El IVAM reivindica a las artistas valencianas del siglo XX

by • 3 mayo, 2018 • Exposiciones, Museos, ValenciaComments (0)1695

El IVAM acoge la exposición A contratiempo. Medio siglo de artistas valencianas (1929-1980), un proyecto comisariado por Isabel Tejeda y Mª Jesús Folch, que pone de manifiesto los obstáculos que toda mujer artista (en este caso las valencianas) tuvieron que recorrer para lograr visibilidad y profesionalización desde el final de la dictadura de Primo de Rivera, la II República, la Guerra Civil, el franquismo y la transición democrática.

La exposición, realizada en colaboración con la Fundación Banco Sabadell, exhibe 240 obras que se distribuyen en dos grandes bloques. El primero de ellos, Una generación perdida: II República, Guerra Civil y exilio reúne obras realizadas por artistas como Manuela Ballester, Elisa Piqueras, Gerda Taro, Tina Modotti, Kati Horna, Juana Francisca, Pitti Bartolozzi, Alma Tapia, Amparo Segarra, Eugenio Granell y Josep Renau.

El segundo bloque titulado Dictadura y transición agrupa las piezas producidas durante la dictadura franquista y la transición democrática de artistas como .

La muestra incluye obras de artistas valencianas que realizaron en colaboración con artistas varones, que en muchos casos eran sus parejas. Ésta era una práctica que en ocasiones venía dada por razones económicas –así es el caso de los carteles de cine mexicano de Manuela Ballester y Josep Renau-, en otros porque resultaba interesante trabajar al alimón, como reflejan los fotomontajes de Amparo Segarra y Eugenio Granell en su exilio en Puerto Rico. Ya en los años 70 la razón suele ser distinta ya que deriva del auge de los colectivos artísticos en las décadas anteriores. Así podemos leer la obra conjunta de Cecilia Bartolomé y su hermano José Juan, María Montes y Josep Lluís Seguí, o la de Victoria Civera y Juan Uslé.

Una generación perdida: II República, Guerra Civil y exilio

La portada de la revista Blanco y Negro encargada a Manuela Ballester en 1929 marca el inicio de la muestra. Puede entenderse como un símbolo de rebeldía contra el academicismo reinante en Valencia, una disputa que continuará de forma contundente durante la República en unos trabajos escasamente vistos.

La exposición sigue con aquellas artistas, como Elisa Piqueras o Amparo Segarra, cuya formación e inicio profesional tuvo lugar en esta década, algunas de las cuales, como participantes en la defensa de la II República, realizaron gran parte de su obra en el exilio. Su producción en medios perecederos y precarios durante la guerra -un magnífico campo de pruebas que abrió inéditas posibilidades para las mujeres-, y su acelerada salida de España prácticamente con lo puesto, determinaron que –de forma similar a lo ocurrido con sus colegas varones- casi todo se haya perdido.

Además, este apartado incluye autoras que sin ser valencianas por nacimiento tuvieron una residencia extendida en el tiempo o bien en momentos puntuales pero climáticos de la historia reciente valenciana, como es el caso de Juana Francisca y Pitti Bartolozzi, cartelistas e ilustradoras antifascistas, y también de las foto reporteras extranjeras Tina Modotti, Gerda Taro y Kati Horna durante el periodo en el que Valencia fue capital de la República durante la Guerra.

Dictadura y transición

Este período, en el que se vivió un retroceso feroz en lo que respecta a los derechos y libertades de las mujeres, ocupa la mayor parte de la exposición. Una etapa que en la muestra se ha estructurado en cuatro apartados:

1. Los cuerpos en disputa

Presenta el nuevo imaginario que las valencianas de esta generación empiezan a construir ante la existencia de estereotipos de feminidad, reducidos fundamentalmente a los de la mujer sumisa y la vampiresa.

2. Espacio, participación y conciencia creativa

Reúne trabajos que incitaban a la participación o la generación de conciencias creativas críticas como instrumentos para lograr una masa ciudadana numerosa que consiguiera tumbar el Régimen.

3. Prácticas de resistencia antifranquista: de la Historia a las historias

Reúne obras que evidencian que, a partir de los años 60, las manifestaciones artísticas se convirtieron en un espacio de resistencia política.

4. “De profesión, sus labores”

Exhibe los trabajos de artesanía, tradicionalmente considerados femeninos, a los que volvían muchas artistas valencianas de los 70 como fórmula de ahuyentar demonios o como tributo a las posibilidades creativas, reactivas, generadas en la jaula de oro del hogar.

La muestra se cierra en 1980, durante la transición democrática, con dos acontecimientos notorios: por un lado, Carmen Calvo expondrá en una de las instituciones artísticas de mayor reconocimiento internacional, el Guggenheim de Nueva York, en la muestra colectiva New Images from Spain y Soledad Sevilla viaja a la Universidad de Harvard con una beca, lo que denota una normalización creciente de la participación de las artistas en eventos públicos, ferias y exposiciones.

La exposición muestra cómo las apariciones de las mujeres artistas en la esfera pública han sido consideradas como “baja cultura”. En unos casos porque las productoras eran mujeres y, en otros, porque sus trabajos los consumían las clases populares. Así, la muestra reúne abundantes ejemplos de revistas ilustradas y de moda, portadas e ilustraciones para libros, diseños de telas, historietas y cuentos infantiles, juguetes o diseños realizados por artistas poco conocidas como Monika Buch o Milagros Lambert.

Fechas: Hasta el 2 de septiembre de 2018
Lugar: IVAM, Valencia
Imágenes:
1- Campamento de Unión de Muchachas, 1937. Juana Francisco Rubio. Biblioteca Valenciana
2- Silencio, 1953. Juana Francés. Colección Candela Álvarez Soldevilla
3- Obra de Ángela García
4- Serie Reconstrucción, 1976. Carmen Calvo. Colección JOsé Marco y Norma Tabares

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