Emmet Gowin, fotógrafo de sentimientos y tierra

by • 4 junio, 2013 • Exposiciones, Fotografía, Fundación, Sala de exposic.Comments (0)3220

Desde el pasado 29 de mayo hasta próximo 1 de septiembre se podrá disfrutar en Madrid de la fenomenal retrospectiva sobre el fotógrafo norteamericano Emmet Gowin en la Sala Azca de la Fundación Mapfre.

180 imágenes componen la que es, hasta la fecha, la mayor comunión de instantáneas del artista y la primera muestra que se realiza en nuestro país. No en vano, la exposición es uno de los platos fuertes del Festival Internacional de fotografía y artes visuales PHotoEspaña13 que tiene lugar en Madrid durante los meses de verano.

“Tomar imágenes de Edith sigue siendo el hilo conductor y la experiencia redentora: es, en gran medida, el poema que ocupa el centro de mi obra. Estas fotos expresan lo que siento por el mundo.” Estas palabras resumen la obra y la vida de Emmet Gowin.

Nacido en Danville, Virginia, en 1941, este niño con una fascinación temprana por la naturaleza, muestra su deseo de ser artista casi al mismo tiempo que conoce a la que será su mujer y musa permanente, Edith Morris. Comenzó trasteando con la cámara del padre para más adelante, ya con estudios artísticos en su haber, construir una cámara propia con piezas de antiguas cámaras Eastman. Después llegarían la Hasselblad y la Leica, así como la influencia, reconocida, de maestros de la composición como Robert Frank y Cartier-Bresson.

La obra de Emmet Gowin empieza y termina en su mujer. El amor y el respeto entre dos seres humanos es el leitmotiv de toda su carrera. En el seno de la fascinación que siente por su mujer y por su familia nacen imágenes tan íntimas como privadas, que manan una belleza infinita. El diálogo entre el fotógrafo y los fotografiados es tan directo que parece no existir cámara de por medio. Así, muestra a su mujer, a sus hijos, al resto de su familia y amigos, en una cotidianeidad que en ocasiones ruboriza, llegando incluso a incomodar al espectador.

En el transcurso de esta biografía de amor hacia su familia, inicia una serie de viajes por Europa, América y Asia para realizar un estudio gráfico de paisajes. Se pueden contemplar en la exposición las series de fotografías tomadas en Italia, principalmente en la ciudad etrusca de Matera y las imágenes sepia de la ciudad de Petra, realizadas a petición de la reina Noor de Jordania, que fue alumna de Gowin en Princeton. “… esta es la virtud de una fotografía de paisaje: que el corazón encuentre un lugar donde quedarse”. En 1980 tiene lugar una de las erupciones volcánicas más catastróficas del siglo XX, en el Monte St. Helen´s, en Washington y Gowin no duda en iniciarse en la fotografía aérea para poder ser testigo de lo acontecido. A partir de entonces se interesa por retratar desde las alturas el impacto de la acción humana en el paisaje. Surreales imágenes de los círculos de irrigación en Kansas, de la acción de las pruebas nucleares sobre el desierto de Nevada, de las minas de carbón y centrales térmicas en Checoslovaquia, están expuestas en la Sala Azca. Dentro de esta serie de fotografías, existen unas deliciosas imágenes aéreas de los interminables campos de olivos andaluces, la única en color de toda la exposición que la propia Fundación encargó al artista.

El recorrido visual finaliza con su obra más reciente, resultado de los viajes a Panamá para fotografiar insectos. En este punto se da la máxima conjunción de las pasiones de Gowin, su mujer y la naturaleza. Edith no acompaña a su marido sin embargo, viaja una silueta de ella en cartón. Resultado de la superposición de esta silueta con proyecciones de mariposas son las últimas imágenes de la muestra. “Incluso en la sombra hay – si se me permite tomar prestada la frase de Rilke – el recuerdo de la sangre, la memoria de la sangre”.

No se la pierdan.

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