Arte en la Casa Bardín con “Sintítulo Ocho” de Ignacio Chillón

by • 29 septiembre, 2013 • Alicante, Exposiciones, Pintura, Sala de exposic.Comments (0)1345

Hasta el 29 de octubre de 2013. Casa Bardín, Alicante.

Desde el pasado 24 de septiembre, La Casa Bardín de Alicante acoge la muestra Sintítulo ocho del artista Ignacio Chillón. Comisariada por la comisaria y crítica de arte Christina Poveda, la exposición forma parte del proyecto “ARTE EN LA CASA BARDÍN” cuyo objetivo es dar a conocer a los artistas, críticos y comisarios de la provincia, y está organizada por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.

Hay en el trabajo de Ignacio Chillón (Murcia, 1974) algo de esquivo, de juego de aparición y desaparición que hace que su obra se nos presente en ocasiones a borbotones y casi de forma avasalladora para luego sumirse en un letargo, en un silencio en el que el artista permanece en la sombra esperando el momento ideal para volver a cogernos desprevenidos y desbordarnos. Esa es su regla del juego y queda a la discreción del espectador el tomarlo o dejarlo, el aceptar sus normas dejándose llevar por ese torrente creativo caprichoso y voluble.

El planteamiento de la exposición que nos presenta Ignacio Chillón en esta ocasión sigue fielmente este alevoso modus operandi. En palabras del propio artista afirma; “Elimino títulos, elimino marcos, quiero marear al espectador”. Ignacio no sólo nos muestra y desvela su trabajo cuando le place sino que además renuncia de forma taxativa a aportar clave, texto o título alguno sobre las obras y menos aún soluciones sobre el enigma que nos plantea, escatimándonos toda referencia que nos sirva de asidero y nos ayude a situarnos ante lo que contemplamos.

Cada nuevo proyecto de Ignacio Chillón responde a un momento catártico en su vida y como tal nos es planteado y presentado; A mansalva, a bocajarro. Su método de trabajo es extremo como lo es la experiencia creadora que lo desencadena. Pinta compulsivamente rozando en ocasiones la pintura automática, depura inmisericordemente y destruye sin compasión aquello que no le convence transformando el acto de pintar en un proceso de selección natural en el que él se erige en ente a la vez creador y destructor. Hasta llegar a lo que él llama el “momento final” a partir del cual la pintura fluye, el pincel se desliza ahora más plácidamente aunque sin abandonar la premura ni la tensión y las obra se desencadena, comienza a aparecer ante nuestros ojos como aguas plácidas que transcurrentras un trayecto previo plagado de turbulencias y remolinos. Y eso es lo que Ignacio busca a toda costa en su trabajo, el llegar a ese momento de ataraxia en el que nada ya puede pararle y las pinturas cobran forma casi de manera natural.

Nuestra vista se desplaza entre un marasmo de grafito y acrílico. A caballo entre la abstracción y la figuración innumerables formas nos instan (y obligan) a poner en marcha todos los mecanismos de organización perceptual con los que defendernos del bombardeo realizando a duras penas el proceso cerebral adquisición de datos-extracción de características-reconocimiento de patrones-toma de decisiones que nos arroje luz sobre las obras en una experiencia casi sinestésica.

Texto Crítico de la comisaria, Christina Poveda

Sintítulo ocho, que podrá verse hasta el 29 de octubre, se completa con visitas guiadas los días 1 y 15 de octubre, y con una charla-coloquio con el artista y la comisaria el 8 de octubre.

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