‘LECTURA SUPERFICIAL’: Almudena Lobera en el stand de ABC en ARCO Madrid

by • 14 febrero, 2013 • Ferias, InstalaciónComments (0)3979

Del 13 al 17 de febrero de 2013. Stand ABC, ARCO Madrid

Una de las propuestas que encontramos este año en ARCO es ‘LECTURA SUPERFICIAL’  proyecto de la artista madrileña Almudena Lobera que resultó ganador para intervenir el stand de  ABC en la feria.

Los libros son los protagonistas del proyecto, en el espacio podemos encontrar 100 obras maestras de la literatura convertidas en cuadros, diseminados por tres grandes estanterías, y con los que todo el que pase por el stand puede interactuar, ¡es una obra viva!

Esta es la explicación de la obra: “son dibujos enmarcados que representan pasajes de las lecturas de referencia de la artista, escenas que no se cuelgan, sino que se disponen en estantes a modo de biblioteca. (…) La creadora reflexiona sobre el discurso leído y el percibido a través de la lectura de un texto o una imagen; reivindica «que las obras no hablen por sí solas sin un mínimo esfuerzo»; y nos propone establecer otro tipo de relación, más cercana, con su obra (o con el objeto-obra).”

Francisco Carpio ha escrito un maravilloso texto en el que habla sobre esta obra de Almudena, os adjunto un fragmento:

 (…) “estoy seguro de que quienes se acerquen ahora a esta singular biblioteca que nos propone Almudena Lobera se van a ver sorprendidos por un no menos singular juego de percepciones. Cuando se aproximen a sus estanterías buscando adentrarse en el territorio impreso de la literatura, en ese reino 2D del papel escrito, en las catas estratográficas de las palabras, se verán detenidos ante esa ambigua frontera que separa la realidad de la apariencia, un limes tan sutil y delgado como el cabello de un sueño, y al tiempo tan infranqueable como la más colosal de las murallas.

Lectura superficial lanza sus redes en las aguas de este engaño perceptivo. Aparentemente –término que encaja como anillo (conceptual) al dedo (formal) de este proyecto- lo que se nos muestra es una sucesión de libros colocados en estanterías. Sin embargo, ahí radica el principal tour de force de la propuesta: no son libros, es decir no lo son propiamente como lo serían esos contenedores de conocimiento y memoria a los que acabo de referirme; por el contrario se trata de una serie de molduras (como las que se utilizan para los cuadros) que, apiladas sobre las baldas, se nos aparecen como volúmenes impresos. Los títulos han sido grabados con laser sobre los perfiles de estas piezas prismáticas, aportando diferentes calidades y tonalidades, en función del tipo de madera empleada; por su parte, las “portadas” han sido intervenidas con textos dibujados que responden –en forma y fondo- a ciertos fragmentos de las páginas interiores de determinados libros que han tenido y tienen una especial relación y significación con el trabajo y con la propia biografía personal de su autora. Los diversos tipos de letras funcionan como auténticos dibujos, constituyendo sin duda una de las singularidades de este proyecto. Tipografías de la razón, pero igualmente de la emoción. La palabra dibujada; porque escribir es también otra forma de dibujar (o dibujar otra forma de escribir…).” 

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