El factor ocho de Channa Horwitz en MUSAC

by • 11 febrero, 2019 • Centros de arte, Exposiciones, León, MuseosComments (0)528

MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, presenta la primera exposición individual en España dedicada a Channa Horwitz (Los Ángeles, EE.UU., 1932 – 2013), artista que desde los años sesenta del siglo pasado produjo un corpus de trabajo de marcada independencia que se expresa en ciclos de obras y notaciones que son al mismo tiempo conceptualmente rigurosas y visualmente sofisticadas, en su mayoría en forma de dibujos que siguen las mismas reglas básicas y que describen la realidad a través de la abstracción.

Channa Horwitz.  El  factor ocho. Vista de la exposición MUSAC, 2019

Channa Horwitz. El factor ocho. Vista de la exposición MUSAC, 2019

Con el título de ‘El factor ocho’, la muestra, que podrá visitarse hasta el 26 de mayo, reúne en torno a 60 piezas pertenecientes a sus principales grupos de obras y muestra cómo la artista transpuso sus sistemas de signos a géneros como la pintura, la escultura, la instalación y la performance. El proyecto, comisariado por Ellen Blumenstein, se centra en la realización espacial y performativa de tres series clave: Language Series (1964/200311), Sonakinatography (1968-2011) y su periodo creativo tardío (después de 1980).

Además, el dibujo Mural Proposal for Ovitz (2011) será presentado a gran escala por primera vez en la historia, constituyendo una de las escasas ocasiones en las que los murales e instalaciones de gran formato concebidos por Channa Horwitz han sido llevados a cabo, pese a ser una artista que en los últimos años de su vida adquirió un reconocimiento internacional que le llevó a participar en exposiciones individuales y colectivas en instituciones como Raven Row (Londres), Kunst-Werke Institute for Contemporary Art (Berlín), Kunsthalle Wien (Viena), Whitney Museum of American Art (Nueva York) o el MoMA, que también tiene obra de la artista en su colección. Su obra ha podido verse asimismo en importantes acontecimientos artísticos como la Bienal de Venecia (2014) o la Bienal de Whitney (2014).

Horwitz se propuso crear “un mundo aparte de ritmo visual” que fuera igualmente válido en todas las formas de arte. Su interés principal era abordar el espacio y el tiempo como una unidad indivisible, un tema que parece cada vez más actual dada la creciente relevancia de lo virtual. La práctica artística de Horwitz se desarrolló a partir de un reducido número de reglas: basó todo su trabajo en los números uno al ocho -a menudo implementando un código de color para cada número-, y usó este sistema para representar el tiempo y el movimiento.

La exposición comienza presentando los principios básicos de las tres series que articulan el proyecto y cómo fueron aplicados a través de elaboraciones cada vez más complejas. Tanto en sus notaciones compuestas en papel milimetrado estándar como cuando desarrolla un lenguaje abstracto que se materializa en forma de círculos negros y rectángulos en una cuadrícula naranja, Horwitz juega con las posibles variaciones visuales en el plano pictórico, en el espacio y en el tiempo.

Channa Horwitz.  El  factor ocho. Vista de la exposición MUSAC, 2019

Channa Horwitz. El factor ocho. Vista de la exposición MUSAC, 2019

Language Series y Sonakinatography son series especialmente significativas dentro de la obra de Horwitz. No solo se encuentran entre los primeros grupos de obras, de las que se derivaron todos los trabajos posteriores, sino que, además, la artista continuó trabajando y desarrollando estas dos series de forma intermitente a lo largo de toda su carrera. En sus años de madurez, Horwitz animó a los artistas más jóvenes a producir nuevas interpretaciones musicales y coreográficas de sus primeras composiciones de la serie Sonakinatography, neologismo inventado por la artista y compuesto por las palabras griegas para sonido (sona), movimiento (kineto) y notación (graphia). También fue en la última etapa de su vida cuando abrió nuevos caminos desarrollando combinaciones libres dentro de los parámetros de Language Series, transfiriendo las imágenes del papel a las paredes y al espacio, antes de tratar finalmente este ciclo, asimismo, como una partitura que podía ser activada en el tiempo.

Al igual que sus prestigiosos colegas masculinos Allan Kaprow, Sol LeWitt y James Turrell, con quienes entró en contacto mientras estudiaba en el California Institute of the Arts, Horwitz buscaba combinar el movimiento, el sonido y la luz en coreografías espaciotemporales. Insatisfecha con sus experimentos iniciales sobre las posibilidades de la representación figurativa realista, redujo radicalmente su vocabulario formal a las figuras geométricas básicas del círculo y del cuadrado, que luego relacionó entre sí en pinturas y esculturas bidimensionales y tridimensionales. Sin embargo, no estaba interesada en la abstracción por sí misma, por lo que sería inexacto describir su obra únicamente como conceptual o minimalista: también estaba realizando descripciones estructurales de la realidad y experimentando con diferentes aplicaciones constructivas de las mismas.

Fue con ese propósito con el que Horwitz realizó su primera serie de dibujos en 1964. Los pictogramas negros de Language Series, que consistían en cuadrados y rectángulos sobre un fondo de color naranja, y que combinó con círculos en una segunda variación, podían construirse de acuerdo con reglas predefinidas dando lugar a ciento veinte posibles variaciones. Horwitz plasmó visualmente la estructura básica y la matriz de referencia en dos grandes paneles —Language Series I y II, ambas del periodo 19642004— realizando secuencias de imágenes individuales o bloques en paralelo, en su totalidad y en parte, variando al mismo tiempo las dimensiones de los dibujos.

Hay un aspecto lúdico en muchos de los procesos de Horwitz, con el cual la artista parece buscar contrarrestar su necesidad de lograr el máximo control posible. Ella misma se impone reglas para poder romperlas cuando sea necesario. O bien aplica un sistema sin una coherencia completa, como en el caso de las Language Series (aunque el sistema existe aún cuando su implementación sea meramente esporádica); o bien repite una versión tan a menudo y con tantas iteraciones, como en algunas de las composiciones de la Sonakinatography, que sus variaciones internas socavan el sistema.

A principios del milenio, Horwitz volvió a Language Series, realizando nuevos motivos, tanto utilizando el mismo esquema como ampliándolo. Incrementó las reglas originales para experimentar con las posibilidades del color, incluyendo el blanco, el naranja y el negro junto con las formas del rectángulo y el círculo.

Channa Horwitz.  El  factor ocho. Vista de la exposición MUSAC, 2019

Channa Horwitz. El factor ocho. Vista de la exposición MUSAC, 2019

Apenas unos años después de sus primeros experimentos conceptuales, Horwitz llevó a cabo la primera de una serie de notaciones que estaban explícitamente concebidas para ser escenificadas. Horwitz colocó ocho columnas una al lado de la otra en papel cuadriculado para una serie titulada Movements (1968/1969), a los que se refería en el texto de las obras como energías, instrumentos, personajes u objetos. Los cambios de posición (movimiento, sonido) y calidad (volumen, intensidad, tono) se registran en progresión vertical. La clave para descifrarlas distintas notaciones es una matriz de ocho por ocho campos situada en el margen de la imagen, cada uno de los cuales corresponde a un ritmo y tiene un número, un color y a veces también un símbolo.

A continuación, Horwitz desarrolló el principio básico de Sonakinatography, comprimiendo un compás de ocho campos en uno para facilitar la realización de notaciones más complejas. Para las veintitrés composiciones diferentes de Sonakinatography, eso se tradujo en una combinación programática del plano de la imagen con el movimiento o el sonido en el espacio. Horwitz añadió una cuarta dimensión, que indicaba el cambio a lo largo del tiempo. En esta exposición se muestra una variación de prácticamente todas las composiciones completas de Sonakinatography.

Las principales obras realizadas por Horwitz en la década de 1970 fueron variaciones de la Sonakinatography Composition III, que fue adaptada para ser ejecutada como espectáculo lírico, de danza y sonido. Pocas obras, entre ellas por ejemplo Composition # III: Poem Opera for 8 People (1968), esbozan de manera concreta la situación performativa, siendo lo más frecuente que Horwitz deje tanto el montaje como el medio abiertos a la interpretación por parte de sus compañeros artistas.

En los años ochenta, Horwitz descubrió el potencial estético y gráfico de nuevos patrones fundamentales dotados con un mayor grado de complejidad. Horwitz comenzó a desarrollar nuevos grupos de obras en los que los ángulos entre los distintos puntos de la matriz adoptaban por primera vez una función clave. Mientras que las obras agrupadas bajo el título colectivo Canon son agregados densamente entretejidos de distintos patrones lineales, las obras de las series Rhythm of Lines (1987/88), Moiré (1983/84), Flag No. 2 (1984) y Noisy (1998) se basan en cuadrículas más simples.

Fechas: Hasta el 26 de mayo de 2019
Lugar: MUSAC, León

Post Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *