Desde la Habana

by • 28 febrero, 2022 • Crítica de arte, Cuba, Desde La Habana, ExposicionesComments (0)665

Desde la Habana pretende contar una historia: la de las exposiciones de arte cubano en el marco de la Institución-Arte en Cuba. En 2017, y a tenor de un vacío en lo concerniente a lo que en materia de arte contemporáneo ocurría, comencé un proceso de registro, clasificación y reseña de las exposiciones que tenían lugar en la isla, y más específicamente en la ciudad de La Habana. De esta labor ha resultado un archivo-memoria muy completo que, sin duda, podría ser una referencia a los efectos de otros acercamientos al arte cubano y a su más reciente historiografía. 

Empezaba en Cuba, en ese momento la penetración de internet en los móviles y se descubría con ello el poder de las redes sociales, en especial Instagram. Todos estos elementos me motivaron a realizar una cronología visual de las exposiciones más significativas de artes visuales en la Habana. Cada una, acompañada de apuntes textuales unas veces críticos, otros meramente contemplativos, que sirvieran a aquellos que le interesara seguirle la pista a lo que ha transcurrido en estos años. 

Aprovecho esta primera entrega en PAC para dejar constancia del movimiento, siempre ascendente, del arte cubano.

-I-

Exposición “Bosque de nombres”
Glenda Salazar
13.11.2021
C A C Wifredo Lam
14 Bienal de la Habana

Una de las artistas invitadas, es Glenda Salazar. La exposición que para la ocasión presenta en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam tiene como título “Bosque de nombres”. Es un complejo proyecto donde la artista busca descolonizar un espacio como es el otrora Country Club, en cuyos terrenos ahora se encuentran las instalaciones del Instituto Superior de Arte (ISA). Tableros en las paredes, cuál investigación detectivesca, van describiendo la relación casi inexistente entre imágenes de décadas anteriores de las instalaciones, los terrenos naturales existentes que fueron reemplazados por estructuras de hormigón y campos de golf, e imágenes satelitales de hoy. Todo con un fin, volver a colocar esas especies naturales endémicas de la zona y restablecer un equilibrio entre ese centro de arte y la Naturaleza. Le suceden en la sala, otros estudios sobre plantas y terrenos, sorprendiendo –sin tener formación botánica- una vez más el nivel de detalle anatómico de sus dibujos de arbustos y plantas existentes o ya desaparecidas. Junto a una muestra de videoarte sobre el espacio en general a intervenir, el colofón de esta obra en proceso es sin duda alguna la instalación “Vivero”, compuesta por semillas de plantas endémicas del lugar y tierra mejorada, que servirán de base para poblar el bosque. En esta pieza pudiera decirse que radica la esencia de su “arte ambiental” –hago la salvedad pues la obra de Glenda a diferencia de otros representantes que han incursionado en el landart posee esa perspectiva histórica de la naturaleza unida a otros elementos como es la ética, y el activismo ecologista-. 

En sus propias palabras la artista habla del arte-naturaleza más allá del landart, lo que ratifica mi idea sobre su obra. Ella viene a rescatar y actualizar en las circunstancias y condiciones cubanas, el legado de artistas como Herman de Vries, Andy Goldsworthy entre otros, quienes son considerados dentro del arte ambiental algunos de sus principales exponentes. “Bosque de nombres”, es de esas obras en desarrollo cuyos artífices sueñan con ellas, las ven ya ejecutada, pero solo el paso del tiempo, el apoyo institucional y de amigos, la investigación científica y la perseverancia, y sobre todo el amor y la pasión por hacer arte, serán los que lleven a buen término la misma. Parafraseando a William Malpas, teórico del landart, este proyecto hace que el espectador vuelva la mirada hacia la Naturaleza, no únicamente por la belleza que traerá consigo en una zona del ISA, sino por la posibilidad de visibilizar nuevas formas de hacer arte y disfrutar su poética. 

-II-

Exposición Animales peligrosos
Rafael Zarza González
16.11.2021
Museo Nacional de Bellas Artes Cuba

14 Bienal de la Habana

En el marco de la propia Bienal, se inauguró en el Museo Nacional de Bellas Artes la muestra “Animales Peligrosos”. La misma responde al homenaje al ganador del Premio Nacional de Artes Plásticas en 2020.  Rafael Zarza González y su obra, son una muestra de esa tragicomedia que es esa relación amor odio entre los cubanos y los miembros de esa familia taurina. El “bestiario” que a lo largo de años de creación artística ha creado Zarza, tiene representación en esta selección con curaduría de Laura Arañó Arencibia, piezas recientes de 2021 comparten la frescura y contemporaneidad con algunas ya de años anteriores, dando en 360 grados una mira al quehacer de este Premio Nacional de Artes Plásticas en breves minutos. Esta curaduría, dentro de la amplia zoología de los taurinos miembros de esta familia, viene a hablarnos de las miradas para nada inocentes por parte de Zarza sobre aspectos morales, religiosos, sexuales, históricos de la sociedad humana, salpicando todas las piezas con un fino humor, a veces sarcástico, morboso o negro, con una imaginación desbordante y contagiosa.

A través de sus animales (vacas, toros, bueyes) a veces combinados con elementos industriales como botellas o máquinas de moler y otros, otras zoomorfos o antropomorfos, el artista reproduce modelos, estereotipos y grupos sociales, y cuestiona, crítica, señala, alaba usando los diversos roles de estos personajes. Zarza disfruta el uso del zoomorfismo, sabe como usar ese acto de transformar o desfigurar humanos y darles ese aspecto taurino. Tan es así que descubro obras hasta ahora poco conocidas como la serie “Retratos taurinos” donde el artista da rienda suelta a ese recurso interesante. Personajes oscuros y peligrosos en la historia cubana, desde la reina Isabel II hasta el periodista Gonzalo de Castañón (justificación para el fusilamiento de los 8 estudiantes de medicina) y otros en alusión directa a la Alemania hitleriana, o la Francia revolucionaria, son representados a través de humanos zoomorfos, a sabiendas de que serán reconocidos más por sus particulares huellas en la historia que por la piel que el artista les pone.

-III-

Exposición La espiral eterna
José Villa Soberón
25.11.2021
Galería de Arte Villa Manuela

14 Bienal de la Habana

La escultura en Cuba, cada día va ganando más en protagonismo, y una muestra en la acogida en la Galería Villa Manuela de la exposición “La espiral eterna” del también Premio Nacional de Bellas Artes José Villa Soberón. Experimentado artista, que con la fuerza del mismo martillo con el cual conforma sus obras, ha marcado la historia del arte escultórico en Cuba. Hoy nos muestra las últimas producciones de sus esculturas geométricas, ya no al tamaño monumental al que nos tiene acostumbrado, sino piezas de un espíritu intimista casi minimalista. Tal es así que me atreví a señalarle a Villa en un momento entre la multitud de amigos y admiradores, que estas piezas son de esas que se ponen en la sala de la casa para siempre disfrutarlas.

La limpieza en la configuración de las formas geométricas, sus composiciones y ensamblajes entre diversos metales, el uso del círculo y las reinterpretaciones que del mismo hace, siguen siendo sellos indiscutibles de este artista. Esta exposición en el marco de la Bienal de la Habana, viene a conjugar esos conceptos teóricos que defiende este evento, con las disímiles figuras que están en la sala, espirales infinitas, círculos eternos, picos crecientes. Sin dudas se reafirma la importancia y calidad de la obra de Villa, y motiva a seguir estudiando la misma y aprendiendo de la pedagogía artística de este Maestro. 

-IV-

Exposición Estado de Espíritu
Artistas varios
03.12.2021
Pabellón Cuba
14 Bienal de la Habana

La muestra reunión a casi 60 artistas emergentes. Alguien señaló: “la juventud no es un tiempo de vida, es un estado de espíritu”. Desconozco si el título de esta mega exposición responde a esta máxima, pero lo que si es cierto es que lograr reunir a tantos artistas, con diferentes discursos estéticos, así como enfoques y técnicas, es una demostración de como se vive el arte contemporáneo en Cuba, visto a través de los jóvenes. Un recorrido necesario para aquellos que necesitan actualizarse -luego de meses de pandemia- de lo que está haciendo un grupo importante de los exponentes noveles del arte ya no en la ciudad, sino en el país.

La selección parte de su afiliación a la AHS, organización promovente y coordinadora del evento, reto museográfico que asume con creces Sara Lis Muñoz y otros especialistas de la sección de artes visuales. Los criterios de selección variados, en mi opinión responden más a la visualización del artista y su obra, que a perfilar una línea exacta. Existe un equilibrio que hace agradable la exposición y las piezas dialogan de cierta manera, como sus autores, con la frescura propia de la juventud. De cierta forma esta muestra me hizo releer un texto del excelente crítico y curador Nelson Herrera Ysla titulado “Desafíos y provocaciones de los artistas jóvenes en Cuba” sobre una generación de artista que hoy marcan pautas en el panorama de las artes visuales cubanas. Selecciono fragmento que creo resumen lo visto en esta tarde, donde unos 60 artistas abren caminos e izan las velas del espíritu del arte, siempre joven y aventurero… “El arte cubano, específicamente el realizado por las más jóvenes promociones, late al mismo ritmo de la nación, sortea sus riesgos, se adentra por los mismos caminos y laberintos sin reparar mucho en las consecuencias que esto pueda suponer. Hay una sed de aventura, un modo singular de desafiar el peligro, de provocar, conmover: por estas y otras razones, el arte cubano de hoy no reparó en soportes y estructuras (…)»

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