Entrevista a Zena el Khalil

by • 18 febrero, 2015 • Artist Interviews, EntrevistasComments (1)4738

Beirut, I love You (Ed. Siruela, 2009), publicado por la artista multidisciplinar Zena el Khalil, no es una novela al uso, tampoco una autobiografía; es un himno a la vida de una mujer joven e independiente atrapada en una ciudad siempre bajo la amenaza de la guerra, el dolor y el amor. Sus protagonistas, Zena y Maya, dan sentido a sus vidas en medio de una ciudad donde las milicias armadas se mezclan con la reconstrucción; donde la historia reciente de sus refugiados se mezcla con las historias de sexo, alcohol, drogas, cirugías estéticas, matrimonios fracasados y amor por una ciudad a la que cada día hay que enfrentarse. Un collage de la vida cotidiana libanesa escrito desde la sinceridad y la tolerancia.

Zena el Khalil Giorgio Persano 2014 - photo Eva Zayat

Su biografía dibuja el mapa del otro Líbano, el Líbano de la diáspora, el que habla tres idiomas. Un Líbano esquizofrénico y cosmopolita. Durante los 33 días de la guerra de Líbano en 2006 ofreció al mundo su visión particular de la guerra desde su apartamento en Beirut en el blog Beirut Update. The Guardian lo descubrió y publicó algunas jornadas y sin saber cómo saltó del collage pictórico al literario; de la esquizofrenia de Amrika a la de Líbano.

Zena el Khalil trabaja con una enorme variedad de formatos que van desde la pintura a la instalación, la performance y el collage, con temáticas y materiales encontrados en Beirut. Mientras respondía esta entrevista el pasado verano preparaba la exposición From Mirfaq to Vega en la galería Giorgio Persano de Turín, donde a través de la pintura, la poesía y la instalación revisa la historia familiar y las consecuencias emocionales provocadas por décadas de ocupación y guerra en Líbano.

Naciste en Londres, has vivido en Nigeria, Nueva York y finalmente en Beirut. Sabemos muchas cosas sobre ti por el blog que comenzaste en 2006, Beirut Update y tu novela Beirut, I Love You. Pero ¿quién es realmente Zena el khalil? ¿Cuál es tu filosofía?

Mi trabajo es una propuesta creativa elaborada para ayudar a mantener el equilibrio y el orden en el mundo que me rodea. Creo que cada forma de invención creativa es la evidencia de que una persona está espiritualmente viva. Esto es una experiencia humana válida; un verdadero momento, una palabra, un sonido, un acto, una escultura, todo es el proceso de estar vivo; todo es la afirmación de la existencia. Todo es espiritual. Todo es sagrado. Somos absolutamente responsables de cada acto que hacemos o de cada palabra que pronunciamos.

Somos absolutamente responsables por estar vivos. Yo lo soy y estoy agradecida por ello, siendo solo un fragmento en el cosmos de las cosas… en el gran universo. Cuanto más profundo miro dentro mí, me encuentro más conectada a algo mucho más grande. Y esto me consuela, sabiendo que todo lo que siento o hago es catalizado en la mente de otra persona. Y cuanto más me dejo llevar a experimentar estas creencias, más cerca estoy de convertirme en otro. Somos uno, sin estar numerados. Pintando y esculpiendo estas imágenes estoy luchando por la vida. Estoy luchando por tu vida. Estoy luchando por mi vida.

Yo creo que vengo de la luz. Soy parte de la luz. Parte de tu luz también. Estamos conectados.

Veo mi trabajo como una consecuencia de la agitación política y económica y elijo centrarme en cuestiones de violencia, género y religión y cómo encuentran su lugar en nuestra cultura bubblegum. Mi objetivo es exponer la superficialidad de la guerra creando realidades alternas, y mis armas preferidas son el amor y la luz. Me inspiro en los materiales de la vida cotidiana de Beirut, utilizando todo, desde pinturas de mártires de los terroristas suicidas a ropa interior sexy o referencias a la cirugía plástica. El consumismo y la guerra son lo mismo -están amargamente relacionados, alimentándose mutuamente. Bailo en la línea delgada de la incertidumbre; de hecho todos los días en Beirut parecen como si pudieran ser el último. Esta intensidad de pasión y energía es la fuente de mi producción: cuando estás constantemente cortejando a la muerte, aprendes a apreciar la vida.

Representas “el otro Líbano”, el Líbano de la diáspora, el Líbano que habla tres idiomas, el choque generacional, el Líbano que ha nacido y vivido fuera de Líbano. ¿Cómo percibes esta identidad en tu día a día?

Nunca me he considerado a mí misma “el otro Líbano” porque no hay una sola definición de Líbano. Cada libanés habla al menos dos idiomas y está mucho más conectado con el mundo exterior a Líbano. Somos una sociedad muy cosmopolita. Crecí fuera, es verdad, pero cuando cumplí 18 años me trasladé a Líbano y he estado aquí desde entonces. No me siento como “el otro”. Tal vez todos seamos “el otro” a nuestra manera.

Sin embargo, mi  identidad en la vida diaria es única. Estoy constantemente bajo la necesidad de estar haciendo algo, trabajando, escribiendo, cualquier cosa que contribuya, devuelva y refleje la sociedad en la que vivo.

Estamos en este planeta para crear y somos más felices cuando cumplimos nuestro destino. Puedo ser feliz en cualquier sitio de la Tierra mientras esté en el proceso de creación.

Zena el Khalil, Good of Gaza, 2010

Tu novela Beirut, I love You, y tu trabajo artístico parecen un collage de la vida cotidiana libanesa y su historia reciente. Además trabajas en distintos formatos (pintura, collage, instalaciones, performance). ¿Cómo es el proceso de creación y el encuentro con esas fuentes de inspiración?

El amor es la base de todo lo que hago.

La necesidad de crear justicia a través del arte está profundamente arraigada en mí desde mi infancia. Sé conscientemente que he elegido vivir en un lugar donde mi trabajo es necesario. Pero también he aprendido que la ira es el peor instrumento y la violencia genera violencia. He aprendido esto tras duras dificultades, como la mayor parte de mis experiencias vitales. En 2006 durante la invasión de Israel en Líbano, creé un blog donde documentaba el día a día de mí alrededor. Me di cuenta que era más transparente y humana, cuanta más gente estaba leyéndome. Fue la primera vez en mi vida que tuve realmente miedo, pero en ese mes también aprendí que el amor era la más poderosa arma… Era también un mecanismo de autodefensa. El amor podía mantenerme con vida. Y como Sharazade, creía que escribir cada día me llevaría a un nuevo día. Escribía sobre la vida bajo las bombas, sobre el desastre medioambiental que la guerra causaba y sobre mi mejor amiga Maya, a quien recientemente habían diagnosticado un cáncer. Pensaba que la si la gente leía sobre la enfermedad de Maya, podría animarles a llamar a sus gobiernos y exigir un alto al fuego.

Es fácil asumir ciertas cosas de mi trabajo cuando ves toda la purpurina y los adornos. Pero para pintar o escribir sobre la violencia he tenido que crear mi propio lenguaje y mi propio vocabulario visual. Pienso que hay una gran diferencia entre la cultura popular y lo kitsch. La cultura popular es un lenguaje internacional. Construye puentes y une a la gente. Puede destruir los estereotipos sin se usa correctamente. Y puede promover la paz porque es muy accesible. Creo firmemente que mi trabajo debe hablar un lenguaje que la gente sepa cómo usar. La paz debería ser completamente accesible.

No uso pegamento en mis obras, uso pequeñas alfileres… ¡miles de alfileres! He desarrollado un tipo de lienzo donde todo queda atrapado con alfileres. En cierto modo refleja la inestabilidad de mi región. Es también reflejo de un gran problema que tenemos en Líbano, lo que algunos han etiquetado como amnesia colectiva –intentamos, con bastante dificultad, olvidar nuestras guerras demasiado rápido, nuestra historia está constantemente siendo re-escrita para adaptarse a diferentes ideologías políticas y religiosas. En cualquier momento, se podrían reorganizar completamente mis pinturas para contar una historia diferente.

El proceso físico de usar alfileres me introduce en un estado de meditación –este acto de repetición crea un ambiente de paz a mi alrededor. Mientras estoy en mi estudio, no me preocupa que caigan bombas. Como ves, la purpurina refleja la luz. Y cuanto más color y brillo uso, más cerca estoy de la luz… de la fuente. Los objetos de color rosa y la ornamentación son mi energía positiva. Apunto y disparo al corazón del miedo para anular lo negativo.

Uso el color rosa. Mucho. El rosa es como el algodón de azúcar. Es esponjoso y dulce. Sin embargo, demasiado empacha. Es rápido y superficial. Barbie, G I Joe y la Cherry Cola representan para mí una generación que creció en rosa. Mi generación está completamente integrada en la cultura del consumo. Somos la generación rosa. Pero más allá del shopping y la MTV, el rosa tiene un lado hermoso y poderoso. Es el color de la protesta no violenta. Convierto un objeto violento en una celebración de la vida, transformándolo en algo hermoso. Realmente creo que el humor es una importante herramienta para derribar muros. Y el amor es la base que construirá nuestros puentes.

Actualmente estoy trabajando en Goods of Gaza. El ejército israelí tiene bloqueado Gaza por tierra, aire y mar. En 2010 un grupo de activistas intentó navegar hacia Gaza llevando suministros muy necesarios y ayuda a la población. El Mavi Marmara, uno de los barcos, fue abordado por comandos israelíes y algunos activistas fueron asesinados. El ejército declaró que la flota era una amenaza porque llevaban armamento. Era curioso. ¿Qué es exactamente todo este bloqueo? ¿Y cuáles son los artículos prohibidos en Gaza? ¿Qué causó la muerte de estos activistas? Hice una sencilla búsqueda online y encontré la lista. Contenía alrededor de 2.000 productos, que incluían escritorios, burros, folios, galletas, cabras o jengibre. Desde 2010 he estado trabajando en pinturas de técnica mixta sobre cada palabra y continuaré haciéndolo hasta que el bloqueo finalice. Todos los niños de Gaza deberían tener derecho a chocolate.

Zena El Khalil, Don’t Call Me Baby, 2008.

Después del 11 de septiembre el mundo enloqueció; cambiamos nuestras libertades por la seguridad. En tu novela hablas sobre como nada volvió a ser igual, la soledad que sentiste esos días y como los árabes estaban en el punto de mira. Dejaste Amrika por Líbano y has vivido –sigues viviendo- la guerra muy de cerca. Amrika e Israel declaran la guerra en el Medio Oriente porque la guerra es una manera de hacer política ¿Es la guerra una manera de hacer política?

No. Nunca. Si la violencia genera violencia, el amor solo puede traer amor. Ese es mi mantra.

Eres cofundadora y directora de Xanadu*, un espacio y colectivo artístico entre Nueva York y Beirut, dedicado a promover el trabajo de artistas emergentes, sin galería y centrado en artistas árabes. ¿Cuál es la historia de esta plataforma hasta ahora y su significado?

Viví en Nueva York entre el año 2000 y el 2004. Observando la primera torre caer, supe que mi vida no volvería a ser la misma. Supe que el mundo había cambiado para siempre y las repercusiones iban a ser largas y desastrosas. No era fácil ser árabe en Nueva York después de aquello. Quería encontrar el camino para volver atrás y parar los sentimientos anti-árabes/la hostilidad hacia los árabes, sentimientos que estaban en una espiral fuera de control. Mi amigo Imad Khachan y yo comenzamos una galería sin ánimo de lucro, un espacio al lado de Washington Square Park con el objetivo de exponer el trabajo de los artistas árabes que vivían en Nueva York. Pensé que esto podría ser una manera de romper estereotipos, superar el miedo y la desconfianza. También se exhibió a artistas locales y construimos una gran comunidad de artistas, escritores y músicos con exposiciones mensuales, lecturas y actuaciones. Ahora Xanadu* está en Beirut, como yo.  Y ahora que la escena artística está prosperando en Beirut, he cambiado mi enfoque apoyando a escritores jóvenes, ayudando a poetas a publicar su primer libro. También he publicado las primeras ediciones de una novela gráfica. La idea detrás de Xanadu* es proporcionar a jóvenes artistas, escritores y músicos una plataforma para saltar a su primera exposición, actuación o publicación… lo que sea necesario para ayudarles a volar.

Creo firmemente que nuestra región puede cambiar para mejor. Y creo que la educación, el arte y la literatura pueden ayudar a traer cambios positivos. Es mi manera de contribuir. Me encanta trabajar sola en el estudio, pero también me encanta estar creciendo con una comunidad. Una de las mayores alegrías que he experimentado es la entrega de un libro recién salido de la imprenta a su autor.

Zena el Khalil - Performance 2005

Uno de los más bellos pasajes de la novela, Beirut, I Love You, es cuando Zena le dice a Maya que “una mujer nunca muere con un vestido de novia puesto”. Es posible que para nuestras madres y abuelas el matrimonio esté sobrevalorado… Desde 2003 has hecho algunas performances vestida de novia Wahad Areese, Please! (A Husband, Please!), o The Pink Bride of Peace. ¿Es el estereotipo de la novia una metáfora de la mujer moderna que quiere decidir por sí misma? ¿Es la novia una superheroína feminista?

Cuando empecé esta performance en 2003, era como un experimento social. Estaba en esa edad que la gente de esta parte del mundo llama “marriage material”. Las madres comenzaron a pasar por nuestras casas a comprobar la mercancía, ver si éramos aptas para sus hijos. Al principio estaba horrorizada, pero luego decidí seguirles la corriente y ver que se podía hacer. Creé una performance llamada Wahad Areese Please! (A Husband Please!). Elegí la maratón internacional de Beirut como lugar para hacerla porque es el único evento en Líbano donde puedes encontrar gente de diferentes orígenes en el mismo espacio. Lo que significaba ¡más hombres para elegir! Me puse un vestido de novia, pinté mi pelo con un espray rosa y caminé los 10 km de trayecto así. Preguntaba a la gente sobre el matrimonio y sus expectativas. Sobre sus estereotipos. Sobre sus sueños. La mayoría de las discusiones fueron sobre los bienes material y las propiedades. Muy pocos hablaban sobre el amor. ¡Y sorprendentemente también recibí varias propuestas de matrimonio!

Después de la invasión de Líbano en 2006 y tras perder a Maya decidí que solo quería correr y difundir paz y amor. He repartido flores a cientos de personas en los últimos años… incluso besos de vez en cuando. Honestamente, no sé si esto está funcionando, pero sí sé que estoy intentándolo con todo mi esfuerzo. Y el hecho de que todavía pueda entrar en el mismo vestido después de 10 años… bueno… ¡es una buena señal!

Me gusta la idea de la novia siendo una superheroína feminista. ¿Por qué no? Decidiendo por sí misma. Exacto.

Maya-Zena.-On-a-rooftop-in-Beirut.-Circa-1995

Me interesa mucho el arte contemporáneo libanés. Pienso que hay una generación de artistas que está trabajando con temas políticos, re-escribiendo la historia reciente de Líbano, trabajando con la autobiografía y la identidad, y el activismo. Estoy pensando en artistas como Rabih Mroué, Walid Raad, la directora de cine Nadine Labaki o Maher Abi Samra y la activista por los derechos humanos Joumana Haddad, cuyos trabajos hemos podido ver y conocer recientemente en España. Me gustaría saber más sobre el arte contemporáneo libanés. ¿Es el compromiso político lo que define la escena artística contemporánea? ¿Hay un diálogo entre artistas y un sistema cultural sólido que lo apoye?

Creo que no hay diferencia entre arte y política como no lo hay entre vida y política, o arte y vida. Tienes que estar en el presente. Es importante ser activista en la sociedad en la que vives.

Como seres humanos tenemos una responsabilidad hacia los demás. Yo soy hermana y vecina. Creo que si suficientes personas están trabajando por la paz (a través del arte, la educación, la música, la literatura, la meditación, el activismo, o el diálogo), con el tiempo llegará. Hemos nacido para estar en paz… es hora de volver a nuestras raíces.

Muchas gracias Zena.

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