Entrevista a Rafael Tanaka Monzó

by • 3 febrero, 2021 • Artist Interviews, EntrevistasComments (0)860

Para materializar esta ansiada entrevista al artista de la fotografía Rafael Tanaka Monzó he detenido el tiempo durante  un año y medio para conseguir así mostrar la verdadera esencia del autor a los lectores de PAC. Esta sabia demora, me ha señalado un terreno que requiere para su completo análisis, pausas y largas jornadas maratonianas desfragmentando cada milímetro de la titánica obra de Rafael Tanaka Monzó.

Autorretrato de Rafael Tanaka Monzó

Sus imágenes abarcan la memoria en un acto indisoluble sin huir del ejercicio decadente que representa la materia.

La obra de Tanaka duele, y duele a rabiar, no es viable autoengañarnos en un intento estéril de evadir las consecuencias de un final atroz en el que todos padeceremos el mismo proceso vital; un proceso de vida igual que el que muestran los personajes de sus retratos.

Su obra es como un maremoto sináptico donde es imposible enlazar la primera impresión estética como un ejercicio secuenciado, ya que, la narración obedece a un orden espontaneo. El eje discursivo de Tanaka genera una conmoción en la que muchos se ven superados por una transformación celular, donde la belleza y el extremo dolor se desdibujan para ser parte de un átomo.

Es tan monumental su obra que ha sido considerado entre los 100 mejores talentos fotográficos del mundo por la insigne revista holandesa GUP Magazine en su número 61.

En el año 2018, los popes del fotolibro consideraron el libro de fotografía de Rafael Tanaka Monzó, editado por la editorial italiana Origini Edizioni, entre los 50 más relevantes del mundo.

Es artista de la prestigiosa 44 Gallery Contemporary Photography en Bélgica.

¿Es posible que existan genios que no expongan en los centros museísticos con mas peso cómo son el MoMA de Nueva York, la Tate Modern o Saatchi Gallery?

Me resulta impensable que en un futuro inmediato el trabajo de Tanaka no sea objeto de tesinas, debates en los circuitos académicos y claro referente para las futuras generaciones en la metodología de trabajo.

Sin más dilación os presento al artista Rafael Tanaka Monzó.

PAC – ¿Qué significado tiene para ti la fotografía?¿Existe un motivo por el cuál se justifica tú necesidad vital en torno a la disciplina?

Rafael Tanaka Monzó – Con la fotografía intento trazar íntimos paisajes mentales a la vez que invento dialectos personales y códigos secretos. Mi trabajo fotográfico actúa como un diario visual, como narraciones fragmentadas e historias enrevesadas en una estratificación multicapa de zonas temporales de los recuerdos.

Intento encontrar una manifestación física para la sustancia volátil de mis recuerdos manipulados. La opacidad de mi trabajo es un valor añadido.

La fotografía para mí no trata de una forma de escapismo, sino más bien de una inmersión en una constelación del microcosmos basada en reglas individuales, a veces delirantes, donde proliferan las metáforas ambiguas que generan malentendidos y cortocircuitos lógicos.

La potencialidad de la imagen fija obliga a usar la imaginación, porque para mí es más importante evocar que identificar, no es importante ser inmediatamente traducible o perfectamente transparente. La opacidad es un valor añadido.

Sigo pensando que la fotografía es un campo de pruebas donde experimentar posibles alternativas a la realidad. Quizá la fotografía no deba intentar comprender o reflejar el mundo, sino crear nuevos universos posibles.

PAC – ¿Crear nuevos universos cómo nuevos recuerdos? La base de uno de tus maravillosos trabajos: Manipulated Memories se centra por completo en la memoria y como esta termina por distorsionarse a veces inconscientemente, y otras  muchas veces, a través de una manipulación consciente. Manipulated Memories ¿dónde, cómo, porqué?

Rafael Tanaka Monzó – El hecho de que mi madre sufriera Alzheimer fue el principal detonante sobre mi investigación fotográfica. Mis fotografías parecen envueltas en el vacío como fragmentos de recuerdos eliminados por la neblina de los pensamientos olvidados. Existe una correspondencia perfecta entre mis obsesiones y el mundo exterior, la ilusión es algunas veces liberadora, otras simplemente está desesperada por controlar mi mundo.

En esta serie el tiempo aparece como un paño raído que puede ser continuamente cosido y deshilachado, creando narraciones inesperadas y generando conexiones y bifurcaciones que producirán una distorsión emocional de la memoria.

Pretendo cuestionar la forma en que me conmueve mi pasado y los profundos e íntimos vínculos que se establecen con mi presente. Aunque mi fotografía está impregnada de experiencias personales, las imágenes se superponen, se mezclan y se confunden y a veces crean enormes vacíos, porque la fotografía no es una metáfora apropiada de la memoria. Lo que olvidamos suele ser tan importante como lo que recordamos en los lapsus de la memoria en sus rupturas y huecos, guardamos imágenes personales o que nos apropiamos de forma consciente o inconsciente.

La distancia entre el pensamiento y su expresión es el espacio en el que parecen residir mis vaporosas fotografías retratando formas borrosas y fragmentos de cuerpos que se resisten a la presión de convertirse en imágenes completas y reconocibles.

PAC – ¿La memoria manipulada es para ti algo más que una forma de ver sin mirar?

Rafael Tanaka Monzó – Mi enfoque fotográfico es un intento de construir lo obvio y desarrollar una serie interminable de lo tácito. Momentos fantaseados, mensajes incompletos y revueltos se manifiestan.

Así en mis imágenes como en nuestros sueños o en nuestros estados hipnagógicos.

Mis imágenes se mezclan y confunden creando una realidad híbrida, donde la ficción está íntimamente asociada con la realidad y en la confrontación íntima de ambos.

Para mí se da una buena fotografía cuando se alternan elementos narrativos y representativos. En la necesidad de lograr que el espectador sienta «mi fotografía antes de entenderla», asumo que si mi ojo no está perturbado, el del espectador no puede estarlo.

Para ello, los momentos de poca luz y de noche me sumergen en contextos favorables para experimentar río arriba lo que busco expresar río abajo. Mi deseo claramente expresado es empujar al espectador a construir su propia verdad a partir de su propia imaginación.

Como escribió Blaise Pascal, «la imaginación lo decide todo».

PAC – El cerebro es el gran desconocido del ser humano. En términos científicos estamos a años luz de entender por completo toda su complejidad y funciones. ¿Crees que se puede establecer un orden inconsciente dentro del desorden consciente a través de las imágenes?

Rafael Tanaka Monzó – Mis imágenes llevan a un mundo onírico, silencioso, oscuro y en ocasiones perturbador.

Su sucesión, que parece incoherente, configura sin embargo un marco narrativo cercano al cine. Un destello cadenciado de recuerdos que emergen de las profundidades del subconsciente.

Algunos artistas escriben complejas leyes y proclaman sus sistemas de creencias, trazando íntimos paisajes mentales, se inventan dialectos personales y códigos secretos porque los circuitos que conectan nuestra mente son complejos, a veces discontinuos y siempre retorcidos.

Mi trabajo parece estar envuelto en una aura de tragedia y una borrosa melancolía infunde todas mis fotografías.

El cerebro es un laberinto de evocaciones y epifanías secretas por eso mis fotografías están impregnadas de manifestaciones oscuras y fantasmales, como espectros invocados en una sesión de espiritismo.

PAC – Además de tu trabajo cómo fotógrafo, tu relación vital con la imagen ha dado lugar al nacimiento de tu propia editorial: Les Editions shirokuro. ¿Rafael Tanaka necesita ramificar su experimentación fotográfica y otorgar forma palpable a lo etéreo?

Rafael Tanaka Monzó – Tener mi propia editorial me ha permitido encontrar en el formato del foto-libro no solo una buena herramienta para mostrar mi trabajo, sino también el lugar perfecto para la experimentación y la creatividad.

Los foto-libros han pasado a ocupar una posición central en la fotografía contemporánea.

Actualmente la edición independiente o autoedición de libros o fanzines se ha convertido en un fenómeno de gran repercusión tanto en el sector editorial como en el artístico, en plena era digital existe un retorno al objeto impreso que se compra y se vende, se intercambia y se colecciona a nivel global. Además, se ha desarrollado la diferenciación conceptual entre «libro de fotografía» y «foto-libros» y eso ha propiciado un interesante desarrollo de propuestas creativas en fotografía, edición, secuenciación, diseño, puesta en página, tipografía, papeles, encuadernación, sistemas y tecnologías de impresión, editoriales, editores, autoedición, difusión y distribución y coleccionismo.

El foto-libro es un lugar perfecto para la narrativa fotográfica y se ha convertido en un objeto/formato imprescindible porque ya no es suficiente hacer buenas fotos para ser autor: hace falta saber contar historias con imágenes. El foto-libro es en sí mismo un objeto artístico y una obra coral que permite desplegar toda la sintaxis de la fotografía.

PAC – Ahora que no nos escucha nadie y cómo editor de foto libros que eres, ¿Qué libro de fotografía destacarías cómo imprescindible?

Rafael Tanaka Monzó – Si tuviera que escoger un libro de fotografía; cualquiera de Daisuke Yokota; un fotógrafo que hace fotos con las mismas habilidades que un electricista pela un cable, conecta otro, prepara el conductor y los diodos y que me provoca un cortocircuito y vuelve a empezar.

PAC – Dicen que nuestros recuerdos enlazados son cómo la película de nuestra propia existencia, ¿Qué película elegiría Rafael Tanaka?¿cuál sería su banda sonora?

Rafael Tanaka Monzó – «LaJetée» de Chris Marker, estrenada en 1962 en ella se relata la historia de un experimento de viaje en el tiempo llevado a cabo tras una guerra atómica, si bien es una película. El director la define como una fotonovela.

Su banda sonora sería la del grupo experimental: Les Joyaux de la Princesse – Exposition internationale- Art et Tecniques – Paris 1937.

Un álbum experimental brillante que llega también a usar fragmentos de música popular de la época, a veces retoma canciones enteras, que son luego sometidas a todo tipo de tratamientos para darle un sonido difuso que permita relacionarlos con el imperfecto recuerdo de las mismas.

Puede decirse que cada disco de Les Joyeaux de la Princesse es un pequeño documento de audio que ilustra un acontecimiento histórico, usualmente ambientado en la Francia de los años 1930s y 1940s.

PAC – De recuerdos, memoria y mundos inexistentes. Un fogonazo borroso de lo que es o puede ser. Lo imposible se hace posible a través de los 18 tonos de grises de su propia memoria.

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