Arquitectura habitada en el Museo Guggenheim Bilbao

by • 5 enero, 2013 • Arquitectura, Bilbao, MuseosComments (0)3234

Desde el 20 de Septiembre de 2012 al 19 de Mayo de 2013. Museo Guggenheim Bilbao (Salas 301, 302, 303 y 304—3ª planta—).

El pasado 20 de Septiembre se inauguró la exposición “Arquitectura habitada” en el Museo Guggenheim Bilbao. La muestra, comisariada por Lucía Aguirre (Subdirectora de Curatorial y Archivo del museo), es una selección de seis obras de cinco artistas internacionales propias de la colección y en su mayoría no mostradas hasta el momento. Artistas de la talla de Mona Hatoum, Liam Gillick, Cristina Iglesias, Pello Irazu o Doris Salcedo dan la oportunidad al espectador de reflexionar sobre el espacio y su relación con nosotros, a través de experiencias vividas, la historia… Es la idea de la transitoriedad materializada en la arquitectura, tanto pública como doméstica, ya experienciada o no, siendo el espectador el que está a punto de escenificarla en la exposición. Se medita sobre el concepto de arquitectura y espacio, pudiendo ser modificados por el visitante.  El día 16 y 23 de este mes tendrá lugar lo que denominan “Reflexiones compartidas” que por el módico precio de tres euros nos darán una Visión curatorial (comisaria de la muestra) y Conceptos clave (Marta Arzak, Subdirectora de Educación e Interpretación).

Parte la exposición de la reflexión de William Morris, el gran impulsor del movimiento de Arts & Crafts,  sobre la arquitectura en 1881:

“Todo el ambiente físico que rodea la vida humana: no podemos escaparnos de la arquitectura mientras formemos parte de la civilización, porque la arquitectura representa el conjunto de modificaciones y alteraciones introducidas en la superficie terrestre, para satisfacer las necesidades humanas, exceptuando sólo el puro desierto”

Así es una visión total de la arquitectura, abarcando todo lo creado por el hombre, no ciñéndose sólo a edificios, sino a ciudades, mobiliario… “Cada una de las piezas (según palabras de la propia comisaria) cuentan una historia distinta—a excepción de las dos de Cristina Iglesias—, lo que no significa que estén enfrentadas”.

En el primer espacio, la Sala 304 nos encontramos una obra realizada específicamente para este lugar: Formas de vida 304 (Life Forms 304, 2003) de Pello Irazu (Andoain 1963). [Hierro, contrachapado, madera y cinta adhesiva. Pintura mural]. La propia sala forma parte de la instalación que se complementa con la pintura mural de la pared. Irazu, uno de los escultores claves en el País Vasco, hace un juego de color de aire constructivista entre muro y pieza, trastornando al visitante. Por un lado, parece ser un refugio, pero si nos fijamos bien es inestable. Además, el desconcierto es mayúsculo al percatarnos de que son piezas rescatadas de nuestro mundo cotidiano, pero deconstruidas. Va a la esencia, siendo el espacio rechazado en pro de convertirse en mediador entre obra y espectador.

En la sala 301 se encuentra la obra de Mona Hatoum (Beirut, 1952) “Hogar”(Home) realizada en 1999 [Madera, acero galvanizado, acero inoxidable, cableado eléctrico, pinza de cocodrilo, bombillas, regulador computerizado, amplificador y altavoces]. Como vemos, el recorrido expositivo es independiente a la numeración de las salas. Esta pieza evoca el desplazamiento provocado por el exilio que sufre en sus propias carnes la artista. En sus instalaciones, la artista crea interrogantes para mover al espectador a ver, oír, sentir, pensar…mediante luz, sonido y otros elementos. La artista toma del Surrealismo, del Povera, del Minimal y del Arte Conceptual. En este caso crea desasosiego. El historiador Tamar Garb apunta lo siguiente con relación a la obra de Hatoum: “Lejos de ofrecer un refugio frente al mundo de la presión política o social, ‘hogar’ es el lugar del malestar, un espacio de terror y trampa psíquica del que no hay salida”.


En la siguiente sala, la 302 acoge dos obras: una de Doris Salcedo (Bogotá, 1958) “Sin título” realizada en 2008 [Madera, metal y cemento]¸ (que forma parte de una serie no terminada aún que comenzó en 1989); y dos obras de Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956): Sin título (Celosía II)”, 1997 [Madera, resina y polvo de bronce] y Sin título (Habitación de alabastro)”, 1993 [Hierro y alabastro].

La obra de Salcedo, se mueve en la línea política y social a través de la escultura, influida por Beuys. Esta serie se hace a partir de elementos ensamblados en los que hace una crítica férrea a la política colombiana. Son “testigos mudos de experiencias traumáticas, tanto personales como colectivas.”

Iglesias, describe su obra como “pensamientos, lugares desde donde uno ve, espacios a medio camino entre la realidad y la imagen, entre la presencia y la representación, espacios que hablan de otros espacios”. Sus piezas juegan con la luz y el espacio adscritos al movimiento minimal.

En la Sala 303 se expone “¿Cómo te vas a comportar? Un Gato de Cocina Habla— How are you going to behave? A kitchen cat speaks” 2009 (Liam Gillick, Aylesbury 1964). [Madera, lámparas, gato disecado, texto, cortinilla, reproductor de MP3]. Esta obra fue presentada en el Pabellón Alemán de la Bienal de Venecia de 2009. Gillick, camina entre el arte conceptual y el minimal y lo reinterpreta. Se basa en su propia experiencia personal en el que su gato le miraba en la cocina cuando intentaba concentrarse. El tipo de cocina modular que aquí reproduce fue muy común: la cocina Frankfurt.  El espectador se encuentra con sonidos que no sabe de dónde vienen y el gato que desconcierta.

La exposición se complementa con unas áreas de didáctica donde se muestran unos vídeos explicativos de la obra de cada uno de los artistas a la salida de la sala 303.

Como vemos, es un recorrido que mueve al espectador, lo incita a pensar y a meterse de lleno en el espacio, planteándose qué es y qué es arquitectura. Todo un paseo por una pequeña parte de las colecciones Guggenheim.

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