Entrevista a Israel Nicolás

by • 21 noviembre, 2019 • Artist Interviews, EntrevistasComments (0)573

Israel Nicolás [Torrevieja (Alicante), 1982]. Técnico en ilustración por la Escuela de Diseño e Ilustración de Murcia (2007). Estudios de Bellas Artes que interrumpe, retoma y finalmente abandona. Pintura e ilustración se funden y confunden en este artista simbolista. Imágenes poéticas del presente que remiten al pasado mediante arquetipos religiosos y culturales de nuestra memoria colectiva. Trabaja desde una incuestionable pasión.

Israel Nicolás

PAC – Te proyectas desde Torrevieja (Alicante). ¿Te hubiera gustado cambiar de lugar y hacerlo desde allí?

I.N. – Bueno, en mi caso, a la hora de cambiar de ciudad o de país el motivo ha sido más para mi formación como artista plástico o por necesidad vital. A muchos nos resuena el eco de ese consejo (casi afirmación) de que, para prosperar en este oficio hay que mudarse a una gran ciudad (casi siempre Madrid o Barcelona) o incluso emigrar. Personalmente pienso que, con el nacimiento de Internet y las redes sociales, tu trabajo puede llegar a muchos más lugares y personas, puedes crear tu escaparate, tu exposición digital, permanente y viva a la que cualquiera puede acceder desde cualquier parte del mundo. Ante este nuevo concepto, la idea de proyectar mi trabajo desde un lugar u otro dejó de parecerme importante.

PAC – ¿Crees que tu trayectoria habría sido la misma?

I.N. – A saber, intento no pensar en el “y si…”, también es cierto que tener mi taller en Torrevieja no me impide exponer en Madrid, por ejemplo. En mi caso prima más sentirme identificado con el entorno donde trabajo, considero una suerte ser mediterráneo, haber crecido junto al mar, disfrutar la libertad de la niñez que te proporciona criarte en la seguridad y la calma de un pueblo y su clima. Mi actual taller, por ejemplo, era la casa de mi familia materna, aquí se criaron desde mis abuelos, tíos abuelos, mi madre y sus hermanos, hasta mis hermanos y yo. Cuando volví a España, este lugar era poco más que un trastero. Después de mucho trabajo, mi taller es mi lugar de trabajo, de inspiración, esta lleno de cuadros, colores, pinturas, bastidores, barnices, antiguos objetos familiares que guardo cual tesoros, fotos en blanco y negro que se mezclan con el presente, plantas, flores, un aljibe… sin duda creo que todo esto, este lugar, juega un papel en mi obra, lo que cuento a través de ella, mi identidad como pintor y en consecuencia mi trayectoria.

Israel Nicolás -Thinking in Suncionita, 2016

PAC – ¿Qué te impulsa a dedicarte a la práctica artística?

I.N. – Sinceramente creo que me vi abocado a ello sin remedio, hago lo que hago desde que tengo uso de razón, no sé porqué, pero siempre dibujé y nunca me planteé otra alternativa de vida. Hoy en día, y desde que empecé a ser consciente de ello, saqué tres conclusiones: la primera es que, el acto de pintar, me genera felicidad y me mantiene sano a nivel emocional. La segunda es que, el acto de crear, es algo que me proporciona gran parte de mi identidad y de mi sentido como persona en la sociedad, mantiene viva e intacta esa parte de pureza que manifestamos en la infancia y que poco a poco se va desvaneciendo cuando nos vamos haciendo adultos. Y la tercera, quizás la más importante, es la de enfocar el sentido de mi vida hacia algo bueno, traer belleza al mundo (mi concepto de la belleza). Y hablo de belleza en su sentido más abstracto y profundo, no a la belleza instaurada como canon actual, mostrar que hay belleza también en la melancolía, en los golpes de la vida, en la depresión, en la carencia… uno de los múltiples cometidos que más me apasiona del arte es el poder de transmutar lo horrible de este mundo en algo jodidamente hermoso.

Israel Nicolás – Rude Boy, 2010

PAC – ¿Qué ansiabas?

I.N. – Creo que mis ansias fueron cambiando con el tiempo, al principio me conformaba con divertirme y estar entretenido en algo en lo que podía pasarme las horas muertas. Pero bueno, luego la gente te mete pájaros en la cabeza, sin maldad. Unos te dicen que llegarás a ser un gran artista, otros que de esto no se vive. Incluso en la facultad, a veces, también te plantean un panorama, que en mi opinión se aleja un poco de la realidad, con relación a la actitud y el estilo de vida que tiene que tener un artista, la inexistencia de un artista si no es a través de una galería importante o intermediarios derivados que se dedican al mercado del arte… He escuchado tonterías tales como que, si un artista plástico no triunfa antes de los treinta, no lo hará nunca, y cosas por el estilo, sin tener en cuenta cual es el concepto de triunfo o éxito que tenga cada cual. Al final ni terminé la carrera porque no fue lo que esperaba.

PAC – ¿Lo encontraste?

I.N. – Gracias a todo eso encontré algo que perdí, que es pintar y crear lo que me diera la gana y como me diera la gana, sin hacer mucho caso de las verdades absolutas de otros que al final las han sacado de las experiencias de su vida y no de la mía.

La idea de convertirse en un gran artista reconocido es atractiva pero infantil, en mi opinión, claro. Decidí que no era sano ni justo, para mí, imponerme una meta de tal envergadura. Me di cuenta que había algo mucho más importante que eso, que debía conservar y respetar, el acto en sí de pintar y ser feliz con ello, profanar eso y dejar que mis cuadros fueran de mano en mano con la esperanza de que un experto me diera el , me pareció como pedir permiso, como mercantilizar algo que me hacía bien, solo por un poco de reconocimiento.

Israel Nicolás – Pop Culture, 2017-2019

PAC – ¿Qué crees que puede mejorarse en el Sistema del arte?

I.N. – No me considero ningún experto pero intentaré aportar una respuesta con respecto a mi experiencia personal que es la única que tengo. Creo que a nivel laboral estamos bastante desprotegidos, por no decir desamparados, saltándome todo lo relacionado con el abusivo autónomo que pagamos en España y centrándome en la vida laboral artística, me encantaría que los ayuntamientos y otras entidades cedieran los espacios y salas culturales donde se realizan ferias de arte y artesanía de autor a los propios artistas y artesanos, en lugar de alquilarlo a empresas privadas que al mismo tiempo le alquilan al artista o artesano un espacio donde poder vender y promocionar su trabajo. El resultado de esto es que la entidad se lucra, la empresa organizadora se lucra y el que arriesga, invierte y pone su trabajo es el artista o artesano, no creo que eso sea impulsar la cultura y a los artistas de una ciudad, creo que eso es ganar dinero a costa de ellos. También sería positivo, en mi opinión, que el artista dejara de depender tanto de una galería, marchante, representante… todo lo que resulte un intermediario entre el que crea y el que compra. Considero que con el tiempo se ha alejado el arte del ciudadano de a pie, que al final se queda rezagado en una frase que parece que ya ha quedado instaurada en estas situaciones: “yo es que no entiendo de arte”. Algo tan simple, como opinar sobre si una obra te gusta o no, provoca un pudor y un miedo a parecer estúpido que pienso viene de la mano de los “expertos” que, en algunos casos, sentencian más que ayudar a entender algo que nos pertenece a todos desde que el hombre es hombre: la manifestación artística. Creo que muchas galerías de arte de hoy en día deberían mejorar las condiciones con respecto a los artistas con los que trabaja. Antaño, si una galería apostaba por un artista emergente le asignaba un sueldo y le ayudaba a madurar, una vez que su obra alcanzaba una calidad adecuada recuperaba ese dinero gracias a que tenían sus carteras de clientes en potencia, los cuales compraban esas obras y de ese modo prosperaban tanto el artista como la galería. Hoy día, si tienes suerte de que alguna galería te acepte, te pedirá de un 30% a un 50% de las ventas que realices, una obra gratis e incluso exclusividad absoluta de tu producción artística, sin hablar de la cartera de clientes que la mayoría ni tiene. Ojo, no incluyo a todas, pero muchas si se hacen llamar galerías de arte cuando en la práctica son tiendas de cuadros, son dos conceptos muy diferentes.

Israel Nicolás – El Niño Rojo, 2018

PAC – ¿Qué deberíamos aportar y eliminar al Sistema?

I.N. – En esto estoy muy de acuerdo con la artista Eva Borrás en tu anterior entrevista, con respecto a la capitalización, especulación y politización del arte. El arte debe ser libre, el arte no debe casarse con nadie, ni ser una herramienta de poder. Sueño con que llegue el día que aquí se valoren los oficios creativos con respeto y reconocimiento, como en otros países europeos donde cuidan a sus artistas. En España decir que eres pintor sigue siendo sinónimo de inestabilidad laboral y de vivir a “salto de mata”. Hay que cultivar mucho el carácter y la autoconfianza para desarrollar tu carrera en una sociedad que te repite una y otra vez que ser artista plástico no es un trabajo real, no te da de comer, no es una visión realista de futuro, que dedicarse a esto es más propio de personas con vidas mal estructuradas y fuera del sistema, el mismo que nos utiliza para sus intereses y nos ignora cuando pedimos mejoras laborales.

Israel Nicolás – Niño de la Bola, 2019

PAC – Háblanos un poco de tu trayectoria.

I.N. – Como de niño no paraba de dar la lata con el dibujo, mis padres me apuntaron a las clases de pintura del Ayuntamiento de Torrevieja. Allí aprendí todo lo que sé de acuarela con el maestro Manuel Balaguer. De ahí hice las pruebas de acceso para estudiar el módulo de ilustrador en la Escuela de Diseño e Ilustración de Murcia. En esa época se publicaron mis primeros carteles en Murcia para las jornadas contra la violencia de género, el día de la mujer trabajadora… Fue terminar mis estudios en Murcia y me matriculé en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Interrumpí mi segundo año de carrera, en 2007, para trabajar en un proyecto para la empresa Contraparada en Murcia, de la mano de Pepe Garrido y bajo la dirección artística de Olga Suarez. Se trataba de ilustrar una colección de treinta libros infantiles que narraban la historia de Murcia, desde los yacimientos prehistóricos hasta que Murcia fue comunidad, fue muy bonito porque trabajé con textos de profesores de historia de la universidad y a base de consultarles acerca de objetos y ropas de la época aprendí mucho de ellos y de mi directora artística. Tardamos dos años y, finalmente, se publicó con el periódico La Verdad de Murcia. También se encuentra en muchas bibliotecas escolares de la comunidad. Retomé la carrera y durante ese tiempo fui premiado en un par de concursos de Caixaltea, en Calpe también me llevé alguno, en Alicante participé en el concurso Joven pintor alicantino…pero acabé dejando la carrera porque quería desarrollar mi camino profesional y era o una cosa o la otra, y porque su formato de estudios no concordaba mucho con la línea que yo quería desarrollar. He formado parte de la Fira d’art del Xixotet Format de Altea unos cuantos años. He viajado dos veces a México, la primera en DF en 2013 y la segunda en la isla de Cozumel en el estado de Quintana Ro en 2016. Allí colaboré con la Galería Tzutuhil, la Galería Cucurrucucú y realicé la exposición «Criaturas de Fondo de Cajón» en el Museo de la Isla de Cozumel. En 2017 se organizó la exposición «Hijos de un dios pagano» en la Sala Vistalegre de Torrevieja junto con un taller que impartí sobre dibujo con modelo al natural y el cierre de la expo con un concierto de música experimental y pintura en directo. En ese tiempo, la empresa PopCulture, fabricantes de helados ecológicos en Canadá, contactó conmigo para ilustrar sus nuevos sabores y darle una nueva imagen a su producto. Este último año se reabrió la sala de exposiciones Casa Fundación Schlotter de Altea con mi exposición «El retorno de los alados». Inauguré en la Galería Francisco Duayer, en el barrio Salamanca de Madrid, otra titulada «Secretos de una dama boba» e ilustré el cartel de las Jornadas entre Torrevieja y Cuba. También llevo tiempo desarrollándome en la venta online para que mis cuadros no solo los adquieran aquí en España sino en otras partes del mundo.

Israel Nicolás – El traje de las hadas, 2015

PAC – Defínete mediante hashtags.

I.N. – #constante #libre #productividad #amimanera #introspectivo

PAC – ¿Cuáles son los temas de tu trabajo artístico?

I.N. – La temática de mi pintura está muy ligada a mi infancia, muy unida a la metáfora y los símbolos que creé desde mi niñez hasta mi adolescencia. Mis cuadros, de manera directa o indirecta hablan de personajes e incluso lugares reales e imaginarios que me han acompañado en algún momento. La luna, la palomilla de la luz, el gato, el faro, la sirena, el marinero, el vencejo, la Pachamama, la muerte, la boca de la gruta que te lleva a otros mundos, el borracho, el diablo, la calaca (calavera), el niño cuántico y el niño Rojo, la madre Roja, la isla, la ninfa… Símbolos que me sirven desde siempre para crear mi visión del hombre y la mujer, de los miembros de mi familia, de mi concepto de espiritualidad, del erotismo, de la sociedad donde he crecido, de las crisis creativas, de mi auto concepto…que acabo diluyendo con el mundo interior que cultivé desde pequeño. Con treinta y siete años no me veo como un pintor maduro, pero es cierto que cuando veo mis cuadros de adolescente considero que era mejor pintor que ahora, los colores, las escenas, tenían más verdad, conforme voy cumpliendo años cada vez tengo más la sensación de que pinto sobre un recuerdo, sobre algo que rezumaba a mi alrededor, en esa época en la que el mundo aún no ha tenido tiempo suficiente para hacerte olvidar y se entre mezclan y conviven en tu mente varias realidades en una.

Israel Nicolás – Las hijas del Aire, 2017

PAC – ¿Algún proyecto, pendiente, que te gustaría realizar?

I.N. – Pues mira, siempre me hubiera gustado trabajar en algo relacionado con la animación tradicional, tengo carpetas y carpetas con animaciones que hacía en mi adolescencia, luego escaneaba dibujo a dibujo y veía el efecto del movimiento en la pantalla del ordenador, hice algún corto y poco más porque es un proceso que requiere de tiempo y paciencia.

Tengo pendiente ilustrar un tarot porque esta cuajado de símbolos y resulta realmente atractivo como proyecto de ilustración. Otro proyecto que siempre quise desarrollar era formarme en el modelado y la escultura, pero esa espinita ya me la estoy quitando desde que hace dos años empecé a aprender en el taller del escultor Víctor García Villagordo.

PAC – Un deseo.

I.N. – Que la ciudadanía se acerque más al arte, sin pudor ni complejo, es una fuente donde se pueden transmutar emociones y conocerse mejor a uno mismo a través de las cosas que te dices mientras interpretas una obra. Y que os haya gustado la entrevista, por supuesto.

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