“El camino inverso” de Julio López Hernández

by • 18 enero, 2016 • Dibujo, Escultura, Exposiciones, Madrid, MuseosComments (0)3016

La exposición El camino inverso reúne 90 dibujos, 31 esculturas y 16 medallas del escultor Julio López Hernández (Madrid, 1930). Esta retrospectiva, comisariada por Marcela López, hija del artista, ha sido organizada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en colaboración con Fundación Banco Santander.

Estudio de Julio López con modelo de barro de Kore 3 ┬® Roberto Desire╠ü

El dibujo es materia ineludible en la formación, académica o no, de cualquier artista. Pero es también una herramienta fundamental en la visualización de ideas y en el diseño previo de lo que luego será la obra acabada. Porque el dibujo no es sólo una creación en sí, sino el proceso, el camino resolutivo que dará lugar a la obra definitiva. Es decir, puede estar al final, pero también al principio del trabajo creador.

En ocasiones, dicho proceso puede interrumpirse: entonces los dibujos que lo pautaron quedan como testimonios, cargados de posibilidades, a la espera de alcanzar un último grado de realidad. La presente exposición intenta demostrar todas esas virtualidades del dibujo en tanto producción, herramienta intelectiva o testigo de un camino inconcluso, y acredita, además, la importancia concedida al esbozo, al ejercicio preparatorio de una obra previo al resultado final.

Julio Lopez Kore 2 y dibujo ┬® Roberto Desire╠ü

El sentido renovador de la escultura de Julio López Hernández es una cuestión que hoy está fuera de toda duda. Pero habría que señalar que gran parte de esa capacidad renovadora reside en el papel que se reserva al dibujo dentro de su trabajo escultórico.

Por eso, en algunos casos se ha buscado enfrentar la obra realizada con su boceto, a fin de recuperar la dinámica de indagación que llevan del uno a la otra –los estudios para el Monumento a Federico García Lorca, Un pintor para el Museo del Prado o para Marcela y su luz serían buenos ejemplos de ello–. En otros en que la escultura no se terminó, el dibujo ocupa su lugar a la manera de obra subyacente, de producción “durmiente”, en estado potencial de espera, hasta que el artista decida convertirla en un cuerpo físico en tres dimensiones. Cuando esto no ocurre, el dibujo preparatorio queda como una especie extraña de residuo o una idea en su forma más pura y sin los avatares de su materialización conflictiva –así lo muestran dibujos como El hombre de arena, los estudios para El camionero o los que sirvieron de proyecto para una escultura conmemorativa dedicada a José Hierro–.

Algunos dibujos consiguen, sin embargo, más allá de su sometimiento a la escultura para la que fueron pensados, una vida independiente y el escultor los percibe como enteros, volumétricos, redondos, como si ellos mismos se hubieran liberado de la primera función a la que fueron dirigidos –es el caso de Esperanza y ella en el libro o del dibujo Marcela estuvo en el estudio–.

Con todo ello, la exposición propone una experiencia de regreso, un desandar el camino de la obra a la idea, a través de las huellas que Julio López Hernández dejó en sus dibujos, para que pueda comprenderse mejor el curso de su pensamiento creativo.

Artista: Julio López Hernández
Fechas: Del 15 de enero al 6 de marzo de 2016
Lugar: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid

Imágenes:
1-Estudio de Julio López Hernández con modelo de barro de Kore 3. La perpleja, 2015.
2-Julio López Hernández. Kore 2. La que mira el cielo, 2014. Carbón sobre papel. La que mira el cielo, 2014. Modelo de barro.

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