arteBA: Un valor que no se puede entender en números

by • 29 mayo, 2018 • Argentina, FeriasComments (0)1539

La feria de arte pionera en Latinoamérica este año suma 27 ediciones. En un país con la estabilidad política y económica de la Argentina más reciente, semejante trayectoria no es dato menor. Nacida en 1991, arteBA supo atravesar y expandir su mercado a partir de la crisis que hundió a los argentinos en 2001. Más de diez años después, la revista ArtNews la renqueó en el tercer puesto entre las más visitadas del mundo.

La feria de arte de Buenos Aires es una fundación sin fines de lucro que, desde sus inicios, ha trabajado para apoyar el desarrollo local de arte contemporáneo y promover su difusión en el exterior. En 2017, arteBA acompañó el envío argentino a ARCOmadrid cuando el país austral recibió la invitación de honor. El “desembarco argentino”, como la prensa se empecinó en llamar, “conquistó” IFEMA y 16 instituciones madrileñas con un programa de actividades paralelas que abarcaron las artes plásticas, el cine, la música y el teatro. Madrid era una fiesta y la visibilidad que obtuvo Argentina durante ese mes de febrero en España, consiguió aumentar las ventas en la edición siguiente de arteBA hasta un 50% más, con respecto a la anterior.

En 2018, la feria porteña se celebró en el predio de exposiciones de La Rural, entre el 24 y 27 de mayo. Participaron de ella más de 400 artistas representados por 84 galerías de 14 países. arteBA, que para algunos acumula más “fans” que compradores y para otros cumple el rol de la Bienal que Buenos Aires no tiene, contó con espacios comisariados por especialistas locales y extranjeros, programas de adquisición para museos de todas partes del mundo y un foro de encuentros con figuras líderes del medio artístico global.

Así como en 2017, desde PAC conversamos con artistas, gestores y comisarios involucrados en el envío a ARCO, este año hemos entrevistado a un par de galeristas españolas en su paso por arteBA. Rosa Santos y Carolina Barrio Alarcón nos comentaron por qué decidieron volver a la feria, qué propuestas acercaron y cómo ven el panorama argentino, a un año de su participación especial en la feria de Madrid.

Vista de la galería Rosa Santos, stand A3, arteBA 2018. Gentileza de la galería.

Vista de la galería Rosa Santos, stand A3, arteBA 2018. Gentileza de la galería.

La galería de Rosa Santos lleva su nombre y apellido y es un proyecto que viene desarrollándose en la ciudad de Valencia desde 2006. En su segundo año en la feria de arte de Buenos Aires, la galerista decidió volver a traer la obra de Andrea Canepa (Lima, 1980), esta vez una de las series fundamentales para entender su entero quehacer. Todas las calles del año (2012–2015) está compuesta por 365 dibujos de la misma cantidad de calles de ciudades latinoamericanas que llevan por nombre un día del año. Cada uno de ellos cuenta con una vista de Google Street View pintada en acuarela y un texto corto que resume el significado de esa fecha para la historia del lugar. A esta obra se le sumó el último trabajo de la artista, realizado en la Bauhaus de Dessau por 2017. Until it leaves in the muscle (“hasta que vive en el músculo”) es una video-performance que explora la relación entre el movimiento y la geometría, basándose en el método de notación matemática ideado por el pionero de la danza moderna, Rudolf von Laban, para documentar todas las poses del movimiento humano y registrar su ritmo. En el suelo, sobre unas plataformas de madera que evocan el nexo entre la abstracción geométrica moderna y los materiales pedagógicos desarrollados por María Montessori, por ejemplo, tres performers traducen sus formas y colores en ritmo y movimiento, como si fueran signos de un otro lenguaje.

Juanli Carrión (Murcia, 1981), también artista de la galería, presentó La edad del indio (2018), un trabajo ex-profeso para la feria que tiene que ver con la historia de la migración y la colonización en el continente americano. Un caballo criollo, símbolo del estereotipo rural con el que se identifica fácilmente a la Argentina, hace equilibrio sostenido por una pila de monedas de peso, euro y dólar. Está cojo. Al lado, una campanilla de servicio toma la forma de las carabelas en las que Colón llegó a América. Los adornos dorados están rodeados por artefactos tecnológicos cristalizados o sumergidos en una solución azucarada, en vías a cristalizarse. El oro, el azúcar y la tecnología, en esta obra llaman a la reflexión acerca de las formas que ha ido tomando hasta el día de hoy, la dominación económica del continente americano.

María Ruido (Ourense, 1967), por su parte, exhibió en el stand de Rosa Santos Lo que no puede ser visto debe ser mostrado (2010), un documental compuesto por fragmentos de cine militante que contradicen las imágenes con las que se ha construido la memoria histórica oficial del final del franquismo y el inicio de la democracia en España.

Vista de la galería Alarcón Criado, stand D6, arteBA 2018. Gentileza de la galería.

Vista de la galería Alarcón Criado, stand D6, arteBA 2018. Gentileza de la galería.

Carolina Barrio Alarcón y Julio Criado son dos historiadores del arte que, en 2002, decidieron embarcarse juntos en la tarea de gestionar una galería en Sevilla. Este año también estuvieron participando de arteBA por segunda vez. Ya lo habían hecho en 2016 cuando Patrick Charpenel, ahora director del Museo del Barrio de Nueva York, los convocó para presentar un proyecto individual de François Bucher (Cali, 1972) en una sección que por entonces comisariaba.
Este año, Alarcón Criado presentó a Bucher desde la Sección Principal de la feria. Un evento celeste, sin palabras para describirlo, deberían haber enviado a un poeta (2018) toma por título la cita a un diálogo de Contact, una novela de ciencia ficción escrita por Carl Sagan en la década del ‘80. En un panel cuadrado de película polarizada, acrílico y policarbonato, como una pantalla explotada, se lee en inglés “La tercera guerra está en curso y es holográfica”. Una interpretación poética del artista acerca del universo multidimensional que todos habitamos.

En el stand también pudo verse Geometría del espacio (2017), parte del trabajo que Alejandra Laviada (México DF, 1980) realiza con desechos de material de construcción. Partiendo de los estudios del precursor de la escuela fotográfica de la Bauhaus, László Moholy-Nagy, Laviada sobreexpone y superpone las partes ante su cámara para generar composiciones abstractas y cromáticas, ahondando en la relación entre la pintura y la fotografía. Bernardo Ortiz (Bogotá, 1972), también artista de la galería, tuvo su primera exposición individual en Buenos Aires por 2016, en el Museo de Arte Moderno. Ortiz, en palabras de Victoria Noorthoorn, directora de la institución, explora a través de su obra los territorios del dibujo, la escritura y la tipografía, y cruza la delicada frontera entre la obra de arte que se crea escribiendo y el dibujo que forma parte de un texto mayor.

Jorge Yeregui (Santander, 1975) es arquitecto además de artista visual. En su trabajo investiga la relación entre arquitectura y medioambiente y la influencia de los mercados en el crecimiento urbano y la transformación del territorio. Junto a Denés Farkas (Budapest, 1974), cuya obra parte de la tradición de los conceptualismos para explorar los limites, bucles y elusiones del lenguaje, expusieron en arteBA los trabajos realizados en Buenos Aires durante su participación en la residencia URRA. En sus días en el caos porteño, Yeregui investigó el caso de la reserva ecológica de Costanera Sur y Denés Farkas el tema de la memoria en el paisaje de la ciudad que no olvida.

Andrea Canepa, Todas las calles del año (2012-2015), Dibujo sobre papel, 41 x 31 cm. Galería Rosa Santos. Gentileza arteBA Fundación.

Andrea Canepa, Todas las calles del año (2012-2015), Dibujo sobre papel, 41 x 31 cm. Galería Rosa Santos. Gentileza arteBA Fundación.

En estos últimos treinta años, las ferias de arte han proliferado por el mundo entero y casi todas las capitales latinoamericanas cuentan con una o más ferias en su calendario. Pero, así como muchas empiezan, otras acaban demasiado pronto. Para perdurar, se hace cada vez más imprescindible especializarse o definir una personalidad capaz de marcar una diferencia con el resto. La idea del país invitado a ARCO, por ejemplo, constituye uno de los rasgos de identidad de la feria madrileña, como bien dice Carolina B. Alarcón. En 1997, en vez de un país, casi medio continente fue seleccionado para conformar Latinoamérica en Arco, quedando demostrado que, sin lugar a dudas, el interés de la feria era, además, convertirse en el escaparate de las galerías del cono sur en Europa.

Al día de hoy, la galerista de Sevilla opina que el rol que cumple España como puente entre ambos continentes “no está suficiente desarrollado todavía”. Es que “hubo un momento en el que las relaciones se estancaron y Miami tomó la posición relevante”. De todas maneras, cada vez hay mayor complicidad entre la península ibérica y el continente latinoamericano, se tejen relaciones más fructíferas y duraderas y hay un interés creciente de identificación entre ambas latitudes. La razón, según la galerista, es que, al fin y al cabo, nos favorece una lengua común y un pasado compartido.

François Bucher, Un evento celeste, sin palabras para describirlo, deberían haber enviado a un poeta (2017), Técnica mixta, 30 x 30 cm. Galería Alarcón Criado. Gentileza arteBA Fundación.

François Bucher, Un evento celeste, sin palabras para describirlo, deberían haber enviado a un poeta (2017), Técnica mixta, 30 x 30 cm. Galería Alarcón Criado. Gentileza arteBA Fundación.

Para Rosa Santos, la participación especial de Argentina en ARCO 2017 es muy reciente y todavía no tenemos perspectiva temporal para poder comprender las consecuencias que tendrá en un futuro. De todas maneras, cree que el país austral ha estado tomando la delantera, cada vez más, en la empresa de ir consolidando poco a poco los valores y perspectivas que harán posible un futuro intercambio más profundo. En ese sentido, según Carolina B. Alarcón, arteBA está trabajando de manera acertada en torno al concepto de “marca-ciudad” de Buenos Aires, un paso muy importante para lograr esa singularización tan necesaria en un mundo global poblado de ferias. En virtud de aquello, no debemos pasar por alto el hecho de que arteBA está colaborado con Art Basel en la tarea de establecer a la capital de todos los argentinos como pionera de su programa de ciudades, una iniciativa de la feria suiza para impulsar a nivel internacional la escena artística de la ciudad y de esa manera, generar oportunidades de desarrollo económico y cultural en el país.

Por último, les pedimos a las galeristas que nos comentaran aquello que consideran fundamental para el éxito de una feria de arte. Para B. Alarcón, “el volumen de negocio no es directamente proporcional con el número de visitas”. Un buen programa VIP para internacionales y un abanico de eventos paralelos a la feria son esenciales, dice la galerista, pero también es importante encontrar el equilibrio. A veces las agendas “están demasiado cargadas de actividades, visitas a colecciones y fiestas”, explica. De todas maneras, tanto una como la otra, coinciden en que es esencial, para un evento de estas características, que se preste a la posibilidad de tejer relaciones entre los diferentes profesionales del medio. Para Rosa Santos, más allá de las ventas, ese intercambio es una gran oportunidad para facilitar a las instituciones las propuestas de los artistas y de sus galeristas. Carolina B. Alarcón resume: “este valor no se puede entender en números”.

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