Entrevista a Manuel Olveira, Director del MUSAC

by • 2 junio, 2020 • Entrevistas, Museos, Museum ExperienceComments (0)844

Como ya os hemos comentado, el cierre de los museos con motivo de la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, y cómo éstos se han volcado con lo digital, no solo nos ha hecho reflexionar, sino que nos ha llevado a plantearnos muchas cuestiones. En esta ocasión, se las hemos planteado a Manuel Olveira, Director del MUSAC. Esto es lo que nos ha contado.

Fotografía de Manuel Olveira. Cortesía de MUSAC

PAC – Un buen día el museo se ve obligado a cerrar -temporalmente- sus puertas. ¿Cómo se enfrenta el museo a una situación así?

Manuel Olveria – El museo, como toda la ciudadanía, se ha visto obligado a encarar una situación no solo inesperada sino también impensable hace cinco meses. Nunca hubiésemos imaginado que algo así pudiera ocurrir, por lo que hemos tenido que actuar asumiendo que el servicio público que ofrecemos había que seguir manteniéndolo, aunque con las puertas cerradas. Por ello, como la mayoría, nos hemos volcado en ofrecer recursos digitales que ya teníamos (como audios, videos o pdfs de publicaciones de exposiciones y actividades ya realizadas) y producir actividades en línea para seguir garantizando, en la medida de lo posible, los derechos culturales de la ciudadanía.

PAC – ¿Qué ha supuesto para el museo este obligado parón?

Manuel Olveira – Obviamente ha supuesto para todos la paralización y/o alteración de nuestro trabajo habitual. Pero no se puede generalizar. No sé qué habrá supuesto para otro tipo de museos, pero los de arte contemporáneo estamos muy acostumbrados al dinamismo, al cambio, al ajuste y a la innovación. Quizás eso nos ha permitido adaptarnos a esta situación con mayor facilidad y flexibilidad. Por poner un ejemplo reciente, mi texto para el libro ‘Exponer o exponerse’ lleva el ilustrativo título de ‘Ensayo en movimiento’ y en él escribí “artistas aprendiendo a ser artistas, públicos aprendiendo a ser públicos, museo aprendiendo a ser museo”. En estos meses hemos estado aprendiendo de nuevo a ser museo, como todas las personas que también hemos estado aprendiendo a ser ciudadanos con nuevas maneras, nuevas normas, nuevos comportamientos y nuevas normalidades.

PAC – Todos los museos os habéis volcado con lo digital. En vuestro caso, antes de esto, ya teníais una Web con contenido digital y también eráis activos en redes sociales: No os ha pillado de susto, pero ¿Existía ya un plan de crisis o sentís que habéis tenido que improvisar?

Manuel Olveira – Es verdad que el MUSAC, al ser un museo joven (este año estamos “celebrando” el 15 aniversario) ha generado recursos digitales y, por eso, hemos podido reaccionar con prontitud. Pero, como ya comenté, esta situación no solo es inesperada sino también impensable. No creo que nadie tuviera un plan de contingencia para una crisis tan grave y generalizada como la actual. La magnitud de la pandemia y del confinamiento global no tiene precedentes y nadie sabe cómo va a evolucionar, por ello creo que debemos buscar nuevas maneras y herramientas para interpretar la realidad y para reaccionar ante ella.

MUSAC. Fotografía de Jordi Bernardo

PAC – Más de dos meses de trabajo y estrategias online, un Día Internacional de los Museos que ha tenido que ser digital: ¿Qué habéis aprendido de esta experiencia? Y, ¿Qué os ha sorprendido gratamente?

Manuel Olveira – Aunque hay que decir que la experiencia del arte debe ser en directo y que estar delante de la obra para poder percibirla no se puede sustituir, es verdad que todos los museos nos hemos esforzado por garantizar que el derecho al acceso cultural pueda realizarse a través de internet con muy variados recursos. Ha sido sorprendente el crecimiento de los usuarios que han seguido las redes sociales y que han consultado recursos en línea alojados en nuestra web. Creo que muchas personas se han dado cuenta del valor del arte y la cultura, de que ayudan a toda la ciudadanía a sentirse parte de una comunidad y de que en buena parte la calidad de vida depende de poder satisfacer los intereses educativos, culturales, experienciales o recreativos.

PAC – ¿Algo que mejorar?

Manuel Olveira – Siempre hay mucho que mejorar. Como museo público se lo debemos a todas las personas que son las destinatarias y las propietarias de todo lo que hacemos. Todo servicio público ha de estar en consonancia con las exigencias y necesidades de los usuarios. Muchas de estas necesidades se han satisfecho –y seguirán satisfaciéndose- a través de internet y, por ello, hemos de mejorar nuestra web y trabajar para ofrecer más recursos y actividades en línea. Ello sin olvidar que nuestro deseo y prioridad es conseguir, cuando y de la manera que se pueda, que la ciudadanía visite el museo y tenga una relación directa con la obra.

PAC – ¿Esta situación, y esta nueva manera de trabajar, influirá en la misión y plan estratégico del museo?

Manuel Olveira – La misión del museo no va a cambiar porque la razón de ser de un museo de arte contemporáneo es ejercer como servicio público que permita a la ciudadanía satisfacer la relación con el arte actual de múltiples formas que van desde la constitución de un patrimonio público hasta el fomento de actividades educativas que empleen el arte como herramienta de conocimiento. Cambiará, obviamente, la manera de hacerlo y, para ello, habremos de investigar e implementar nuevas estrategias para cumplir con nuestra misión en medio de las especiales y críticas condiciones de este momento. Cambiarán muchas cosas como el tipo de exposiciones o los formatos en que se pondrán en contacto con el público. Cambiará también incluso nuestra forma de trabajar porque habremos de desempeñarla de formas desconocidas.

Cinco itinerarios con un punto de Vista. Colección MUSAC. Vista del apartado Dinámica relacional de la exposición. MUSAC, 2020.

PAC – Y dentro de esos posibles cambios, y viendo por un lado, el avance tecnológico al que tanto público como museos se ven sometidos, y por otro, todo lo que nos ha hecho plantearnos esta pandemia, ¿Se plantea el museo utilizar las nuevas tecnologías de puertas para adentro?

Manuel Olveira – Ya las utilizamos en la medida de lo posible. Gracias a ellas hemos estado teletrabajando todas estas semanas. En el futuro será necesario implementar más recursos que permitan evitar la presencialidad o el desplazamiento, no solo de los trabajadores laborales del museo sino de aquellos que trabajan de forma intermitente en los museos tales como agentes culturales, productores, artistas, críticos de arte o comisarios.

PAC – Os preparáis para abrir el museo, y adoptáis las medidas obligatorias de higiene, seguridad, etc. Pero, además de eso, ¿Ha ideado el museo otro tipo de medidas para que esas nuevas “barreras físicas” que se va a encontrar el visitante, no se conviertan en “barreras mentales” y pueda disfrutar de la experiencia?

Manuel Olveira – Además de poner en marcha medidas para que la visita al museo sea segura tanto para los usuarios y visitantes como para trabajadores, queremos también esforzarnos para que la visita sea interesante incluso en las nuevas condiciones. Por ejemplo, en MUSAC siempre hemos trabajado intentando que las personas puedan sentirse a gusto compartiendo el espacio, consultando libros y materiales documentales, etc. Obviamente, eso ya no será posible y hemos tenido que hacer cambios en la museografía: eliminar las pantallas táctiles, los teclados de los ordenadores y los auriculares de video y audio, por ejemplo. Pero los hemos sustituido por códigos QR para posibilitar el acceso a materiales diversos (textos, audios, videos, etc) que ayuden a enriquecer la visita y a profundizar en la comprensión y el disfrute de las obras y de las exposiciones. Hemos de buscar fórmulas en las que acciones como reunirse, compartir, debatir o aprender, tan necesarias, se realicen por otros medios.

Joana Vasconcelos, Burka, 2002. Vista de instalación en la exposición Cinco itinerarios con un punto de vista. Colección MUSAC

PAC – ¿Cómo lanzar el mensaje de que el museo es seguro?

Manuel Olveira – Desde el museo ponemos todas las medidas para que la visita pueda ser segura, aunque obviamente todo dependerá del comportamiento de las personas y del uso adecuado de los recursos o de la aplicación responsable de las normas y recomendaciones para las visitas. No nos queda más remedio, como decía antes, que aprender a ser museo, a ser visitante, a ser usuario, a ser trabajador, a ser agente cultural, etc. en estas nuevas circunstancias. También hemos de aprender maneras para que el trabajo y la experiencia se realice con seguridad.

PAC – ¿Qué va a pasar con las exposiciones temporales que están o estaban programadas para este 2020?

Manuel Olveira – La crisis sanitaria no nos ha permitido cumplir el programa de exposiciones y actividades que teníamos preparadas y que, como les ha ocurrido a todos los museos, tendrán que ser postergadas e incluso adaptadas al nuevo escenario. Eso nos obligará a acordar con instituciones y agentes culturales los plazos de las muestras y las actividades y, también, a trabajar con cierto nivel de incertidumbre en la programación. De hecho, manejar la incertidumbre será clave a corto y medio plazo.

PAC- Es evidente que este año -y no sabemos por cuánto tiempo más- el número de visitantes físicos va a disminuir considerablemente, pues no habrá turismo internacional. ¿Quién es ahora el objetivo y cuál es la estrategia? Si no hay que olvidarse de nadie: ¿Es posible lograr un equilibrio on-off?

Manuel Olveira – Desde MUSAC trabajamos para todos los públicos, pero nuestro objetivo se centra más en cumplir como equipamiento público orientado a la ciudadanía y no tanto al turismo. Nuestra mayor tarea es seguir garantizando los derechos culturales y educativos de los ciudadanos, seguir dinamizando al escena del arte actual y seguir siendo el espacio público abierto donde emplear el arte como herramienta de conocimiento y de transformación. Obviamente, queremos poder llegar al mayor número posible de personas, porque creemos firmemente en el papel del arte para ayudarnos a entender, sobrellevar o corregir esta situación. Por ello, no es tan importante la cantidad como la calidad.

Somos conscientes de que no todas las personas que quisieran venir a ver las exposiciones del MUSAC podrán hacerlo por múltiples motivos. Por ello, dispondremos de las redes sociales y de la web para poder llegar a ellas y acercarles de forma digital los contenidos del museo. La experiencia en directo de la obra instalada en el espacio es fundamental; pero si esta no puede producirse presencialmente, al menos dispondremos de recursos en línea que, sin que la sustituyan, sí la acerquen a los lugares donde están las personas.

Declinación magnética, Margen de error, 2013. Vista de instalación en la exposición Cinco itinerarios con un punto de vista. Colección MUSAC.

PAC – Antes he hecho referencia al Día de los Museos. Este año, el tema era la igualdad, la diversidad y la inclusión, además de ser digital. ¿Qué hace, y que hará el museo por favorecer la igualdad, la diversidad y la inclusión? ¿Se apoyará también en las estrategias digitales y hará uso de las nuevas tecnologías para conseguirlo? ¿Es la mujer la prioridad de la inclusión en el museo?

Manuel Olveira – En un museo público garantizar la igualdad es una tarea, compromiso y obligación diarios. Creo poder decir que todas las personas que trabajamos en este museo estamos muy sensibilizadas con este y otros temas relacionados. Un repaso a la lista de obras de la Colección, al porcentaje de mujeres o de artistas racializados y/o minorizados en la misma, a los nombres de los y las artistas de las muestras individuales y a los temas que han guiado las exposiciones colectivas y muchos proyectos y actividades del MUSAC permite entender claramente que la posición crítica del MUSAC ha estado acompañada por una clara voluntad de trabajar activamente para visibilizar y hasta corregir las carencias en igualdad y diversidad que puedan tener la sociedad en general y el propio museo en particular.

Esta posición la ejemplifican muy bien las exposiciones que deconstruyen las herencias coloniales, eurocéntricas y racistas de Occidente: Colonia apócrifa. Imágenes de la colonialidad en España (2014), El iris de Lucy. Artistas contemporáneas africanas (2016), Provincia 53. Arte, territorio y descolonización en el Sahara (2017-2018) o Todos los tonos de la rabia. Poéticas y políticas antirracistas (2018-2019). Y también otras muestras colectivas relacionadas con los feminismos o las exploraciones de la corporalidad a través la identidad de género o la orientación sexual como son: Genealogías feministas en el arte español (2013), Conferencia performativa (2013), Self-Timer Stories (2015), Feminismos León (2016), Dar la oreja (2019) o Monocromo género neutro (2019), además de las muestras individuales de Gina Pane, Carolee Schneemann, Terence Koh, Akram Zaatari, Elmgreen and Dragset, Juan Dávila, Carmela García o Concha Jerez, por ejemplo. A ello habría que añadir el Archivo feminismos León y el Archivo VIH/sida en el Centro de Documentación del MUSAC.

Pilar Albarracín, Espejito, 2001. Vista de la obra en la exposición Cinco itinerarios con un punto de vista. Colección MUSAC.

PAC – Y para finalizar, y a modo de reflexión: ¿Cómo os habéis sentido durante la crisis?

Manuel Olveira – Sé que hay personas que lo han llevado mal, pero también que hay otras más tímidas o reservadas que han tenido reacciones muy positivas. Me ha sorprendido gratamente ver cómo algunas de estas personas han “mejorado” e incluso “disfrutado” del confinamiento. No puedo hablar por los demás, solo por mí y mis circunstancias. En mi caso, la experiencia, obviando la extrañeza de la situación y la preocupación por las crisis sanitaria y económica, ha sido y es llevadera. Soy muy casero y disfruto mucho leyendo, escribiendo, viendo películas e informándome sobre arte y cultura. En la medida en que he podido hacerlo, me he sentido bien.

PAC – Si ahora más que nunca, necesitamos a los museos. En este “renacer” después del coronavirus: ¿Qué pedís, qué necesitáis? ¿En que os pueden ayudar los que tienen el poder? ¿Y cómo os podemos ayudar nosotros, vuestro público?

Manuel Olveira – He manifestado en varias entrevistas la convicción de que el arte y la cultura podrían ayudarnos a entender las dinámicas y los mecanismos que han generado estas crisis y a corregirlos. Es innegable que el arte, especialmente aquel derivado de las posiciones éticas, políticas y críticas desde los años sesenta, podría servirnos para pensar e imaginar política y poéticamente otro horizonte y eliminar, o al menos amortiguar, los impactos de los desequilibrios ecológicos, sistémicos, políticos, sociales y económicos que o bien generan este tipo de crisis o las agravan o, cuanto menos, son colaboradores necesarios de las mismas. La cuestión es si toda la sociedad en general y los representantes políticos en particular son conscientes de este potencial y si decidimos nosotros -y deciden ellos- apoyar al arte en consecuencia, más allá de actuaciones epidérmicas o cortoplacistas. Creo que un museo, al igual que otras instituciones culturales, es una herramienta multifuncional muy efectiva pero también muy sensible y compleja, la clave es creer en ella, saber activarla y utilizarla. Ojalá la sociedad y los representantes políticos también lo crean y apoyen el arte y la cultura en todas sus dimensiones. Nos va mucho en ello.

PAC – Muchas gracias, Manuel.

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