“El Cuerpo Vulnerable” de Victoria Diehl en la Galería Cero

by • 1 diciembre, 2010 • Exposiciones, Fotografía, Galerías de arte, MadridComments (0)4286

Del 26 de noviembre de 2010 al 3 de febrero de 2011. Galería Cero, Madrid.

La Galería Cero de Madrid nos sorpende con la bella e inquietante exposición de la joven fotógrafa gallega Victoria Diehl. “El Cuerpo Vulnerale” nos ofrece imágenes en un proceso de metamorfosis, donde podemos ver como la fria piedra se transforma en carne humana y, el proceso inverso, como los cuerpos se petrifican. 

 

Victoria Diehl (1978, La Coruña), que cuenta con una trayectoria repleta de premios y exposiciones, nos ofrece un viaje fotográfico lleno de romanticismo y sensualidad a medio camino entre lo contemporáneo y clásico. Un juego en el que  la vida y la muerte se entrelazan. Y donde las inertes estatuas parecen estar más vivas que los seres humanos.  

A continuación os dejamos un fragmento de las palabras de Javier Moscoso, comisario de la exposición:
La obra de Victoria Diehl ha sido puesta en relación con el mito clásico de Pigmalión, la historia que vio la luz en Occidente a través de las Metamorfosis de Ovidio. Por medio de una intervención sobrenatural, el joven escultor, enamorado de su obra, consiguió vivificar su creación, abriendo camino tanto a la especulación filosófica como a la imaginación popular. No es la primera vez en la historia de la Humanidad, y tampoco será la última, que las esculturas adquieren vida o que, al contrario, los seres humanos puedan trasformarse en piedras. La mujer de Lot, castigada a la salida de Sodoma, constituye quizá el ejemplo más conocido de la trasfiguración de un ser humano en una escultura de sal. ¿Su delito? Haber vuelto la mirada, con nostalgia de lo perdido, en la misma puerta de la ciudad que debía ser aniquilada. La historia de esta mujer de quien los textos bíblicos no mencionan siquiera el nombre, encuentra de nuevo equivalente en las vicisitudes de Eurídice a la salida del Infierno, cuando Orfeo, que no pudo soportar la tentación de girarse para mirarla, consumó al mismo tiempo su destino y la destitución de su amada.

El particular bestiario de Victoria Diehl no apela, sin embargo, ni a la mitología ni a la leyenda. Su fuerza no radica ni en la recreación visual de una historia remota ni en las modificaciones visuales de una leyenda revivida. Su obra solo comparte con estos relatos su pasión por los espacios intermedios y los objetos imposibles. En la recreación de su universo imaginario, no hay además nada que pueda considerarse propiamente una transformación o contemplarse desde esa perspectiva. El sentido teleológico del mito, que conduce a una sucesión de estados, ―de la carne a la piedra, de la piedra a la carne, de la vida a la muerte, o de la muerte a la vida― está ausente en su composición, marcada no por el movimiento, sino por la convicción del instante. No hay en sus fotografías ninguna figuración que resuelva el enigma ni bajo el hechizo de la derrota ni bajo el manto de la nostalgia…

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