Boudry y Lorenz llenan el Palacio de Cristal de humo con el que difuminar los encorsetamientos sociales

by • 14 octubre, 2022 • Exposiciones, Instalación, MuseosComments (0)453

El Museo Reina Sofía presenta el último proyecto de Pauline Boudry (Suiza, 1972) y Renate Lorenz (Alemania, 1963), dos artistas que llevan trabajando juntas en Berlín desde 2007. El cristal es mi piel, ubicado en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro, recrea una gran escenografía a partir de algunos de los elementos más habituales en las creaciones de estas dos mujeres, como el humo, los escenarios y la performance, y ponen el foco en varios de los temas que interesan a ambas y que suelen plasmar en sus trabajos: la revisión de la herencia cultural, los discursos de género y especialmente la teoría queer.

Su producción artística cuestiona la normatividad de las narrativas históricas, así como las convenciones asociadas al espectador, generando nuevos escenarios para “reimaginarlos”. Su trabajo con frecuencia revisita materiales de una época pasada para recuperar lecturas marginadas o ignoradas, produciendo instalaciones que coreografían la tensión entre la visibilidad y la opacidad. A través de planteamientos que difuminan los límites entre cine, danza, instalación, escultura social o performance, y que fluyen entre realidad y ficción, Boudry / Lorenz crean escenarios que invitan a negociar colectivamente nociones como identidad, estereotipo o resistencia.

El Palacio de Cristal, con sus muros translúcidos y siguiendo la idea moderna de transparencia, se construyó para la Exposición General de las Islas Filipinas de 1887 con el objetivo de conocer mejor la vida y cultura de los habitantes de Filipinas, colonia española desde el siglo XVI por más de trescientos años.

El cristal es mi piel. Boudry / Lorenz en el Palacio de Cristal

Las artistas usan en El cristal es mi piel algunos de los recursos habituales en su trabajo. El humo, como forma de opacar, de ocultar para no ser conocido ni normalizado. Un humo que difumina y nos aleja de encorsetamientos y codificaciones, -explica la coordinadora de la muestra Soledad Liaño- un vehículo eficaz para impugnar y subvertir unas derivas enquistadas en la sociedad, tornando todo en un medio más permeable y difuso para una colectividad que rehúye de cualquier opción dualista.

El escenario —coprotagonista de esta instalación y en tantos otros trabajos anteriores como en Loving, Repeating (2015)— vuelve a ser un elemento fundamental. En esta ocasión encontramos seis escenarios de distintos tamaños colocados de diversas maneras sobre el pavimento del Palacio, y que se pueden observar desde varias perspectivas.

El escenario permite reivindicar lo que deseamos y nos anima a crear otros imaginarios pasados y futuros, pero también nos enfrenta a nuestra propia vulnerabilidad y a una fragilidad que como afirma Pauline Boudry —en una conversación entre las artistas y Övül Ö. Durmuşoğlu, publicada en el libro Stage que acompaña a su reciente exposición en el Museo Centro de Arte Dos de Mayo— refiriéndose a sus instalaciones: “[…] tratan sobre el momento en el que se ‘toma el escenario’, el momento en el que empieza la aparición en público, en el que se empieza a actuar. Hay una transición, un instante frágil entre no actuar y actuar, entre no tomar el escenario y tomar el escenario, entre ser invisible y ser visible”.

Para esta ocasión, Pauline Boudry / Renate Lorenz han colaborado con la compositora e intérprete Aérea Negrot, que confiere voz al Palacio de Cristal durante toda la exposición. La performance, en todas sus facetas, es inherente al trabajo de las artistas y un aliado fundamental que les permite de forma eficaz tomar acción y cuestionar la percepción. La voz de Negrot se mueve por el Palacio a través de 17 altavoces distribuidos por el espacio. En consecuencia, el público se ve obligado a transitar si desea seguir la canción, es inducido a un movimiento en principio dirigido que genera una coreografía caprichosa, pero, a la vez, tienta a la desobediencia del individuo condicionado igualmente por el resto de los elementos que conforman la instalación, así como por la interacción con otras personas. La audiencia, así como el atrezo, aparecen como actores adicionales que devienen parte de la obra. Los movimientos del público hacen de ella una instalación activa y en constante transformación que nos vislumbra las infinitas versiones posibles de la obra, tantas como personas la visiten.

Fechas: Hasta el 9 de abril de 2023
Lugar: Palacio de Cristal – Parque de El Retiro, Madrid

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