciplinar de referencia que combina la práctica del dibujo, el collage, el grabado, la escultura, el cine, el teatro, la ópera y el videoarte.

Fechas: Hasta el 19 de marzo de 2018
Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid



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