Entrevista a Marta Pérez Ibáñez

by • 12 marzo, 2021 • EntrevistasComments (0)822

Marta Pérez Ibáñez (Madrid, 1965) tiene una amplia trayectoria dentro del sector artístico. Ha trabajado como galerista, comisaria, consultora de mercado, investigadora, conferencista, docente y comunicadora. Actualmente, es presidenta del IAC. Hablamos con ella sobre sus experiencias en el ámbito cultural y sus impresiones sobre la situación actual del arte contemporáneo.

Marta Pérez Ibáñez en la colección Inelcom, dentro de una obra de Damián Ortega, 2018

Diana Velásquez – Marta, ¿por qué estudiaste Historia del Arte?

Marta Pérez Ibáñez – Por placer. En aquella época, en plena adolescencia, elegí esa carrera porque me garantizaría cinco años rodeada de arte, estudiando y profundizando en el mundo y la historia del arte. No pensé en un futuro profesional sino en el disfrute de cada día, y lo disfruté mucho. Fueron años muy fértiles, tuve la suerte de aprender de grandes profesores, Juan Antonio Ramírez, Rocío de la Villa, Alfonso Rodríguez G. de Ceballos, José Rogelio Buendía, que recuerdo con admiración.

Marta Pérez Ibáñez en La Central, con Fernando Castro y Carlos Jiménez, 2019

Diana Velásquez – ¿Qué fue lo que más te aportó la experiencia en Nueva York?

Marta Pérez Ibáñez – Yo hice la carrera de Historia del Arte en la Universidad Autónoma y me licencié en 1988, hace 32 años ya. Mi idea era hacer la tesis doctoral, hacerla sobre coleccionismo, viajar a Italia para lo que pedí becas que no me concedieron. Sin embargo, me ofrecieron un trabajo de investigación en la Frick Reference Library en el año ‘89. Me fui para un año y me quedé dos.

Fue un trabajo muy interesante que me permitió primero entrar en el ámbito de la investigación a fondo, aunque yo ya había realizado algo de investigación el año anterior trabajando en el Museo de Artes y Tradiciones Populares. Allí escribí algún artículo y trabajé en documentación de publicaciones de investigación y vaciados de revistas. Cuando me fui a Nueva York entré directamente en el mundo de la investigación a fondo. De hecho en aquellos 2 años que yo estuve salieron dos volúmenes de referencia de artistas españoles que se pueden ver hoy en la Biblioteca Nacional. Ahí está mi nombre entre los investigadores.

Me permitió además entrar en contacto con los investigadores de arte español que había entonces en Nueva York como Jonathan Brown o John H. Elliot. Brown estaba dando clase en la Universidad de Nueva York, y yo hice unos cursos de doctorado con él. Cambié mi objetivo de hacer la tesis en España e Italia a hacerla en Estados Unidos sobre coleccionismo americano de arte español a finales del s. XIX y principios del s. XX.

Marta Pérez Ibáñez con José Manuel Ballester y Luis Francisco Pérez en la galería Pilar Serra

Diana Velásquez – Eres una experta en mercado de arte, ¿qué te llevó a profundizar en esta área?

Marta Pérez Ibáñez – Al cabo de dos años volví a Madrid y había un puesto de trabajo muy interesante que me ofrecieron y que fue la dirección de la galería Durán. Justo en el año 91 dejaba su puesto la entonces directora y yo ocupé su lugar.

La sala de subastas Durán fue la primera sala de subastas estable que abrió en España en el año 69. Eso sirvió muchísimo para fomentar el coleccionismo burgués, no el de la alta aristocracia sino el de la gente de calle. Eran ventas públicas, con lo cual, si alguien tenía interés en el arte en función de su poder adquisitivo, podía optar a determinadas obras. Fue muy interesante.

Diana Velásquez – En Durán presenciaste el nacimiento del coleccionismo en España. ¿Qué diferencias hay con los coleccionistas actuales?

Marta Pérez Ibáñez – Toda la gente que en los años ’70 empezó a comprar en la sala de subastas favoreció que, posteriormente cuando abrió la galería en el año ’82, sus hijos empezaran a comprar. Cuando yo llegué a la galería y durante los 16 años que estuve allí, los nietos empezaban a comprar también. Era muy curioso ver además la evolución del gusto, de un gusto muy clásico, muy de antigüedades y artes decorativas a un gusto por los artistas contemporáneos, sobre todo por los artistas jóvenes contemporáneos. Los clientes te van pidiendo que vayas evolucionando un poco y que te salgas del estilo clásico que tenía la galería, que vayas ofreciendo cosas un poco más actuales. Fue un aprendizaje tremendo.

Imagínate, 20 años después había personas que en los años ’90 y a principio del 2000 estaban empezando a comprar porque eran jóvenes profesionales, tenían ya un sueldo que les permitía gastar en otras cosas distintas a las de pura de necesidad, en un viaje, en una segunda casa o en una obra de arte. La influencia de la familia, del coleccionismo familiar era fundamental en la gestación de los jóvenes coleccionistas; no por el gusto, porque en muchos casos ello se rebelaban contra los paisajes o las marinas que habían visto toda su vida en casa. Pero esta apreciación del arte, estar rodeados de arte y entender el arte como algo que forma parte de nuestro día a día, entender también el punto de vista del artista sobre lo que nos quiere contar a través de la obra, eso estaba en las generaciones jóvenes. Ellos iban buscando estilos nuevos, más acordes con su edad, con su forma de ver la vida, pero lo buscaban también a través de los artistas y eso enriquecía muchísimo.

Marta Pérez Ibáñez con Carlos Delgado Mayordomo y César Lacalle en el Centro de Arte de Las Rozas, 2016. Fotografía de Nuria García Arias.

Yo tengo muy claro que cuando un cliente va a una galería digamos modesta como la galería Durán, clásica, estoy segura de que va por el placer de comprar, no por la inversión. De hecho cuando algún cliente me decía ‘¿si compro este cuadro, esta escultura, eso va a ser una buena inversión?’, yo solía decir: ‘mire si Ud. realmente quiere hacer una inversión, Asturiana de Zinc, Telefónica son buenas inversiones… pero una obra de arte la tiene Ud. que disfrutar todos los días en su casa. No piense en el valor inversión, porque para eso yo le diría que se gastase diez veces más y que fuera a alguna de las obras de los artistas de segundas vanguardias, del informalismo español, pero no compre una obra de un artista que le va a costar 3000 euros. No piense en ello como una inversión, piénselo para disfrutarlo, dónde lo va a poner, a quién se lo va a regalar, que realmente eso sirva ya para rentabilizar la obra’.

Diana Velásquez – ¿Cuál ha sido el feedback de los estudios que has realizado junto a otros grandes compañeros en los últimos años, tan pertinentes y valiosos para entender el funcionamiento del mercado español?

Marta Pérez Ibáñez – Principalmente, la necesidad que existía de poner los datos en común, la necesidad de los propios artistas por contar la situación en la que desarrollan su trabajo, que no se conocería si no se les hubiera preguntado. Los datos que arrojó el estudio que publicamos en 2017 sobre La actividad económica de los/las artistas en España fueron demoledores, pero sobre todo, fueron realistas.

Marta Pérez Ibáñez con Rosina Gómez-Baeza, Lucía Ybarra y el artista Damiá Díaz en la Fundación Banco Santander, 2020

Diana Velásquez – A partir de esos resultados, ¿qué plan de acción propondrías para acortar las brechas económicas y diferencias de oportunidad entre artistas?

Marta Pérez Ibáñez – Es fundamental seguir luchando porque el Estatuto del Artista sea efectivo, por el justo reconocimiento del artista profesional desde la administración como medio para conseguir mejores condiciones de trabajo, más estabilidad, menos precariedad. Y también es fundamental porque eso permitirá reconocer el trabajo del artista desde la sociedad con otra perspectiva, con mucho más respeto y con el reconocimiento que merece.

Diana Velásquez – ¿Cómo ves el movimiento feminista actual (desde el me too) y cómo ha afectado al medio artístico?

Marta Pérez Ibáñez – Ha afectado bastante y esperamos que para bien. Tras la publicación del Estudio sobre Desigualdad de Género en el Sistema del Arte en España hemos visto que todavía hay mucho que luchar por la visibilidad y el reconocimiento de la mujer artista, no sólo en España y no sólo en el mercado del arte, sino en todo el mundo y en todos los ámbitos del arte y la cultura. Y hemos visto que la igualdad se consigue entre todos con esfuerzo y con compromiso, que hay que insistir para cambiar la percepción del problema, pero que se están dando pasos en esa dirección.

El reconocimiento que están recibiendo ahora grandes artistas que durante décadas fueron casi ignoradas, como Soledad Sevilla, Concha Jerez, incluso la gran Elena Asins, ya fallecida, nos sirve ahora para hacerles justicia.

Marta Pérez Ibáñez en Abierto Valencia 2020 con Concha Ros, a la entrada de la galería Rosa Santos

Diana Velásquez – ¿Qué efectos positivos consideras que ha dejado la pandemia en el mercado y en el circuito español?

Marta Pérez Ibáñez – No creo que se pueda hablar de “efectos positivos” de momento. La crisis que está provocando esta pandemia en todos los ámbitos de la sociedad es devastadora y tendrá, me temo, una repercusión muy duradera.

La experiencia de 2008 nos dice que, si aquella crisis se dejó notar sobre todo dos o tres años después, esta también mostrará los estragos en el medio plazo.

Es evidente la necesidad de cambiar modelos de negocio, estrategias, buscar otros objetivos y otros canales. Si eso nos sirve para imaginar un futuro más sostenible, más ético, en el mercado español, eso ya será algo positivo.

Marta Pérez Ibáñez con Carles Taché en su galería durante Barcelona Gallery Weekend 2020

Diana Velásquez – Me decías que el arte político es fundamental hoy más que nunca, ¿por qué?

Marta Pérez Ibáñez – Yo al artista de hoy le pido que me ofrezca una visión del mundo que le rodea, que se comprometa con el tiempo y el espacio en los que vive, y de ahí surge el arte actual, del compromiso. Por eso es necesario que exista libertad de expresión.

Diana Velásquez – ¿Nos puedes adelantar en qué investigación estas trabajando ahora?

Marta Pérez Ibáñez – Desde el IAC estamos desarrollando un análisis muy profundo de la visibilidad del arte español a nivel internacional, de las acciones que se llevan a cabo desde el ámbito público y privado y de sus resultados, ya que consideramos que no se está consiguiendo la repercusión que se espera.

El IAC ha estado siempre implicado en la necesidad de apoyar el arte español actual en la esfera global y creemos que esta función es fundamental, y esperamos que sirva para mejorar la tendencia actual. Además, sigo con mi investigación sobre el mercado español de arte, que se materializará en el próximo informe de la Fundación La Caixa.

Marta Pérez Ibáñez con la galerista Pilar Serra en el Centro Botín, Santander, 2019. Fotografía de Nuria García Arias.

Diana Velásquez – Marta eres investigadora, docente, has trabajado en galería y has colaborado con distintas instituciones y ahora estás en el IAC. A través de tu maravillosa capacidad de comunicación has sabido crear sinergias y pienso que quienes te conocemos te seguimos por tu conocimiento, tu entusiasmo, empatía, compromiso. ¿Qué te queda por hacer?

Marta Pérez Ibáñez – No lo sé. Tal y como están las cosas y después de todo lo que está pasando, no hago planes. Mi proyecto al doctorarme y acreditarme era seguir en la docencia universitaria, en la que me he centrado los últimos quince años, pero de momento no ha resultado así. Hay muchas cosas que me gustaría hacer, pero el futuro es incierto.

Marta Pérez Ibáñez con Gema y Diana Llamazares en JustMad 2020

Diana Velásquez – Pero si por ejemplo te ofrecieran dirigir una galería, ¿aceptarías, volverías a hacerlo?

Marta Pérez Ibáñez – No lo sé, quizá sí, lo haría, si me lo ofrecieran a lo mejor me lo pensaría, pero nadie me lo ha ofrecido. Como tampoco trabajar en una institución o un centro de arte, no me lo han ofrecido. Pero estoy abierta a todo, todo lo que llegue lo consideraría, claro.

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