Entrevista a Santiago Talavera

by • 13 junio, 2012 • Artist Interviews, Collage, Entrevistas, PinturaComments (3)3938

Hoy tenemos la oportunidad de acercarnos a la obra y filosofía del artista Santiago Talavera (Albacete, 1979). Una gran ocasión para adentrarnos en el sorprendente mundo que se esconde detrás de sus magníficas obras.

PAC ¿Cuándo decidiste dedicarte al mundo del arte?

Santiago Talavera.- Pues aunque no tengo recuerdo de haberlo decidido en un momento concreto, diría que un par de años después de terminar bellas artes. Es algo que siempre tuve claro ya que desde niño no he parado de dibujar, y sobre todo de estar incómodo con lo establecido, pero en mi familia no había referentes y en la facultad no te enseñan mucho sobre cómo manejarte en esta selva, por lo que los primeros años estuvieron llenos de dudas. Ahora pienso en mis inicios como algo inevitable ya que cuando este modo de vida te atrapa sientes que no pudo haber sido de otra manera, que has hecho caso a la voz correcta.

PAC ¿Cuáles son tus referentes a la hora de enfrentarte a la creación de una nueva obra? ¿Cómo interactúa en tus obras la mezcla entre pintura, dibujo y collage?

S.T. – En mi estudio siempre suele haber libros de pintura, ensayos, películas o revistas cuya presencia termina formando parte del resultado final de muchas piezas. Me han influido mucho grabadores japoneses del Ukiyo-e como Hiroshige, Hokusai o Kunisada, el simbolismo de Redon, Goya, Moreau y Böcklin, pintores flamencos como Brueguel, el Bosco o van der Weyden o el romanticismo de Friedrich y Thomas Cole. Cineastas actuales como Lynch, Kim Ki Duk o Greenaway y otros que ya no están como Kieslovski, Bergman o Tarkovski, y seguiría con una lista muy larga.

En mis obras me gusta crear híbridos entre la pintura y el dibujo, ya que a veces trabajo con un enfoque de dibujo sobre lienzo y al contrario, trato la obra sobre papel como un pintor. Es mi manera de ironizar sobre el enfoque tradicional de las artes plásticas y quitarle a la pintura ese halo de dignidad (sí, a veces lo sigue teniendo). Ahora mismo estoy centrado en la obra sobre papel y el collage, que me permite adaptar el discurso fragmentario de las obras a un lenguaje formal análogo y de una lectura más táctil.

PACLa naturaleza es uno de los elementos más importantes en toda tu producción, presentada algunas veces como algo amable, pero en otras ocasiones aparece representada de una manera más enérgica y activa como en la obra Tsunami rosa. Háblanos sobre esto.

S.T. – En mi serie Llegar a ser Océano trabajé por primera vez con la dialéctica naturaleza-hombre, a través de metáforas sobre la catástrofe natural. Hay interiores de casas recién derribadas, tsunamis y una revisión del mar como arquetipo a través del cual el hombre durante siglos ha hablado de sus propios miedos. Mi intención en este uso de la naturaleza parte de una necesidad de catarsis y de purificación.

También es mi traducción del descontento generalizado con el rumbo de las cosas, que en ocasiones otorga a las fuerzas terrestres un papel liberador, como si ya la única vía para arreglar las cosas fuera la destrucción y empezar de cero.

Luego hay un enfoque lúdico de la naturaleza, muy colorista en otras obras, que en parte se debe al uso de herramientas de dibujo, pero sobre todo a una necesidad de concebir otros mundos, y poder hacerlo con la ligereza de un niño.

PACEn Core, La isla de los voraces, Desde el vomitorio o Ante el temor a no decirlo todo robe semillas, aparecen riadas de objetos, en una especie de horror vacui que va apoderándose de la escena.

S.T. – En mi trabajo hay una intención de conectar nuestro mundo con paisajes más propios de una psique colectiva, de modo que esta ansiedad que sufrimos cotidianamente por una realidad que no podemos asimilar, se interpreta en mis obras como lugares cuyo organismo está alterado y enfermo. Estos brotes de objetos sin relación aparente podrían ser muchas cosas, pero quizá lo más evidente sea su similitud con el pus que se produce tras una infección, la excreción u otros mecanismos de evacuación orgánica. Es posible que estos procesos internos expulsen dichos objetos ya despojados de sus símbolos, mostrándose sin jerarquías, como después de una gran tabula rasa y acumulados en basureros de colores sorprendentes y más bellos que los que nosotros podemos ver.

PAC –  Nos quebraron las ramas, Todo ardera luminoso o Mira por la ventana, entre otras, son obras en las que hay un claro interés por la destrucción pero con un alto grado de sentido estético que desdramatiza lo que ocurre en ellas. Explícanos esto.

S.T. – Ya decía Benjamin aquello de El carácter destructivo no ve nada duradero, pero por eso mismo ve caminos por todas partes. Si asumes que todo sistema tiende a la entropía la destrucción es algo liberador, y además proporciona la idea de que siempre habrá algo nuevo por crear. Los terremotos en indonesia en 2004 o en Japón el año pasado fueron terribles sin duda, pero también nos dejaron ejemplos de cómo, pese a traumas gravísimos, la capacidad del ser humano para seguir proyectándose en el futuro es enorme. Supongo que esta desdramatización de la destrucción viene también de cierta lucha moral contra la anestesia común a mi generación, en la que hemos calmado la culpabilidad de leer y ver los confictos detrás de una pantalla a través de películas dramáticas y muy estéticas sobre finales apocalípticos.

PAC – Tus obras tienen un alto componente de crítica social, una llamada de atención para que cambien las cosas, aludiendo metafóricamente al capitalismo, los problemas urbanísticos, el descontento social…

S.T. – Lo mío está lejos de ser arte denuncia tal y como se suele entender este término. Pero sí hago un uso constante del filtro de los medios de comunicación e intento introducir reflexiones sobre el consumo, la velocidad de información, el urbanismo u otros temas. Creo que asistimos a un momento muy importante de la historia que nos está poniendo a prueba. Debemos ser cada día más flexibles, colaborativos y desarrollar un pensamiento propio para crear un nuevo orden de las cosas, y en mis obras creo que hay cierta impaciencia por ver qué hay después de este largo hundimiento. Hay crítica, sí, pero no pretendo agobiar con la cruda realidad que ya sentimos en las aceras, más bien avivar estas reflexiones en el espectador a partir de un lenguaje estético y simbólico.

PACEn tus obras no aparece el ser humano, esta ausencia hace parecer que están concebidas como lugares en los que el espectador es el único protagonista, habiendo ocasiones en las que directamente has sacado en los montajes de tus exposiciones parte de la obra al espacio expositivo, como ocurrió en la muestra En la vida anterior.

S.T. – Sí, la decisión de no mostrar seres humanos no era consciente al principio. Tiene que ver con una reivindicación del paisaje, un interés por investigar el fondo, lo ambiental. Tanto lo que nos afecta como lo que provocamos. Creo importante dejar al espectador solo ante las obras para provocar una mirada contemplativa.

PAC – La música es otro de tus referentes artísticos, además de pertenecer al grupo Le Traste, has creado la música para algunas obras audiovisuales, como En la vida anterior que realizaste en colaboración con Iván Martínez o la reciente colaboración con Serzo en la obra El gran narrador. Háblanos sobre esta relación con la música y cómo influye la música en tu creación.

S.T. –  La música ha sido un canal importante para forjar cierto sentido estético, complementario a las artes plásticas. Siempre me han gustado los músicos y su búsqueda del swing, además tocar en una banda te enseña a saber expandirte estando siempre abierto a lo que otros van creando a tu alrededor.

Siempre que el tiempo me lo permite intento tener en marcha algún proyecto musical,  porque me permite dar una salida más directa a mi inquietud. Actualmente toco en Le Traste con buenos amigos, y preparo un disco con ideas y bocetos que he ido acumulando durante estos últimos dos años.

Sí quereís ver el vídeo ‘En la vida anterior’ sólo tenéis que pinchar aquí.

PAC – ¿Qué es el arte? Y ¿qué te parece la situación del arte contemporáneo español?

S.T. – El arte es lo que hacemos los artistas, gente ni más ni menos importante que otra, que decidimos o nos vemos llevados a expresar nuestros pensamientos e intuiciones acerca del mundo en que vivimos. Es un impulsor del desarrollo humano y el pensamiento,  una fuente inagotable de recursos para que podamos enfocar la realidad desde otros ángulos y mejorar nuestras vidas.

El arte contemporáneo español viene fuerte, hay mucha calidad y pese a cierto mimetismo con lo que vemos fuera, veo trabajos de una calidad sobresaliente, que podrían estar defendiéndose en cualquier sala o museo del extranjero. Lo triste para mí sigue siendo la precariedad en la que seguimos trabajando, y que las técnicas del marketing nos hayan condicionado tanto.

PAC – Para terminar, cuéntanos ¿cuáles son tus proyectos futuros?

S.T. – Estoy preparando obra para varias exposiciones, la más próxima en octubre en Madrid. Continuando los paisajes-bucle que comencé en mi exposición “En la vida anterior” y haciendo hincapié en la instalación sonora.

PAC – Muchas gracias por tu colaboración y mucha suerte en tus próximos proyectos.

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