Francesca Woodman. Ser un ángel / On being an angel

by • 16 octubre, 2019 • Exposiciones, Fotografía, MadridComments (0)406

Francesca Woodman. Ser un ángel / On being an angel, inaugura la temporada de otoño de la Fundación Canal. Se trata de una exposición monográfica del arte único e insinuante de la artista que incluye una amplia representación de su obra con un total de 102 fotografías y 6 cortometrajes.

Self-deceit #1, Rome, Italy. © Courtesy Charles Woodman, The Estate of Francesca Woodman

Pese a lo prematuro de su muerte, Francesca Woodman legó al mundo un completo legado fotográfico que destaca por un lenguaje poético y profundamente personal. En él se aprecian tanto ciertas influencias como la querencia por una serie de motivos a los que Woodman dedicó gran parte de su actividad y en los que el visitante de la exposición podrá profundizar.

Claves de la obra de Francesca Woodman 

Surrealismo

Sobre todo, a partir de su estancia en Roma, la obra de Francesca Woodman refleja una clara influencia surrealista. Al igual que los más destacados fotógrafos de este movimiento, como Man Ray o Boiffard, Francesca gusta de experimentar con la iluminación o las dobles exposiciones, utilizar símbolos sexuales, dobles de la propia artista o elementos como sombras, espejos, máscaras o animales (como las anguilas), que claramente remiten a la fotografía surrealista.

Ángeles

Francesca Woodman trató varias veces a lo largo de su trayectoria el tema de los ángeles, motivo con el que se identificaba particularmente, tal y como demuestra el alto número de autorretratos realizados bajo esta temática. Los ángeles de Francesca se alejan del concepto luminoso y celestial para mostrarse más bien como seres decadentes, etéreos y evanescentes, rodeados de sus habituales escenografías de edificios abandonados y paredes desvencijadas que se aprecian en la exposición en las instantáneas de las series Angels, On being an angel, From a series on angels y From angel series.

Movimiento
 
Francesca Woodman entendía las fotografías como fragmentos de historias. Por este motivo, muchas de sus instantáneas transmiten una sensación de movimiento, que era la manera que tenía la artista de transmitir el tiempo a través de la imagen fija. Esto se aprecia claramente a lo largo la exposición en imágenes como Sin título, Roma, Italia, 1977-78, en la que la vemos en pleno salto, como si se levantara a sí misma tirándose del pelo, o en sus imágenes de ángeles, en algunas de las cuales se sugiere tanto el movimiento como la capacidad de volar. Por descontado, el movimiento también está presente en la muestra en Selected Video Works («Obras en vídeo seleccionadas», 1976-1978), una colección de seis cortometrajes en los que las fotos de Woodman directamente cobran vida.

Sin título, Roma, Italia, 1977-78 © Courtesy Charles Woodman, The Estate of Francesca Woodman

Transformación

La idea de transformación está muy presente en algunas de las fotografías más icónicas de Francesca Woodman. Cuerpos que emergen (¿o desaparecen?) del fondo, fundidos, metamorfosis… las imágenes de la estadounidense también sugieren movimiento mediante la muestra de un elemento que se está convirtiendo en otro lo que, a su vez, también enlaza de nuevo con la iconografía surrealista. En la exposición hay ejemplos muy claros de transformaciones en imágenes como Desde Space2, Providence, Rhode Island, 1976, en la que un cuerpo femenino se funde con la pared desvencijada o Sin título, MacDowell Colony, Peterborough, New Hampshire, 1980, en la que la propia Francesca aparece con los brazos cubiertos con la corteza de un árbol remitiendo al mito clásico de la transformación de Dafne en árbol para escapar de la persecución de Apolo.

La mujer

El cuerpo femenino en general, y el de ella misma en particular, es el gran protagonista de la fotografía de Francesca Woodman. La artista utiliza su cuerpo, en ocasiones desnudo, para conectar con el espacio de una forma sorprendentemente original. Sus fotografías, tremendamente desafiantes y desinhibidas, plantean preguntas y están envueltas en un halo de misterio en torno a la representación y esencia de la mujer.

El enigma que siempre rodea a Francesca Woodman incita a que surjan todo tipo de interpretaciones acerca de sus trabajos. En algunas de sus imágenes podemos apreciar como aparece la figura de la mujer de una manera rupturista respecto al rol que tradicionalmente se ha establecido a lo largo de la historia del arte. Algunos autores interpretan estos trabajos como una reivindicación del papel de la mujer en el mundo del Arte, como también hicieron, a finales de los años 70, artistas contemporáneas de la fotógrafa, como Ana Mendieta o Cindy Sherman.

En muchas de las imágenes de esta exposición vemos una mujer desafiante ante el mundo y muy rupturista, como manifiesta la historiadora del arte y activista feminista Abigail Solomon-Godeau, quien destaca la preocupación de Woodman por el cuerpo de la mujer y su posible interés por reflejar la dicotomía sujeto-objeto como una reivindicación llena de matices de la figura de la mujer.

Desde Space2, Providence, Rhode Island, 1976 © Courtesy Charles Woodman, The Estate of Francesca Woodman

 Autorretratos

Si bien señalábamos en el punto anterior que las imágenes de Francesca están centradas fundamentalmente en el cuerpo de la mujer, hay uno que destaca por encima de todos: el suyo propio. Francesca se autorretrató desde sus inicios en todo tipo de poses y posturas. Esto se ha identificado tanto con una constante búsqueda del yo y con la autorreflexión, como con explicaciones más pragmáticas relacionadas con que la modelo más a mano para dar rienda suelta a sus constantes experimentos creativos era ella misma.

Sea cual fuere la razón, el caso es que los autorretratos de Francesca nos han transmitido una imagen sobre la propia artista que en muchas ocasiones se ha interpretado directamente en relación con su prematuro suicidio. Sin embargo, son muchos los expertos en su obra y allegados que invitan a centrarse solo en el contenido de sus fotografías a la hora de analizarlas sin tener en cuenta su trágico final. Por ejemplo, piden valorar los autorretratos de Francesca como fruto de la experimentación de una joven artista que realmente disfrutaba creando y en los que incluso se pueden apreciar muestras de su particular y excéntrico sentido del humor.

Cortometrajes

La exposición se completa con la proyección de Selected Video Works (“Obras en vídeo seleccionadas”, 1976-1978), una colección de seis vídeos cortos editados y publicados en 2004 por The Estate of Francesca Woodman.

En un catálogo de una exposición de 2011, Jennifer Blessing hace un profundo análisis de estos vídeos y afirma que, en ellos, las fotografías de Woodman parecen cobrar vida. Woodman aparece desnuda tras un gran pliego de papel en el que escribe lentamente su nombre. De nuevo, se vale de su cuerpo y deja que éste ocupe tanto la habitación como el plano a través de la cámara. Verla moverse y escuchar su voz es una experiencia increíblemente emocional: como espectadores, esta pieza nos permite acercarnos a su proceso creativo de manera distinta a sus imágenes fijas. Varios de los temas tratados en estos vídeos se superponen a los explorados en las fotografías: escultura y cuerpo, rincones de habitaciones, trazos y siluetas, y máscaras que a veces la artista se coloca.

Fechas: Hasta el 5 de enero de 2020
Lugar: Fundación Canal, Madrid

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