Belén Rodríguez expone en Alarcón Criado

by • 15 enero, 2020 • Exposiciones, Galerías de arte, Pintura, Sevilla, TextilComments (0)576

El pasado 23 de noviembre se inauguraba en la galería Alarcón Criado la exposición individual de Belén Rodríguez (Valladolid, 1981) ‘Algodón naranja en la bella sombra’. La primera exposición de la artista en la galería sevillana y con la que ya se ha anunciado su participación en la 39ª edición de ARCO.

 

Desde los orígenes tartésicos de Spal (o Ispal) el comercio y la navegación han sido un elemento clave para comprender el desarrollo histórico, político, económico y social de lo que actualmente conocemos como Sevilla. Por gracia del Guadalquivir, ciudad históricamente portuaria conectada a uno de los puntos más cercanos del océano Atlántico con el mar Mediterráneo y conformándose como un punto de confluencia entre el continente africano y el resto de la península Ibérica y Europa. Origen y destino de una infinidad de rutas de ultramar, Sevilla ha supuesto un lugar de cohesión, no sólo comercial, sino cultural (consecuencia una de la otra).

 

Belén Rodríguez fija el hilo narrativo de su exposición a través de esta importancia comercial y mezcla cultural que se ha dado en la historia de Sevilla y que se ha dejado patente a través de las producciones textiles de aquel momento (entre otros soportes). En el título aparecen tres especies vegetales bastante relevantes que evidencian dicha importancia.

Tanto el algodón como la naranja, al parecer, son traídos a Sevilla por los musulmanes, que a su vez, ya lo habían importado desde Asia. A día de hoy grandes campos de algodón se extienden alrededor de la capital hispalense. Esta fibra tan preciada también cumplió un papel muy importante en la historia comercial de América, Asia, África y Europa, siendo Sevilla una de las ciudades de Al-Ándalus donde se establecen algunas de las primeras fábricas algodoneras (s.X d.C.).

Belén Rodríguez Alarcón Criado

Si hay un árbol que pueda representar a Sevilla, ese es el naranjo. Más de 40.000 árboles de esta especie inundan la ciudad en la actualidad, haciéndose eco de la relación histórica que han tenido Sevilla y la naranja. Si bien el origen es algo confuso, es importante hacer alusión a la leyenda de Hércules (fundador mitológico de la ciudad). Según la cual, tras cumplir la onceaba tarea encomendada por Euristeo, que consistía en tomar algunas “manzanas doradas de la inmortalidad” (naranjas realmente) del jardín de las Hespérides (ninfas protectoras de dicho jardín situado en el confín del mundo), Hércules hace una parada en Sevilla (llevando por primera vez esta fruta a la ciudad) para descansar y reponer fuerzas antes de su duodécima y última tarea: derrotar a Cerbero (según la mitología griega, perro o monstruo de tres cabezas). Mitologías a parte, el origen de los naranjos en Sevilla, según la mayor parte de los historiadores, se fija en la primera época musulmana, con los Omeya, ya que para estos, el naranjo y su fruto era símbolo de divinidad y buena suerte. Otros historiadores fijan un origen posterior con los marinos genoveses o los escoceses.

La navegación y el comercio alcanzan su época dorada en Sevilla durante el siglo XVI y XVII, cuando los Reyes Católicos establecen el Puerto de Indias y la Casa de la Contratación en Sevilla tras la llegada de Cristóbal Colón a las “Indias Occidentales”. Sevilla tenía en aquel momento el puerto más importante de la tierra, una puerta al “Nuevo Mundo”. Una puerta traspasada en ambas direcciones de forma continua, de la que se partía con la incertidumbre de hallar nuevos territorios y por tanto, nuevos productos desconocidos con los que volver. Esto propició, no solo esos intercambios mercantiles y comerciales, sino unos intercambios culturales a través de productos manufacturados.  Hernando Colón, hijo de Cristóbal Colón acompañó a su padre y a su hermano Diego Colón en algunas de sus expediciones. De una de estas expediciones trajo consigo semillas del ombú o bella sombra (tercer árbol mencionado en el título de esta exposición). Según la leyenda, el ombú que a día de hoy se puede ver en el patio del Monasterio de Santa María de las Cuevas o Monasterio de la Caruja (actual Centro Andaluz de Arte Contemporáneo), fue plantado por el mismo Hernando Colón.

Como ya se ha mencionado anteriormente, estas relaciones comerciales con base en Sevilla, propician un intercambio cultural muy interesante en aquella época. Una mezcla formal, iconográfica o de materiales,  de ida y de vuelta, de la que emerge un eclecticismo mestizo que Belén Rodríguez utiliza como hilo conductor en ‘Algodón naranja en la bella sombra”.  Además de poder observar una serie de figuraciones que denotan ese mestizaje y esa influencia multicultural (la serie “Mousson Nessept”), obras como “Pintura de aguja alta” o “El secreto” aluden a dicho mestizaje desde lo matérico y lo formal. Para la obra “Alas de murciélago” es necesaria una mención especial, ya que, siguiendo el discurso de las obras anteriormente mencionadas, en este caso, el mestizaje lo provoca Belén Rodríguez a través de seis travesaños de madera recubiertos por los trapos usados de sus compañeros de estudio.

Los trabajos textiles han sido una constante en la trayectoria de Belén Rodríguez. De hecho, nada más entrar en la galería Alarcón Criado nos topamos con “Yo tengo el color”, un gran telón que cuelga hasta el suelo (obra presente en la exposición ‘Querer parecer noche’ -2018- en CA2M, comisariada por Manuel Segado), dando paso a la exposición y creando una atmósfera íntima donde se invita a la exploración del propio espacio, casi como algo lúdico. No obstante, en el caso de ‘Algodón naranja en la bella sombra’, sí se da una diferencia respecto a proyectos anteriores: todas las piezas (excepto “Yo tengo el color”) son producidas a través de retales de proyectos anteriores. Esto se debe principalmente a que Belén ha estado embarazada durante el proceso de producción de la exposición, estado en el que no es aconsejable utilizar los productos químicos y abrasivos que la artista suele utilizar en sus trabajos. Esto ha reforzado esa narrativa del mestizaje y la manufactura, ya que los retales utilizados vienen de proyectos diferentes y han sido modificados específicamente para esta exposición.

Artista: Belén Rodríguez
Fechas: Hasta el 23 de enero de 2020
Lugar: Galería Alarcón Criado, Sevilla
Fotografías: Cortesía de la galería

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