Colección SOLO

by • 7 febrero, 2020 • Coleccionismo, Espacios independientes, MadridComments (0)496

“Lo útil es sólo aquello que puede hacer mejor al hombre

Heri Poincaré

Desde 2018 tenemos la gran suerte de contar en Madrid con el Espacio y la Colección SOLO, una iniciativa que comenzó a fraguarse en 2014 de la mano de Ana Gervás y David Cantolla y que en la actualidad se haya plenamente articulada. Una de las muchas virtudes del proyecto, reside en su carácter transgresor. Desde el momento en el que una colección de arte privada, sin ningún tipo de apoyo institucional o gubernamental, decide abrir sus puertas de par en par a la ciudadanía, estamos ante un acto eminentemente político. De manera habitual y salvo alguna que otra excepción, las colecciones de arte privadas e incluso alguna que otra institucional, son verdaderas madrigueras de difícil o nulo acceso, en las que el coleccionista se regocija auto-placenteramente en sus adquisiciones y que tan solo comparte, entre el secretismo, el interés y la obligación (sobre todo cuando alguna de las piezas tiene la categoría de patrimonio histórico), en contadas ocasiones.

Que la colección se centre en Arte Contemporáneo, con la amplitud del término, no es una novedad, pero que opte de manera rotunda por el último y nuevo arte contemporáneo nutrido de etiquetas como Arte Urbano, Surrealismo Pop, Low Brow Art, así como por el Arte Digital y los Nuevos Medios, no es solo una excepción sino una auténtica declaración de intenciones. Una colección que trata de encontrar un equilibrio en lo referente a mujeres artistas y nacionalidades en número y presencia.

La colección pone de manifiesto la relación existente entre una obra de arte dada y su modo de hacerla llegar al público. Revela como su grado de apreciación puede variar en función de cómo esta sea considerada, exhibida, presentada. Cuando mostramos una pieza resaltando sus valores, poniéndola en contexto y/o en diálogo con otras piezas, cuando trasladamos al espectador la pasión que nos transmite, la importancia emotiva, estética y personal que ha tenido para el coleccionista adquirirla, alcanzamos la verdadera grandeza del arte. La presencia de “Luan II” de Wu Tien-Chang adquiere el valor de “La Victoria de Samotracia” en el Louvre; el “Speculum” de SMACK la dignidad del “Jardín de las delicias” de El Bosco en El Prado o “Balance of power” de Cleon Peterson la enigmática severidad de una pieza de Camile Claudel en el Museo Rodín.

Toda esta pasión y todo este amor por el arte se derrama sala a sala pero además plantea una nueva narrativa en lo referente a un espacio concebido como habitable. En un edificio emblemático de la ciudad (el trabajo que el arquitecto Juan Herreros ha realizado para la colección le ha proporcionado el premio anual de arquitectura que otorga el COAM) el concepto de “colección” se expande y entra en dialogo con cada una de las estancias, reforzando sus atributos funcionales, pero también pervirtiéndolos, dotándolos de nuevos significados.

Pero quizás, la grandeza de la colección resida en el voluntario alejamiento de la especulación y la apuesta por el mecenazgo como ruta de viaje. Al ir descubriendo el conjunto de las piezas que la integran comprobamos como muchas de ellas han sido comisionadas específicamente por la propia colección. La sede para residencias en Cantabria, en la que se apoya directamente a los artistas y a la creación, pone de manifiesto esa pasión por el arte que va mas allá de una acumulación fetichista de objetos, ese verdadero interés en el apoyo a artistas vivos, jóvenes y no tan jóvenes, la conciencia de su valor cultural y en extensión de su importancia social.

Adicionalmente a los fondos particulares, el proyecto Solo apuesta por la realización de exposiciones temporales como fue la increíble muestra sobre el trabajo del artista taiwanés Mu Pan, que pudo contemplarse recientemente o la inminente More Than Human, estimulante colectiva centrada en nuestra capacidad para relacionarnos con lo nuevo, que se inaugura el próximo 19 de febrero.

Definitivamente es una colección valiente cuyo núcleo discursivo penetra en los códigos de representación de nuestro mundo. Establece, desde una visión compartida del sentir del ser humano contemporáneo, nuevas formas de relación y compromiso con el arte y en definitiva con la vida.

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