En el taller de los hermanos SANTILARI

by • 30 septiembre, 2022 • Artistas, En el Taller deComments (0)468

Josep y Pere son hermanos gemelos y desde jóvenes comparten pasión por el arte. Ambos estudiaron Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Fascinados con los artistas clásicos europeos, analizaban los trazos y líneas que configuraban el dibujo de sus obras. La pasión por el grafito se impuso sobre cualquier otra técnica.

Visitar el taller de los hermanos Santilari evoca a los trabajos de los monjes en un scriptorium medieval. Un espacio sin florituras; simple y centrado en la obra presente. Los utensilios de trabajo son sofisticados debido a la máxima exigencia en la elección de materiales para conseguir un trabajo preciso. Utilizan lápices Faber-Castell porque estos permiten más tiempo afilados, la marca fabrica lápices con diecinueve grados de dureza distintos. Esta amplia gama va desde el 9H -los más duros, para las líneas más claras-, hasta 9B -los más blandos, para las más oscuras-, lo que les permite dibujar desde pequeños brillos plateados hasta trazos de negro marfil. Las exigencias se extienden al tipo de superficies sobre las cuales dibujan, prefieren trabajar especialmente con hojas producidas por la empresas alemanas Schoeller y Hahnemühle y aunque ya no se fabrican, los hermanos adquirieron todo el inventario pues las prefieren por superficie, gramaje y su color blanco roto. La rigurosidad en los materiales permite a los hermanos el trabajo minucioso de cada línea porque cada una de ella contiene un mundo de sutilezas. La calidad y variedad permite la exquisitez de trazo y valores, creando una textura superficial a la que llaman “la piel del dibujo”.

Al mirar la realidad física que nos rodea la entendemos sin necesidad de analizarla, hemos aprendido a comprenderla de forma mecánica. Pero al observarla detenidamente, experimentamos la complejidad de matices de sombra, de luz, profundidad o brillos, que la componen. El dibujante analiza estos matices y los representa. Es el cómo se representan estos matices lo que marca la grandeza del dibujante; no se trata tanto de grado de definición pero sí del entendimiento de dichos matices en cada trazo. Dibujar no es una copia, es la visión y representación que el artista hace de la realidad; toda creación es ficción, y lo comparan a escribir una novela.

El realismo marca la obra de Josep y Pere también en sus cuadros en óleo o lápices de colores, que siguen la pauta minuciosa y rítmica aplicada en el dibujo, siendo ésta técnica su mayor identidad artística. El método parte de la preparación del bodegón o figura a dibujar y múltiples fotografías digitales a color realizadas con cámara y con imperceptibles cambios de tonalidad hasta conseguir la intensidad deseada. La imagen la pasan a papel que será la pauta a seguir en un proceso riguroso, paciente y virtuosamente artesanal. El dibujo se fija luego con spray Tálens, la conservación del grafito sobre el papel es fundamental para no perder calidad.

Recurren con frecuencia al dibujo de vanitas, objeto de estudio frecuente por su desafío al dibujarlas y porque invitan a dialogar con otros objetos icónicos creando connotaciones en la obra. Un ejemplo de ello fue el aplaudido trabajo: Siete Pecados Capitales, expuesto en 2018 en París; obras que podemos apreciar en sus libros de autor: Ineffability o Josep Santilari -Pere Santilari 12+1 vanitas. Impactan sus bodegones de flores, espejos u objetos cotidianos que desafían al artista, ya no solo por la perfección técnica sino por el trato delicado y sutil del trazo. Josep y Pere seducen con una obra poética y atemporal; dibujan con voluntad de crear belleza y que denote, cómo dice Josep, “simpatía” que viene a referirse a “dotada de atracción”.

Estamos ante dibujantes que comparten anualmente prestigio en Du salon de dessin en París con los grandes, clásicos y actuales, del dibujo. Su reconocimiento se reflejó en el libro memorándum 25e salon du dessin 1991-2016, donde aparece una obra de Pere Santilari.

Desde esta plataforma queremos recordar la contemporaneidad del dibujo en sí y su importancia como base y pausa del arte actual; decía Henrique Matisse “Si el dibujo pertenece al mundo del espíritu y el color al de los sentidos, debes dibujar primero para cultivar el espíritu”. 

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