África, pura amalgama

by • 13 mayo, 2016 • Centros de arte, Escultura, Instalación, Málaga, VídeoComments (0)2533

Treinta millones de kilómetros cuadrados en los que conviven personas de piel negra y blanca, razas autóctonas como los pigmeos o los bosquimanos y emigrantes europeos; un continente en pleno estadio industrial que agota día a día su riqueza en materias primas; cristianos, musulmanes, hindúes y religiones nativas; un lugar en el que la magia ancestral y el capitalismo voraz se funden. África es pura amalgama. Su propia historia está marcada por el flujo de visitantes europeos que arribaban, no siempre con espíritu amistoso, y en general con ínfulas colonizadoras, y a pesar del choque cultural que ello suponía, los africanos permitieron a Occidente acercarse a su continente rico y extenso en cultura. Pascale Marthine Tayou ha sintetizado la mezcolanza que hoy es África en Miracle!!!, la nueva exposición que acoge el CAC Málaga hasta el 5 de junio de 2016.

Poupée Pascale (2010)

¿Qué es África según Tayou? El leitmotiv de la exposición sería el material de desecho reutilizado, lo cual es una realidad en el continente. La pobreza, el hambre y la necesidad que experimentan muchas zonas africanas, obliga a sus habitantes a alargar la vida de ciertos productos, a reutilizarlos hasta agotar todas sus posibilidades materiales. Dicha circunstancia ha generado una “cultura del aprovechamiento” que se opone de pleno a la filosofía capitalista del “usar y tirar”, sin embargo, ambas actitudes conviven. Quizá por ello, Tayou construye tótems africanos en cristal, material de tradición veneciana, y los viste con elementos de desecho del mundo occidental: bolitas de plásticos para árboles de Navidad, pelucas, peluches, telas sintéticas, … (Poupée Pascale, 2010). “La basura de unos es el tesoro de otros”, ésta es la triste realidad y la crítica que lanza el artista.

Detalle de Chalk frescos (2015)

Los tótems y la profunda tradición religiosa africana. Hablar de África es hablar de la afinidad espiritual con los objetos y de la fuerza expresiva de sus tallas. Los artistas y artesanos africanos siempre han demostrado una tremenda capacidad de abstraer las cualidades de los objetos para posteriormente generar símbolos. Éste, uno de los pilares de la creación africana, ha sido generalmente malinterpretado por Occidente para quien el arte de estos pueblos es estrictamente funcional, ya que siempre aparece ligado a una utilidad práctica: ceremonias, rituales,… Lo que no podemos cuestionar es que el arte africado está fuertemente vinculado a la religión, la magia y la brujería. Los tótems de cristal y los murales de tizas, Chalk frescos (2015), son vestigios de la infancia de Pascale en Camerún en los que convergen recuerdos del colegio, de la cultura de Nkougsamba (su ciudad natal), y por supuesto, de ciertos rituales religiosos. En estos grandes murales compuestos por pequeñas tizas de pizarra de colores vivos y brillantes encontramos pequeñas plastas de pegamentos y siliconas en los que el artista ha pinchado alfileres. La evocación del vudú, de sus prácticas animistas-fetichistas es clara, incluso cuando dichos elementos se encuentran imbricados y casi diluidos en un mar de tonalidades potentísimas. Algo de artesanía popular y de tapiz étnico tienen estos grandes murales.

Visión general de la exposición

Precisamente la artesanía, la expresión plástica del pueblo, que como indicaba anteriormente ha sido inherente a la cultura africana, tiene una presencia fundamental en la exposición. Además de los grandes murales tapiz, encontramos las Colonnes Pascale (2012), seis columnas de ollas árabes que ascienden al techo. La tradición es soporte de la cultura y a la vez una realidad frágil en constante equilibrio. La llegada de nuevas costumbres, de otras maneras de hacer y de otras creencias ponen en peligro la endeble estabilidad de las columnas de la cultura. Quizá por ello, Pascale ha construido toda una estacada de madera con puntas de colores que vigila amenazante al visitante; ¿es ésta la cultura que se defiende? Toda la exposición en sí es una metáfora sobre la mezcolanza de raíces, una alegoría de la Aldea Global que habitamos.

Pascale Marthine Tayou posando en el mural de estacas

Pero si algo caracteriza a esta exposición es su fuerza crítica, su capacidad de remover nuestras conciencias. Colgando del techo encontrarán dos instalaciones que hablan de dos temas vinculados. Por un lado, Falling Houses (2014), una gran chabola construida con lo que parecen materiales basura que pende al revés del techo, una circunstancia tan amenazante y peligrosa como la que viven los miles de inmigrantes que se refugian a las afueras de nuestras ciudades. No solo el hambre, muchos de ellos huyen aterrorizados por la violencia y la guerra. Un caso paradigmático sería el de los diamantes de sangre en Sierra Leona, tema de la instalación Black Diamonds (2010- 2012). Familias de inmigrantes en la periferia de ciudades europeas, piedras preciosas obtenidas por un esclavo en los escaparates de grandes firmas joyeras,… La riqueza y la pobreza, la violencia y la armonía, la estabilidad y la inestabilidad, todas estas realidades se entretejen en nuestro mundo de manera indisoluble.

Pascale Marthine Tayou es, ante todo, un viajero, testigo de las desgracias y las bendiciones de ambas orillas. Solo de este modo podría hablar de la visión que los africanos tienen de la cultura europea y viceversa. No debe extrañarnos, por tanto, que el artista dedique una vídeo instalación, Bend Skin Cotonou (2014), al desplazamiento de bicicletas en la ciudad de Cotonou, otra metáfora del irreprimible movimiento humano, de su necesidad de conocer y, al fin y al cabo, de mezclarse con el otro. ¿Será este el milagro del que habla Tayou?

Artista: Pascale Marthine Tayou
Fechas: Hasta el 5 de junio de 2016
Lugar: CAC, Málaga

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