“El inconsciente pictórico”, vídeoarte en el MNAC

by • 18 junio, 2015 • Barcelona, Exposiciones, Fundación, Museos, Vídeo, VideoarteComments (0)2733

El Museu Nacional d’Art de Catalunya acoge, dentro del marco de Loop Barcelona, la exposición “El inconsciente pictórico” en la que encontramos 12 obras de destacados videoartistas contemporáneos (Bill Viola, Mat Collishaw, Marina Alexeeva…) provenientes de la colección de videoarte de la Fundación Sorigué, en dialogo con obras de la colección del MNAC.

Bill Viola, 'The return', 2007. Col·lecció de la Fundació Sorigué

El recorrido comienza en las salas dedicadas al Arte Románico, donde encontramos The return (2007) de Bill Viola. Pieza que podría ser considerada una redefinición contemporánea del antiguo concepto del tableau vivant y, de alguna manera, buscan que el espectador reflexione sobre el arte del presente sin olvidar las fuentes de la historia de la pintura. Tableau vivant (cuadro viviente) es una expresión en lengua francesa que remite a una forma escénica cuyos orígenes se remontan al drama litúrgico medieval, donde varios “actores” posaban inmóviles emulando la composición e iconografía de una pintura o escultura religiosa.  En The return, el agua es el elemento fundamental que hace posible que la mujer protagonista del vídeo vuelva por un momento del más allá al mundo de los vivos, aunque, transcurrido un tiempo, tenga que volver a irse. Es importante el cambio que se produce en la percepción de esta mujer, que pasa de ser una figura puramente fantasmal a mostrar un cuerpo material.
Viola plasma la figura del fantasma de la mujer con tonalidades grises y de líneas muy difusas, disueltas en una niebla casi abstracta. Cuando la imagen atraviesa la “cortina de agua”, ésta le insufla vida, convirtiéndose en una puesta al día laica del tema de la “parusía” y las visiones del Apocalipsis, habitual en las pinturas murales del mundo medieval.

En las salas dedicadas al Arte Moderno encontramos dos obras de Mat Collishaw, por un lado Women under the influence (2009). Un trabajo diseñado originalmente para el Museo Freud y que trata sobre la manera en que las tecnologías de reproducción de la imagen han sido utilizadas con fines médicos más que discutibles. A finales del siglo XIX la fotografía fue utilizada en el ámbito de la psiquiatría para documentar y examinar el recién descubierto síndrome de la histeria. En París, muchas mujeres fueron llevadas al hospital Salpêtrière y drogadas para ser fotografiadas desde diferentes puntos de vista para generar patrones fisonómicos con los cuales detectar los diferentes grados de trastorno mental. Sin embargo, estas imágenes eran a menudo el resultado de fugas de luz en la cámara y otros errores técnicos en el proceso de revelado, que fueron interpretados como una representación real de la esencia de la psique de las pacientes. Mat Collishaw ha editado material de archivo de los rostros de mujeres obtenidos a partir de estas investigaciones fotográficas, junto con efectos de luz y humo. Al igual que en el vídeo que rinde homenaje al retrato del Papa Inocencio X de Velázquez, los rostros de estas mujeres aparecen fugazmente, como presencias fantasmales desde detrás de un espejo de dos caras y se disuelven en el humo, transformándose en extraños seres tan desvalidos como amenazadores… para terminar desapareciendo en la nada…

La segunda obra que encontramos es The end of innocence (2009), una efectiva materialización de las teorías de la postproducción enunciadas por teóricos como Bourriaud. En este vídeo, Collishaw toma como referencia los retratos que Velázquez y Francis Bacon hicieron del papa Inocencio X. La presencia espectral del pontífice aparece y desaparece detrás de una cortina digital que cae cada pocos segundos generando efectos casi abstractos. Con ello se alude tanto a la cortina vertical, tan presente en las pinturas de Corte de Velázquez, como en los cuadros de Bacon; pero también al efecto de lluvia digital que se hizo popular en las películas de Matrix. En estos films de ciencia ficción la disolución de los límites entre la realidad y su doble funcionaba como metáfora de los diferentes estados del ser. En esta proyección se enfrentan, por tanto, una lluvia perpetua digital a través de la cual las pinturas de Velázquez y Bacon se materializan y disuelven. El papa existe en una zona twighlight virtual donde se ha descartado su estado físico para convertirse en una existencia de fugacidad interminable. La imagen todavía existe pero ha sido empujada a otro reino, más allá del retrato espiritual de Velázquez, reinterpretado existencialmente por Bacon a través de una pintura en la que “el pincel ha sido sustituido por el píxel”.

En la misma sala encontramos “Birds flying a drawing” (2004) de Ger van Elk. Las “imágenes en movimiento” de este artista ya no pueden ser clasificadas en las categorías tradicionales de cine, fotografía, pintura o dibujo, pero tienen algo que ver con todos ellos. En sus aspectos formales, las obras de Van Elk parecen satisfacer nuestras expectativas de lo que debe ser una pintura clásica…Incluyendo su enmarcación con passepartout. El propio movimiento de las imágenes es capaz de expresar una especie de quietud que nos invita a la contemplación, pues la forma en que asimila las últimas posibilidades de edición de la imagen las personaliza, combinándolas con las técnicas artísticas clásicas de la pintura, el dibujo, la fotografía o el cine. La propia escala de este vídeoobjeto contribuye a esta suerte de trampantojo visual. Ger van Elk cita sutilmente obras famosas de la Historia de la pintura y reproduce virtualmente los signos de su lenguaje formal con el fin de crear momentos de extraña fascinación. En Birds flying a drawing, un dibujo puntillista de una bandada de pájaros que vuelan a través de la superficie del cuadro -originalmente realizado por Signac genera la sensación de que los muchos minúsculos puntos negros que componen el dibujo original hubieran vuelto a la vida.

Civilization (megaplec) (2009) es la obra que encontramos de Marco Brambilla. Esta obra se percibe como una monumental “pintura mural” neobarroca con múltiples capas de interconexión de imágenes que ilustra una versión contemporánea y satírica de las visiones del Apocalipsis, infierno de Dante y de conceptos como el castigo eterno y la recompensa celestial, en la que la iconografía delirante de artistas como el Bosco, Miguel Ángel, o Salvador Dalí se encuentran con el cine de catástrofes y la publicidad más kitsch. Más de 300 tomas individuales de vídeo en bucle se mezclan en un paisaje expansivo que se desplaza de arriba abajo como un cúmulo de fuerzas centrífugas y centrípetas, desde las profundidades del infierno a las puertas del cielo, cuyos límites nunca son del todo precisos.

De Jacco Olivier encontramos las piezas Return y Poisson (ambas de 2007). Olivier crea animaciones audiovisuales a partir de sus pinturas en las que la ensoñación del paisaje romántico decimonónico y la sensualidad cromática de las primeras vanguardias, se dan la mano con una intimidad que nos resulta familiar. Episodios narrativos concisos aparecen en un mundo microcósmico que representa en pocos minutos momentos de la vida: un viaje en autobús, un baño en el océano o un paseo por el bosque… Cada pintura es fotografiada sistemáticamente en todas sus etapas para entrar y salir de la abstracción. Por otra parte, estos filmes nos revelan las huellas, y arrepentimientos, que Olivier hace en el proceso creativo de sus obras pictóricas.

Marina Alexeeva presenta Prison (2011) y Bath (2011). Estos trabajos son un híbrido entre el trampantojo teatral los dioramas didácticos y la pintura en movimiento. En Prison la artista recrea el interior de una celda donde una figura, el prisionero, se mueve y nos explica su vida y sus deseos. Las referencias a los delitos cometidos que aparecen en algún momento de la secuencia nos ayudan a descifrar el lado oscuro de su personalidad que, finalmente, le ha conducido a prisión. El encarcelado sufre la falta de libertad y, en sus delirios, se transforma en otras realidades: en un determinado momento es hombre, después pájaro, después su silueta se ondula y se convierte en soldado, o en animal, o simplemente se transforma en apariencia amorfa. El conjunto de conversiones, variaciones, mutaciones nos revela su desesperado anhelo por recobrar la libertad.
En Bath la artista recrea el ambiente de un banya ruso, un baño público tradicional donde los rusos acudían semanalmente para llevar a cabo sus rituales de higiene, por sus propiedades curativas, y servía además como acto social. No se trata, pues, únicamente de un baño para atender la higiene, sino que tiene en cuenta la limpieza espiritual: del alma y del individuo. El ambiente que se logra, acompañado del calor, el vapor y los aromas, ayuda a promover una serie de imágenes surrealistas y oníricas que se reflejan en las distintas transformaciones.

Elisa Sighicelli & Marzia Migliora exhiben Pitfall (2004). El primer filme de animación en 3D que realizan juntas y en el que se inspiran en imágenes procedentes de la Enciclopedia de Diderot y de D´Alembert. El espectador camina por un bosque donde los árboles son “recortes“ de las ilustraciones del siglo XVIII de la enciclopedia editada en Francia. Las artistas han creado un espacio tridimensional de las imágenes bidimensionales de la Encyclopédie utilizando la animación 3D, que transforma aquellas imágenes de una manera tan seductora como siniestra en símbolo de nuestros miedos, en un lugar donde enfrentarse a lo desconocido y a la pérdida de la estabilidad y el sentido de la orientación. Estamos una vez más ante el contraste entre el uso de las nuevas tecnologías y una técnica del pasado como el grabado.

Tide Table es la obra que encontramos de William Kentridge. Su trabajo tiene algo de “animación de historia” y de “teatro de la memoria” pues ofrece una visión particular de la compleja historia de Sudáfrica, y sobre todo, de las heridas todavía abiertas por episodios de infausto recuerdo como el colonialismo, el apartheid o los contrastes sociales entre ricos y pobres. Pero al mismo tiempo nos habla de la naturaleza de las emociones humanas. Tide table forma parte de una serie de nueve “dibujos para proyectar” en los que aparecen como tema recurrente escenas de la vida cotidiana en su lugar de nacimiento. Pero no lo retrata simplemente como el lugar opresivo que era para la gente de color sino como una ciudad en la que se expone la dualidad del hombre y lo idílico llega a tener una extraña convivencia con lo siniestro. En esta serie introduce a dos personajes: Soho Eckstein y Félix Teitlebaum que representan una lucha emocional y política que refleja, en última instancia, la vida de muchos sudafricanos en la época anterior al fin del apartheid y la llegada de la democracia.

Para terminar el recorrido encontramos dos obras de Gregory Scott: Tienda (2010) y Fabrication (2010). Los trabajos de Gregory Scott, son un reto perceptivo para el espectador con el cual se establece un juego de adivinanzas sobre las relaciones entre el espacio de acción y el objeto de contemplación en los entornos museísticos, pero también sobre los límites entre lo público y lo privado, y sobre la disolución de límites entre los espacio de consumo y los espacios de exhibición artística. Todas sus obras son retorcidos giros neobarrocos en los que conceptos como “cuadro dentro del cuadro” y “juego de espejos” se llevan a un nuevo nivel en el que el espectador, tiene, en muchos casos que decidir el destino de los personajes y el sentido de la propia obra en el contexto en que se exhibe.
Fabrication convierte la pintura de Mondrian en un objeto tridimensional no muy diferente de los que encontramos en las tiendas de regalos de los museos, y al mismo tiempo disuelve los límites entre pintura, fotografía, video y performance… porque dentro de esta “pintura objeto” se abre una micropantalla en la que se producen una serie de movimientos de dentro hacia “fuera de campo” y hacia el espacio interior y exterior (realizados por el propio artista) que de algún modo, dan información ante la mirada cómplice del espectador, del modo en que se construye la imagen y se ha “fabricado” la propia obra de arte que tiene ante sus ojos. Al final, el espectador no puede evitar preguntarse ¿qué diablos estoy mirando?

Fechas: Hasta el 30 de agosto de 2015
Lugar: Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona

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