Cuestiones personales, la Colección Soledad Lorenzo en el Reina Sofía

by • 29 diciembre, 2017 • Exposiciones, Madrid, MuseosComments (0)1640

La colección que Soledad Lorenzo cedió en depósito con promesa de legado al Reina Sofía se está exhibiendo en dos exposiciones consecutivas. La primera parte, que pudo verse hasta finales de noviembre, se titulaba Punto de encuentro y reflexionaba en torno a la concepción de la galería como espacio necesario de encuentro entre el artista y el público.

Actualmente se puede visitar la segunda parte, titulada Cuestiones personales, en esta ocasión sus contenidos se centran en la recuperación del lenguaje figurativo y las metamorfosis de la representación desde las últimas décadas del siglo XX, con una selección de obras de Luis Gordillo, Alfonso Fraile, Juan Ugalde, Jorge Galindo, Manuel Ocampo, David  Salle, Tony Oursler, Eric Fischl, Itzíar Okariz, La Ribot, George Condo, Miquel Barceló, Victoria Civera o Julian Schnabel, entre otros.

Soledad Lorenzo

Cuestiones como el sujeto escindido, las políticas del cuerpo y el concepto de identidad hacen su aparición en esta selección de obras. El discurso expositivo se expande así a través de diversos territorios, estableciendo conexiones entre creadores españoles e internacionales, reflejo de la ampliación de la mirada de la galería hacia otras latitudes, lo que coincidió con el momento de la internacionalización del arte español.

Los años ochenta y noventa estuvieron marcados por un entusiasmo que se traduce en una revitalización del mercado y por la fascinación que la producción artística española produce en distintos lugares del mundo. En este sentido, la Colección Soledad Lorenzo funciona como testimonio de un momento determinado en la historia de un país, de su percepción de sí mismo y de su promoción hacia el exterior.

La muestra reúne 48 obras de 23 artistas, de varias generaciones, tanto españoles como extranjeros, que comparten su interés por la recuperación del lenguaje figurativo y las metamorfosis de la representación en las prácticas artísticas desde las últimas décadas del siglo XX a la actualidad.

El recorrido expositivo se inicia con un espacio en el que se muestran un video de La Ribot y dos fotografías de la artista norteamericana Catherine Opie, que abordan el concepto del cuerpo como materia de consumo. La primera sala recoge la presencia de dos de los pintores pioneros en el ámbito del retorno a la figuración: Alfonso Fraile, con quien Soledad Lorenzo inaugura su galería en 1986, y Luis Gordillo. Ambos pintores actúan como figuras clave de un determinado modo de entender la pintura: como síntesis de elementos diversos, provenientes del informalismo, el arte pop y las corrientes geométricas, giros artísticos que conviven para dar lugar a alternativas de figuración, desprejuiciadas, refractarias a todo formalismo o dogma e interesadas en el ámbito de la psique y la identidad.

Esta forma de entender la pintura puede verse en la siguiente sala, pero con un contenido más transgresor, visto desde la ironía y el sarcasmo, por un lado, en la obra de Manuel Ocampo y Juan Ugalde, que incluyen un componente más crítico que subvierte determinadas iconografías de la cultura popular y, por otro, en la visceralidad gestual de Jorge Galindo.

Soledad Lorenzo

El siguiente espacio nos muestra un grupo de artistas, que tras remover la escena neoyorquina con propuestas irreverentes desde la galería Metro Pictures, se suman al espacio de Soledad Lorenzo con una profunda crítica a la representación y a los lenguajes forjados a lo largo del siglo (Robert Longo y Tony Oursler) o desafiando determinadas formas de gusto establecido con propuestas audaces donde hacen su aparición el sujeto escindido, las políticas del cuerpo y la identidad en quiebra, como son los casos de Erich Fischl, David Salle, Paul McCarthy y George Condo. Hay que subrayar que la galería Soledad Lorenzo fue fundamental para la difusión de la obra de determinados autores norteamericanos en España, ampliando los horizontes del coleccionismo local.

Ese contexto de expansión se dio también en una generación de artistas españoles que tuvieron una gran proyección internacional y que se muestra en la síntesis matérica de Miquel Barceló, la apuesta obstinada por la autonomía de la pintura de José Manuel Broto o la pervivencia de una cierta gestualidad brava en José María Sicilia. Junto a ellos, la presencia de artistas que dotan de un carácter más impuro a la pintura-pintura, con Julian Schnabel a la cabeza, o Victoria Civera, artista activa en Nueva York en los años ochenta y exponente de ese retorno del lenguaje figurativo.

Del intercambio entre creadores españoles y estadounidenses en el ámbito de una promoción internacional surgió una  generación más joven, que abre la galería a nuevos medios y autores de otras disciplinas de creación artística (fotografía performativa, instalciones, video,…). Itzíar Okariz y La Ribot son ejemplo de esa apuesta.

La última parte de la muestra, con artistas como el alemán Philipp Frölich, la brasileña Adriana Varejão o la inglesa Georgina Starr, es reflejo de la adaptación de Soledad Lorenzo a un contexto transnacional y a la internacionalización del arte español, ya patente en los inicios del siglo XXI. En él se cruzan culturas, tradiciones, formas visuales e historias fragmentadas e inacabadas.

Fechas: Hasta el 5 de marzo de 2018
Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

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