Archiva de los feminismos locales en el MUSAC

by • 22 julio, 2016 • Exposiciones, Instalación, León, mesa redonda, Museos, SeminarioComments (0)3150

En 2013 Juan Vicente Aliaga y Patricia Mayayo comisariaron para el MUSAC la exposición Genealogías feministas del Arte Español: 1960-2010 e incluyeron en la misma la pieza Contenedor de feminismos realizada por Carme Nogueira, Uqui Permui y Anxela Carames. Dicho contenedor funciona como un dispositivo de habla, escucha y lectura: es un archivo móvil ideado para el espacio público cuya finalidad es recuperar, documentar y visibilizar las historias de las mujeres, los feminismos y las luchas por la liberación sexual. Fue creado en Galicia en 2009 y a partir de entonces ha ido desplegando su radio de acción por diferentes lugares de la península. Al incluirlo en la exposición, se activó en la ciudad de León y los colectivos locales se lo reapropiaron gracias a la mediación realizada por las trabajadoras del museo.

archiva feminista

Ese primer contacto con los colectivos feministas, ha derivado hoy en el proyecto de investigación Archivo de Feminismos de León, que acaba de ver la luz y que se expone ahora como una instantánea en el Proyecto Vitrinas del museo en la muestra Feminismos León. De la buhardilla del CCAN a la insumisión transfeminista gracias a la coordinación de Araceli Corbo y Belen Sola por parte de MUSAC y con la colaboración de Maite Garbayo y Conchi Unanue como investigadoras. Recorre la historia de los feminismos locales desde los años setenta hasta hoy a través de materiales gráficos que van desde carteles hasta panfletos , fotografías o recortes de prensa y testimonios orales de las activistas pertenecientes a Adavas, Femiclectacción, Flora Tristán, insumisas al patriarcado, Isadora Duncan, Líneas de fuga, Mujer y revolución, PELOS y Simone de Beauvoir.

Los pasados días 15 y 16 de julio, la exposición se complementó con el veraniego seminario “Historias y archivas del movimiento feminista en el estado español” impartido por estudiosas y activistas como Justa Montero, Fefa Vila, Gelen Jeleton, Beatriz Suárez Briones o Lucas R. Platero en torno a tres mesas temáticas: “Feministorias: relatos del movimiento feminista en el estado español”, “Archivas: conteniendo y desbordando prácticas feminsitas” y “Ex-céntricas: bollos, trans, porn y otras cuerpas del montón”.

Frente a la actual tesitura que atraviesan la red de museos públicos de nuestro país, cabría preguntarse si un museo debe realizar este tipo de actividades, por qué generar una archiva local de feminismos y depositarla en el museo o qué interés tiene realizar el mencionado seminario:

El museo es una institución tradicional de origen ilustrado cuyo objetivo pasa por conservar materiales para estudiarlos y darlos a conocer. Esta visión estática como un espacio de poder ligado a la enunciación de verdades, resulta inadecuada para las dinámicas sociales actuales. Además de la construcción de relatos históricos expositivos, el museo es un espacio para el pensamiento contemporáneo, para el debate y la producción cultural, y es posible pensarlo en constante negociación con la ciudadanía, a través de nuevos sistemas de participación para una institución abierta, porosa, horizontal y transparente, que algunos han llamado institución-queer (o cuir, mejor aún). El MUSAC parece estar intentando entablar un diálogo con la ciudad a través de grupos de trabajo como la Agencia de Desmontaje -que colaboró en la exposición “De ayer a hoy” de Isidoro Valcárcel Medina-, el Laboratorio 987 o este Archivo de Feminismos.

feminismos leon

“Las instituciones deben ser radicalmente repolitizadas” afirmó Fefa Vila, una de las responsables del Archivo Queer del Museo Reina Sofía. Los archivos son herramientas del poder, ellos deciden no tanto sobre el pasado sino, sobre todo sobre el futuro: señala quienes pasan a formar parte de la historia y especifican como debe hacerse esa historia. Por ello, la realización de un archivo de lo marginal es una decisión política que no puede ser aceptada sin discusión y que explica, por otra parte, la necesidad de hacerlo a nivel local. Escribir la historia, hacer memoria y nombrar, es construir subjetividad; hacer estas genealogías es por tanto poner en marcha prácticas emancipatorias y si trabajamos desde lo cuir como periferia conceptual, como no atender a la periferia territorial.

El feminismo de la tercera ola, entre sus estrategias y tácticas incluye la reapropiación del insulto y  la resignificación del lenguaje. Por eso una archiva, porque -como dijo Jeleton- pica y porque decir “contraarchivo” es muy feo. Pero ciertamente hacer contraarchivo es profundamente político: es hacer un archivo cuir, en que las clasificaciones fluyen y se desbordan y ayudan a comprender y recordar pero no encierran.

Por otra parte, con hacer un archivo no vale, este debe estar vivo y ser accesible: por eso el seminario como espacio de debate y de publicidad (en el sentido de hacer público) que active la exposición. Y aquí de nuevo el museo se muestra como espacio para la fricción, para el riesgo, para el cuestionamiento: especialmente entre los feminismos de la segunda y la tercera ola.

El feminismo llega a España, como tantas cosas, tarde, en el tardofranquismo. Pero nace desde la radicalidad y ligado a la izquierda, acuciado por la necesidad de lograr unos derechos básicos que eran negados a la mujer. Ninguna mujer participó en la redacción de la Constitución y tuvo que ser durante los años 80 y 90 cuando se fueron realizando modificaciones legales que fueron dando libertad a la mujer. Una mujer que se había construido desde la lucha como un sujeto férreo y único. Recordemos que en 1978 la izquierda aún consideraba la homosexualidad una desviación pequeño-burguesa, como señaló Justa Montero.

feminismos leon

En los 80 se institucionalizó una parte del movimiento feminista, lo que supuso la primera ruptura con respecto al activismo más autónomo tras las Jornadas Feministas de Granada de 1979. Con el tiempo el sujeto feminista se fue multiplicando con el colectivo LGTBI+ y la mirada poscolonial, hasta el estallido de los transfeminismos en el nuevo milenio, especialmente en las Jornadas Feministas de Granada de 2009, que produjeron un nuevo estallido en el movimiento. Parece que los mayores nodos de discusión están claros: la tercera ola reconoce la agencia de las personas para formular sus propias necesidades -incluidas las prostitutas-, admite la gestación subrogada y no entiende la revolución sin baile. Igual que precisamos una despatologización de lo trans como dijo Platero, es necesaria una especial visibilización de las lesbianas en lo académico, como indicó Suárez, ya que, como dijo Monique Wittig “no son mujeres”, sobrepasan la categoría. Romper con los géneros y con la ilusión de los sexos es tarea pendiente.

Este mismo debate se mantuvo en León, donde se alzaron varias voces en favor de una gran alianza feminista que repolitice lo personal frente a los debates internos. Obviamente, como señaló Vila, entre la creación y la recreación de lo político hay muchos espacios de los que tenemos que entrar y salir.  Y, si bien es imposible desplazar contextos, sí podemos, habitando lo público, potenciar los imaginarios políticos desde el museo entendido no sólo como un cubo blanco donde exponer arte contemporáneo sino como un gran laboratorio donde pensar juntos la contemporaneidad.

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