#arteencasa con Cristina Ramírez

by • 12 mayo, 2020 • arteencasa, Artist Interviews, Entrevistas, PremiosComments (0)435

Seguimos hablando con artistas dentro del marco de la iniciativa #arteencasa. Un proyecto que busca poder acercar hasta vuestras casa el arte más actual durante estos días en los que no podemos acercarnos a los espacios culturales para contemplar las piezas en directo. Hoy hablamos con la artista Cristina Ramírez.

Cristina Ramírez, Autorretrato, 2020

PAC – ¿Cómo comenzaste en el mundo del arte?

Cristina Ramírez – Siempre he tenido un vínculo muy estrecho con el dibujo, pero no fue hasta terminar Bellas Artes (UGR) cuando comencé a dirigir esa pulsión hacia una creación consciente, entendiendo el dibujo como una herramienta y no como un fin en sí mismo.

Años antes, mientras cursaba Historia del Arte (UCM) se asentaron los cimientos de lo que ahora es mi obra. Comencé a desarrollar un interés por la representación de paisaje. Fue entonces cuando surgieron las razones por las que ahora trabajo con él y lo quiebro pasándolo por el tamiz del horror cósmico. También se fraguó durante este periodo la manera en la que concibo la narrativa temporal, a medio camino entre el cuadro de historia y la viñeta; así como el trabajo espacial en estrecho nexo con el grabado japonés. Además, es en esta etapa cuando desarrollé un gusto por cuestiones recurrentes en mi trabajo, que se han filtrado de proyecto en proyecto: una predilección por lo abyecto, lo sublime, lo siniestro, lo raro y lo espeluznante.

Después de los años de formación inicié un camino común para muchos artistas, precario, a veces frustrante y otras satisfactorio. Becas, concursos, exposiciones, colaboraciones con galerías, proyectos.

Cristina Ramírez, El color quema, 2019. Fundación BilbaoArte 2019. Fotografía de Jorge Isla

PAC – ¿Cómo describirías tu trabajo artístico? ¿Cuáles son tus intereses?

Cristina RamírezDesde el inicio, en mi obra existe un cuestionamiento del sujeto y del mundo a través de la representación de paisaje. A menudo el paisaje, imagen de nuestro mundo, se deforma, se rasga y se pervierte al entrar en conflicto por la irrupción de un mundo ajeno, de unas fuerzas desconocidas de otro orden. Para ello hago uso de una figuración en exceso nítida, prolija en detalles que no ofrece descanso a la mirada.

La mayoría de mis dibujos o esculturas son piezas de umbral: presencias o espacios intermedios, fruto de la intersección de dos mundos, el nuestro y aquél otro desconocido. En las obras hay una intención consciente de agotar la mirada, de retirarle los anclajes, bien sea por la superabundancia de información gráfica; bien por una ruptura con el punto de fuga único que le obliga a deambular de un lado a otro, recorriendo la superficie de la pieza; o bien por una fractura en la narración que viene dada por la inclusión de la geometría como elipsis o símbolo de esa otra naturaleza no humana. La paradoja se convierte así en una constante en virtud del deseo por mostrar lo informe, lo impensable, lo desconocido, a través de un exceso de materialismo.

En mi obra se da una crisis simbólica del orden que además, conlleva un giro en la mirada, desechando un punto de vista antropocéntrico. Este desplazamiento pone el foco en lo nimio y anecdótico de la posición cósmica de nuestra especie.

Cristina Ramírez, Centinela | Naufragio, 2020. FACBA 2020, UGR

PAC – ¿Qué influencias tiene tu obra?

Cristina RamírezMi trabajo arrastra una clara herencia de la pintura de paisaje romántica que centrifugo bajo los principios de la Weird Fiction clásica de Hodgson o H.P. Lovecraft, el horror y el pesimismo cósmico de Ligotti. Supongo que también se filtrarán, de un modo más o menos obvio algunos de mis intereses que van desde el cuestionamiento del sistema que supone la Nueva Carne cronenbergiana, pasando por las visiones de místicas medievales como Hildegard von Bingen o Juliana de Norwich; la obra gráfica de artistas visionarios como William Blake o John Martin; la manera irónica en la que Herzog nos presenta una naturaleza terrible e implacable; la extraña belleza de los paisajes en Tarkovsky y la forma de acercarse a la ficción especulativa de Konstantin Lopushansky; la violencia y el deseo en el cine de Claire Dennis o Marina de Van; la abyección de Suehiro Maruo; la renovación del cine de género de Ari Aster, Robert Eggers, Lisa Brühlmann o David Lowery; lo sublime atómico de Otomo; la fragmentación de la forma de Yuichi Yokoyama; los clásicos actuales como William Kentdrige, Nasreen Mohamedi, Tacita Dean, Bruce Conner o Lee Bul; o el trabajo de artistas de mi generación como Abdelkader Benchamma o Jenna Sutela y autoras de comic como Carla Berrocal o Ana Galvañ.

Cristina Ramírez, Hacia la noche II, 2018 (pared) y Limes, 2018 (suelo)
Fundación BilbaoArte, 2019. Fotografía de Jorge Isla

PAC – ¿Qué pieza o serie de tu trabajo destacarías?

Cristina RamírezDestacaría el trabajo realizado para la exposición El pozo y la pirámide (2019) junto a Álvaro Albaladejo, comisariada por Javier Sánchez para la Fundación BilbaoArte. Por un lado, esta serie de obras fue la culminación de una línea de investigación plástica que venía desarrollando los últimos años en torno al paisaje y el horror cósmico. Además, estos trabajos supusieron un salto cualitativo a nivel discursivo y técnico, un salto a la escultura, de una manera bastante natural en una traducción lógica de lo que es mi obra gráfica.

Cristina Ramírez, Segundo Intento. Serie La palabra quebrada, 2019
Centro de Creación Contemporánea de Andalucía, Córdoba, 2019. Fotografía de Pablo Ballesteros

PAC – ¿Proyectos futuros?

Cristina RamírezHasta ahora solo proyectos de un presente aplazado. Espero la inauguración de El sueño de Kris Kelvin, una exposición colectiva donde se muestran los resultados de un taller en torno a la representación del paisaje y ficciones especulativas que impartí dentro del marco del festival FACBA de la UGR. También espero que se pueda retomar una exposición individual en un espacio muy especial, hecho con mucho cariño, Marta Gualda Artifacts en Charlotte (USA). En cualquier caso resulta difícil proyectar un futuro, más si cabe para el sector de las artes
visuales, si bien se intuye bastante oscuro.

PAC – Muchas gracias, Cristina.

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