Entrevista a Manuel Bru

by • 26 mayo, 2020 • Artist Interviews, EntrevistasComments (0)1577

Manuel Bru (Elche (Alicante), 1987). Licenciado en Bellas Artes (2010), Máster Oficial en Dibujo, creación, producción y difusión (2011) y Doctor en Bellas Artes (2016) por la Universidad de Granada. Docente. Compagina la actividad artística e investigadora centrada en el dibujo y la pintura en su vertiente más expansiva. Práctica artística contemporánea deambulante en un territorio ideal para la aventura, una oportunidad a modo de odisea espacial con la que descubrir nuevos mundos y trazar horizontes.

Manuel Bru en Venecia. Fotografía cortesía del artista.

PAC – Tienes tus raíces en Elche. Establecido en un primer momento en Granada (2005-2011). Venecia de Erasmus (2008-2009) y, luego trabajando en la Biennale (2017). Te trasladas a Barcelona (2011-2013) y desde 2013 radicado de nuevo en Granada, desde donde te proyectas. ¿Te hubiera gustado seguir establecido en Alicante y desde allí proyectarte o ves que tu trayectoria no habría sido la misma?

Manuel Bru – Hubiera sido distinta, sin duda. No sé si mejor o peor, pero diferente. Mis lazos con Elche siempre han sido familiares, de amistad o de pareja, pero a nivel profesional nunca he tenido la ocasión de cambiar de rumbo. Cierto es que, a diferencia de otras ciudades donde he vivido, Elche es algo limitada en cuanto oferta cultural y Alicante aún tengo que seguir conociéndola en ese sentido. Siempre fui donde me llamaba el trabajo, ya fuese universitario o de carácter artístico.

PAC – ¿Qué te impulsa a salir de Alicante y radicarte finalmente en Granada?

Manuel Bru – Salí de casa hace quince años para irme a Granada a estudiar Bellas Artes junto a un buen amigo del bachillerato y, desde entonces, no he vuelto a establecerme en mi tierra. Volar tan pronto del nido, quizá me ha hecho ver otras realidades, aprender una profesión, conocer a mucha gente, hablar otras lenguas y ver mundo, en definitiva. Sin embargo, no hubiera podido mantenerme tan activo sin el soporte que encuentro en Elche, sobre todo por mis padres, que siempre me alentaron a superarme y a disfrutar de la vida -y del trabajo- aunque fuese lejos de casa.

Manuel Bru. Primer agujero negro dibujado, 2019

PAC – ¿Qué ansiabas?

Manuel Bru – Quería enfocar mi futuro al arte, aunque no me planteaba un rumbo concreto. Con dieciocho años, tampoco vi nunca otro camino al que poder dedicarme. Era eso o estudiar a los dinosaurios, que desde pequeño me llamaban la atención, pero no he tenido mucha mano para las ciencias, solo para dibujar.

Luego, mientras cursaba la carrera y descubría los entresijos del mundo creativo, fui valorando la profesión de artista. Entonces no sabía cómo ni dónde, solo tenía la intuición de que no importaba el tiempo o el espacio porque sentía la seguridad de que la ambición artística me acompañaría siempre (no sé, como mi nariz o la “fuerza” en Star Wars). Después, con el tiempo, también he descubierto que ser profesor me encanta y motiva mucho, aunque siempre tuve claro que lo que quería hacer en la vida era trabajar como artista y ser feliz con ello.

PAC – ¿Lo encontraste?

Manuel Bru – En gran parte sí. Todavía no me he visto amparado por una galería y no he conseguido ciertas becas o premios de especial relevancia que te hagan más visible o puedas aprovechar para trabajar junto a otra gente. Además, combinar la actividad artística con la docencia universitaria hace que, irremediablemente, te veas desdoblado y abras muchos frentes distintos que acaban por quitarle tiempo a tu labor creativa. De todas formas, optar por la senda académica, que encima está relacionada con el arte, me ha permitido generar conocimiento y transmitirlo, desarrollar mi empatía y, ante todo, ser partícipe de los logros de mis estudiantes.

Después de todo este tiempo, a aquel chaval que dejó Elche tan temprano, le haría gracia que ahora pueda dedicarme a mi obra, impartir clases sobre arte y proceso creativo e investigar sobre ello gracias a la universidad.

Manuel Bru. Serie LHC, Sin título II, 2017

PAC – ¿Qué diferencias fundamentales, debilidades y fortalezas, estableces entre ambos lugares en cuanto al desarrollo de tu práctica artística y al propio Sistema del arte?

Manuel Bru – Según lo percibo yo, el tejido artístico andaluz lleva unos años de mucha actividad en sus tres núcleos principales, que son Sevilla, Granada y Málaga. Tres ciudades con facultades de Bellas Artes que también han servido de motor para reactivar la gestión cultural en otras capitales como Córdoba (centro C3A, Fundación Antonio Gala, etc.) o Huelva (y sus becas Daniel Vázquez Díaz) por nombrar algunas.

Granada, concretamente, difiere de Elche y Alicante en cuanto a “ajetreo” artístico se refiere. Si bien es verdad que la oferta aún podría ampliarse, hay muchas iniciativas que surgen desde la universidad o la Diputación, con su Palacio de los Condes de Gabia a la cabeza, y cuenta, por ejemplo, con la galería Ceferino Navarro, ya consagrada a nivel nacional. Paralelamente, ello repercute en el número de artistas por habitante, por decirlo de algún modo. El bagaje cultural de Granada es abundante a todos los niveles y supone un terreno fértil para nuevas promesas vengan de donde vengan, pues también es una ciudad con una mejor proyección internacional que Alicante -a pesar de su diminuto aeropuerto-.

Hacer camino en el sur me ha servido para entrar en contacto con ese tipo de iniciativas culturales, de las cuales destacaría el premio Desencaja de la Junta de Andalucía que obtuve en 2015. A nivel granadino, he podido visitar buenas exposiciones, colaborar con proyectos de investigación de la Universidad de Granada y conocer artistas muy variados. Sin embargo, también me he topado con la fea sensación de que parecen existir ciertos círculos a los que es difícil acceder si no “te meten”. Es solo una apreciación sin importancia, que no conste en acta.

Por su parte, Elche cuenta con el CCCE l’Escorxador, con su buena agenda e instalaciones, y Alicante sigue sumando focos de interés como las Cigarreras, la Lonja o mejorando su Centro 14, entre otros. Es decir, creo que la situación va mejorando poco a poco respecto a otros años.

Manuel Bru. Sin título, 2020

PAC – ¿Crees que puede mejorarse algo?

Manuel Bru – Sí, siempre. Alicante tiene el potencial del turismo, que proporciona una fuente de ingresos que bien orientada puede dar pie a generar cultura. Véase el caso de Málaga y su evolución artística de los últimos diez años. Asimismo, pienso que podrían crearse más lazos con Valencia porque también está creciendo mucho en ese sentido. Estoy hablando de tres ciudades con conexiones por tierra, mar y aire que, siguiendo la estela de Barcelona, tienen todo a su favor para proyectar su propio sistema del arte.

Por otro lado, la provincia cuenta con la facultad de Bellas Artes en Altea que sigue formando a nuevos artistas año tras año. O sea, que haberlos “haylos”, simplemente sería aprovechar mejor todo ese talento emergente para poblar las distintas salas de las ciudades, dándoles así más cabida en la cultura local y ciertos mimos para evitar su fuga a otros lares. Más de ese ajetreo, inauguraciones, estudios de trabajo, ritmo, etc. que a la larga acaban creando ambientillo artístico y, por ende, sustrato o abono para lo cultural.

PAC – Eso mismo, ampliado a tu experiencia internacional, ¿qué deberíamos aportar y erradicar en la práctica artística contemporánea?

Manuel Bru – Siguiendo el hilo anterior, la proyección internacional de Alicante es muy buena respecto a otras provincias españolas y eso puede aportar mucho. No solo por los extranjeros que pueden atraer para visitar museos o mejorar el mercado, sino por las redes que se crean con el exterior haciendo viajar a nuestros artistas. Becas, residencias artísticas y premios permiten tender puentes y eso, a la larga, crea visibilidad y presencia fuera. Lo dice alguien que cree que la Erasmus ha hecho más por Europa que el mismísimo Euro.

Y en cuanto a erradicar, fulminaría el menosprecio que algunos sectores de la población dedican al arte y lo cultural por considerarlo de poca necesidad o interés; de igual modo, desde el ámbito artístico, también podríamos dejar de lado ese aire un tanto elitista que sigue respirándose de vez en cuando. Hay que continuar acercando la creación contemporánea a la ciudadanía y, al menos, cada vez más museos y gestores se suman a ese carro “divulgativo” y aperturista.

Quizá es un ejemplo muy facilón, pero me viene ahora a la mente aquella magnífica experiencia que supuso participar en el Proyecto Víbora II, cuando miles de personas estuvimos pintando murales en el cauce del río Vinalopó de Elche en agosto de 2014. Hubo entonces grafiteros y artistas urbanos de primer nivel trabajando junto a otros amantes del arte, familias y amigos en 2.700 metros de muro y a pleno sol durante ocho días. Fue algo muy horizontal y todo el mundo colaboró en buena sintonía hacia un mismo objetivo, un tono similar a cuando he participado en becas de algunos pueblos y ves cómo la gente se vuelca y trata de acercarse al artista -y este, a ellos-.

Manuel Bru. Serie Sincronía, 2018

PAC – Desde la aldea global, y desde tu perspectiva, ¿cómo se aprecia desde fuera este proceso de vuelta o reforzamiento de los nacionalismos?

Manuel Bru – En mi opinión, todo lo que se envuelva en la palabra “nacionalismo” no va bien encaminado y, en la raíz misma de ese sentimiento, se percibe un punto de superioridad que no es sano ni necesario. A nivel de gestión cultural, sí resulta habitual que cada gobierno, autonomía o ayuntamiento barra para casa en dicho sentido y no debería resultar negativo siempre y cuando se haga bien. Yo que he vivido entre dos o tres tierras a la vez, en muchas ocasiones no he podido presentarme a según qué convocatorias por no estar empadronado en el lugar -o sobrepasar la edad máxima- y, bueno, puedo llegar a entenderlo si es que sirve para impulsar el “artisteo” local.

Cuando viajas al extranjero y nadas en aguas artísticas internacionales, tiendes a valorar mejor lo que dejas en España o en tu ciudad y, como si un proceso de criba se tratase, percibes las cosas positivas que tenemos. Sobre todo en lo que se refiere a buenos creadores, los cuales, en ocasiones, las políticas culturales nacionales no acaban de exprimirles para competir fuera como sí hacen otros países.

PAC – ¿Algún proyecto pendiente a realizar en Alicante?

Manuel Bru – Ahora mismo, que esté programado, nada. Espero que pase pronto este periodo de pandemia para que vuelva todo a la normalidad y se retomen los concursos y las becas.

Sí me gustaría volver a exponer en Alicante ciudad, para seguir conociendo su oferta cultural y, bueno, también me apetece mucho repetir en l’Escorxador. En octubre de 2016 hice una individual que tuvo buena acogida y a la que acudieron muchísimas personas, y eso siempre le ayuda a uno a sentirse arropado y recargar pilas “creativas”.

Manuel Bru. Sin título, 2017

PAC – Un proyecto que cueste arrancar.

Manuel Bru – A ver, algo que siempre he tenido pendiente de arrancar con fuerza es el lanzarme al gran formato, aunque tampoco he llegado a tener un estudio en condiciones para ello y que me aporte estabilidad entre tanto movimiento. He realizado alguna que otra obra que pasa de los dos metros, pero sigo queriendo llevar a lo grande la soltura que domino en piezas pequeñas o medianas.

Ahora mismo he vuelto a la pintura después de muchos años trabajando sobre papel, a modo de reto personal a ver qué me encuentro, pero sin abandonar la abstracción y sus misterios compositivos. Lo que me motiva de una etapa o proyecto nuevo es el inicio y esa fase de exploración, donde pareces adoptar el rol de astronauta que busca planetas, galaxias, supernovas.

PAC – Un deseo.

Manuel Bru – Jo, me encantaría que me becasen en la Academia de España en Roma o, más cerquita, en La Térmica de Málaga, por ejemplo. Echo en falta ese tipo de estímulos que, poquito a poco, consolidan tu carrera y te brindan la oportunidad de enfocar tu producción en un lugar y entre artistas potentes.

Pero, en el fondo, espero seguir manteniendo intacta la energía de la que hablaba al principio, esa que ha hecho que siempre me mantenga despierto y curioso, ávido por aprender nuevas cosas e indagar en los enigmas de la práctica artística.

Post Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *