Entrevistamos a Luis Gordillo de cara a su última exposición en Rafael Ortiz

by • 8 noviembre, 2018 • Dibujo, Exposiciones, Galerías de arte, Pintura, SevillaComments (1)662

Luis Gordillo (Sevilla, 1934) es considerado uno de los artistas contemporáneos más relevantes de España. Premio Nacional de Artes Plásticas (1981), Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1996), Medalla de la Ciudad de Sevilla, Premio Velázquez de Artes Plásticas (2007) o Hijo Predilecto de Andalucía son algunos de los reconocimientos que ha recibido Gordillo a lo largo de su trayectoria. Su obra puede verse en la mayoría de centros y museos de arte contemporáneo del país y está presente en multitud de prestigiosas colecciones privadas y públicas. Un artista que no necesita demostrar mucho más, no obstante ‘Gordillo insiste (aún)’.

PAC – ¿Qué supone esta exposición: una reafirmación en su proceso creativo actual, una evolución de este o ambas?

L.G. – El título de la exposición dice un poco lo qué es: “Gordillo insiste (aún)”. Yo ya voy siendo bastante mayor, eso se nota mucho, sobre todo en las energías. Mi cerebro está bastante despierto y a mí ideas no me faltan. A veces incluso más de las que pueda asumir, lo que supone un problema. Porque me pone muy nervioso. Aún así tengo la energía suficiente para mantener mi obra. Quizás no produzca tanto, pero lo que sí me parece es que la calidad sigue siendo buena. Incluso me atrevería a decir que algunos de los últimos cuadros son de los mejores que he hecho. Es decir, para mí, la acumulación de los años no me está asfixiando como a otros artistas, que simplemente se repiten o se hunden, y dejan de trabajar porque no pueden. Yo creo que tengo la ventaja de que sigo trabajando, pero que además, mi trabajo, tengo la impresión de que está vivo. Se trata de insistir y de alargar el tiempo de la creatividad, que para mí es fundamental. Mi vida realmente ha sido esto, y me gustaría que durara lo máximo posible.

PAC – ¿En qué porcentajes (si es que se puede hablar en estos términos) se mezclan en su proceso creativo razón, intuición y emoción?

L.G. – Yo he insistido mucho a lo largo de mi obra en este tipo de cóctel, porque mi obra viene en un principio del informalismo, que era una estética muy libre y espontánea. Pero después ya pasé por el pop, donde había que controlar más. Esta versión del control llegó el momento que era tan controlada que ya no lo soportaba. Entonces se rompió, hubo una crisis grande y cuando volvía a pintar ya empezaba a funcionar el cóctel intuición-expresión y por otro lado control y geometría. Esta dualidad ha estado presente, pienso, en casi toda mi obra. En la parte previa de los cuadros se concentra mucha libertad, no una libertad dibujística sino una libertad en la aparición de materiales, fotos del estudio. Yo fotografío todos los procesos de los cuadros, de cómo se van haciendo, lo que me da un material precioso, muy vivo. Yo manejo esos materiales y todo tipo de elementos formales. Los mezclo y  también actúo con el ordenador, lo que aporta mucha frescura. El ordenador es fabuloso, maravilloso, todo se puede aprovechar. En estos cuadros hay mucho empleo de estos materiales. El elemento final es la pintura, pero hay que saber que ahí abajo hay todo eso. Es una mezcla de ambos elementos, de pasión, de espontaneidad y por otro lado de control. Es casi como una escritura diría yo.

PAC – A pesar de que algunos expertos de arte contemporáneo le sitúan en una posición de vanguardia permanente, usted no lo considera así, ¿a qué se debe? ¿Se le ha arrebatado a la pintura la capacidad de innovar o experimentar?

L.G. – Exactamente es ese el problema. La Crítica (con mayúsculas) ya desconfía de la pintura, ahora estamos en el arte conceptual y eso es absolutamente no pictórico y no formal. Prácticamente ahí no hay cuerpo. Realmente desde mitad del siglo XX la pintura ha ido perdiendo protagonismo, aparece el arte minimal, el arte povera, las instalaciones, el arte conceptual… Todo esto va arrinconando a la pintura. Actualmente los pintores estamos en una situación un poco delicada. A nivel de mercado la pintura funciona, quizás funciona mejor incluso, pero a nivel de prestigio crítico, la pintura va perdiendo su importancia. Hay pintores buenos, que son considerados como tales, pero ya no tienen esa carga explosiva que podía tener en tiempos de Motherwell, de Pollock o de tantos otros pintores del siglo XX. No creo que la pintura sea ya la protagonista, a pesar de que hay pintores magníficos que me encantan, pero ya no están abriendo agujeros en el muro, ya es otra cosa. Algunos piensan que van a volver (algunos que están pirados), aunque yo no me lo creo. Va a continuar, posiblemente sí, porque el deseo de pintar es un deseo fuerte que no se apaga y además, en las últimas generaciones aparecen pintores muy buenos que están convencidos de que deben pintar. Ahí hay una erótica en la pintura, que quien la tiene la quiere ejercer y tiene derecho a hacerlo. Pero es una situación delicada y ambigua.

PAC – ¿Qué hitos en su vida personal y profesional considera esenciales a la hora de entender al Luís Gordillo de ahora?

L.G. – Pasan tantas cosas que cuenta minuto a minuto. Mi reafirmación a nivel social ha sido muy lenta. Es decir, yo en ningún momento he dado un salto. Fue muy importante mi protagonismo en Los Esquizos en Madrid, la nueva figuración madrileña. Quizás fue ese momento donde saqué cabeza. Siempre ha habido gente que ha confiando en mí, desde los inicios. Al principio era muy poca y eso fue aumentando con el tiempo. Empezaron a darme premios, bastante pronto me dieron el Premio Nacional de Artes Plásticas y después me dieron el Velázquez, que para mí es muy importante. Realmente es el mayor premio que hay en España y para mí ha significado mucho. Después hay una cierta aprobación general a mi obra, que para mí es muy importante y muy agradable. Y yo también me he encontrado en mi obra, en la primera mitad yo tenía una incertidumbre muy grande, precisamente por ese cambiar constantemente. Pensaba que si cambiaba tanto no era nadie. Con el tiempo eso se fue arreglando, ayudado por esa aprobación y apoyo generalizados.

PAC – Es conocida su predilección por Sevilla, ahora más recíproca que nunca con la próxima apertura de una sala que acogerá una muestra permanente de su obra en Santa Clara. ¿Está al tanto de los movimientos en el panorama actual del arte contemporáneo en Sevilla?

L.G. – Estoy muy enterado de lo que hay de pintura, sigo a Rubén Guerrero, Miki Leal o Ana Barriga, me interesan bastante. Ese grupo lo he conocido de cerca y ellos conocen muy bien mi obra. De hecho han pasado, de alguna manera, por mi obra y lo confiesan así. Otros campos de la plástica sevillana no los conozco tan bien, arte conceptual o de otras estéticas no las sigo tanto. Me parece que el ambiente sevillano actualmente es un ambiente cada vez más despierto. Ha cambiado mucho. Cuando yo empecé Sevilla era la Edad Media. Pero ya hace años que Sevilla ha ido evolucionando y dejado de ser aquella cosa montesina que yo conocí de jovencito. Ahora es casi normal, diría yo.

PAC – Por último, ¿piensa que dejará de pintar en algún momento?

L.G. – No, eso no lo pienso. Lo que sí pienso es que no pueda seguir pintando, eso es otra cosa, pero no por voluntad propia. Eso es como la memoria, que se puede ir perdiendo, o que cada vez te puedas mover menos. El vivir la vejez es un coñazo. Es algo de lo que los jóvenes no se dan cuenta. Yo no me he dado cuenta hasta no hace mucho, pero es un coñazo espantoso. Te vas deshaciendo. Eso sí lo tengo en cuenta, que algún día quizás ya no pueda físicamente, en ese caso haré dibujitos. Me da tristeza pensarlo. No me da angustia morirme, pero sí el quedarme sin objetivos.

Artista: Luis Gordillo
Fechas: Del 7 de noviembre de 2018 al 11 de enero de 2019
Lugar: Rafael Ortiz (Sevilla)
Fotografías: Cortesía de la galería

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One Response to Entrevistamos a Luis Gordillo de cara a su última exposición en Rafael Ortiz

  1. Pilar Malmierca Suaña dice:

    Que siga por mucho tiempo pintando,!!! “grande” Gordillo.

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