Entrevista Haimney + Pabli Stein

by • 19 septiembre, 2019 • EntrevistasComments (0)436

Hace un año y medio, en el barrio de El Born, en Barcelona, abría sus puertas Haimney, un espacio multidisciplinario creado por Irene Carbonari y Mariano Sosto, dos músicos y comisarios de arte argentinos, con intención de apoyar y difundir el arte y el diseño contemporáneo internacional. Hasta mediados de octubre, Pabli Stein estará exponiendo allí sus últimos trabajos y junto a PAC aprovechamos la oportunidad para conversar con todos ellos.

Retrato de Pabli Stein y Equipo Haimnley. Fotografía de Silvia Rocchino. Cortesía de la Galería.

PAC: Irene, cuéntanos un poco de qué se trata Haimney…

Irene Carbonari: Haimney es un espacio para la cultura, es una productora enfocada en la producción y la difusión del arte y el diseño contemporáneo. Contamos con un espacio de 400 m2 en el centro de Barcelona, donde realizamos workshops, exhibiciones de arte y pop-ups de diseñadores independientes. También tenemos un estudio de filmación y fotografía. En resumen: es un gran hub creativo.

PAC: ¿Y quiénes lo dirigen?

IC: Somos un equipo multidisciplinario e internacional: seis músicos, diseñadores y artistas provenientes de Argentina, Italia, Rusia Canadá y EEUU.

PAC: ¿Qué crees que le aporta al espacio el hecho de que, el colectivo de creativos que lo dirige, cuente con nacionalidades tan diversas?

IC: Bueno, nuestra intención con este proyecto es, en gran medida, lograr que la globalización no sólo esté vinculada a sus consecuencias negativas. Nosotros creemos que, incorporando las singularidades de cada cultura, vamos a poder generar una nueva visión del arte y el diseño, una más holística seguramente, que genere una sinergia entre los distintos puntos de vista.

Vista de la galería. Fotografía de Silvia Rocchino. Cortesía de la Galería.

PAC: Teniendo en cuenta que todos son inmigrantes en España, ¿qué tan fácil o difícil fue insertarse dentro de la comunidad artística catalana?

IC: Siendo inmigrante, creo que es complicado insertarse dentro de cualquier comunidad artística. De todas formas, Barcelona es la ciudad española con mayor cantidad de inmigrantes argentinos, así que desde el primer día tuvimos gran nivel de concurrencia. A los compatriotas se les sumaron los turistas y muy de a poco, fuimos logrando la aceptación de la escena local. Hoy por hoy, ya hemos expuesto a más de 20
artistas catalanes…

PAC: ¿Por qué eligieron apostar por Barcelona y no por Madrid, por ejemplo, donde el mercado de arte contemporáneo está más desarrollado?

IC: Yo estudié en Madrid y claramente, el Reina Sofía, el Prado y Matadero influenciaron mi concepción de lo artístico. Si bien Barcelona tiene una propuesta más limitada que Madrid, lo que podría llegar a verse como un aspecto negativo, para nosotros es la oportunidad de encontrar un nicho y poder aportar algo nuevo. Por otro lado, Barcelona es más cosmopolita, no es sólo una ventana a Europa, también al mundo.

PAC: Habiendo vivido en Buenos Aires tanto tiempo, ¿qué diferencias notás entre la escena artística porteña y la de Barcelona?

IC: Barcelona es una ciudad con mucha historia artística, arquitectónica y de diseño; tiene submundos que actúan como burbujas, con jóvenes locales apoyados por las instituciones más tradicionales de la ciudad. Además de eso, cuenta con artistas de todas partes del mundo. Es una ciudad fuertemente influenciada por los ciclos de la naturaleza y las temporadas. Por otro lado, Buenos Aires tiene una carga política/social que nos resulta inevitablemente atractiva y estimulante. Con muy pocas herramientas, los artistas logran desarrollar su creatividad al máximo, hasta alcanzar un gran nivel internacional.

Vista de la galería. Fotografía de Silvia Rocchino. Cortesía de la Galería.

PAC: ¿Qué planes tienen para Haimney en el futuro?

IC: Haimney en Barcelona es sólo el principio de lo que queremos generar. La idea es empezar a llevar contenido a espacios complementarios en otras ciudades; queremos abrir una red de colaboración extensa que comprenda mínimamente Latinoamérica y Europa. Las galerías de arte están mutando y en ese sentido, el dinamismo nos parece una herramienta fundamental para adaptarse a las nuevas necesidades.

PAC: ¿Cómo surgió la idea de armar una muestra junto a Pabli Stein (Bs As, 1986)?

IC: Justo un día antes de la exposición, nos dimos cuenta de que se cumplían 10 años desde la primera vez que fui comisaria de una muestra de Pabli. De ahí surgió la amistad y se abrió una puerta para seguir trabajando juntos.

Pabli Stein: Hace tiempo que veníamos hablando de volver a hacer algo los dos y cuando Irene vio esta serie de pinturas nuevas en las que estaba trabajando con colores metalizados me dijo ‘vamos con eso’ y pusimos fecha.

Pabli Stein

PAC: ¿Qué significa para un joven artista latinoamericano poner a circular su obra dentro del mercado de arte europeo?

PS: Esta es mi primera muestra individual en Europa, pero ya había tenido la oportunidad de mostrar en otras exposiciones colectivas de este lado del Atlántico. En relación al mercado no tengo una opinión formada… Mis expectativas siempre van de la mano de mejorar mi pintura. Sí puedo decirte que viajar me nutre, me abre la cabeza y esa es una posibilidad que sin duda trato de aprovechar.

PAC: Volviendo a tu obra, tengo entendido que las pinturas parten de fotografías de moda o publicitarias a las que tapas, velas, oscureces hasta convertir a la figura femenina que aparece en ellas en apenas un rastro o una mancha, ¿qué hay detrás de ese gesto?

PS: Lo que sucede con esas imágenes de moda/publicitarias es que, en ellas, el señalamiento de belleza suele ser demasiado evidente. A mí lo que me interesa rescatar de ellas son las paletas de colores o los recursos pictóricos para luego, traducirlos al papel o la tela. Sobre esa misma imagen o su reproducción, las capas de color se van superponiendo como si fueran estratos de sentido, hasta que lo que aparentaba ser superficial, se convierte en un misterio.

Pabli Stein

PAC: ¿Y por eso es que las caras se desfiguran u ocultan?

PS: Exacto. En la pintura, un gesto mínimo tiene suficiente fuerza conceptual para tejer dudas o dotar a la imagen de ambigüedad. En esa tensión entre lo que se ve y lo que apenas se sugiere, está mi intención de revalidar la incógnita y resignificar la máscara, sobre todo, en esta época de sobreexposición y “transparencia” en la que vivimos. Creo que ahí, en ese misterio, está el brillo erótico que se perdió: la fuerza de lo oculto.

PAC: En esos contrastes entre las figuras y su desfiguración, entre la oscuridad de la paleta y los matices brillosos, entre los brochazos más intensos y las chorreaduras más sutiles, se esconde cierta sensualidad que, a los ojos del espectador, apuntan al disfrute, una sensación muy subestimada por los efectos de lo conceptual, ¿Qué opinas de todo esto?

PS: No me gusta prescribir lo que la gente debería o no debería sentir sobre mi trabajo… al final, la pintura es como la vida, es dejar que las cosas sucedan.

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