Generación 2019 en La Casa Encendida

by • 31 enero, 2019 • Centros de arte, ExposicionesComments (0)1137

La Fundación Montemadrid presenta la exposición Generación 2019, comisariada por Ignacio Cabrero y surgida como resultado de la XIX edición de Generaciones, una convocatoria cuyo principal objetivo es ofrecer una plataforma, dedicada al arte actual, para mostrar el trabajo de creadores emergentes y difundir estas propuestas artísticas entre la crítica especializada y el público general.

Los artistas y proyectos premiados en esta edición son Saelia Aparicio (Valladolid, 1982) con Prótesis para invertebrados; Ana Barriga (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1984) con El taller de las Moscas; Mario Espliego (Guadalajara, 1983) con Gargantas cosidas, tobillos atados; Ana García-Pineda (Barcelona, 1982) con Señores sentados haciendo rayas; Ignacio García Sánchez (Madrid, 1987) con Amaurot World’s Fair; Susanna Inglada (Tarragona, 1983) con Uñas y dientes; Raisa Maudit (Santa Cruz de Tenerife, 1986) con Una pequeña serenata fallida y Lucía P. Moreno (Basilea, Suiza, 1982) con My Advice to Eva.

Saelia Aparicio – Fermentación
Boceto para el proyecto Prótesis para invertebrados, 2018
Cortesía de la artista

Proyecto curatorial

Con la irrupción del arte de acción y del arte participativo, a partir de los años 60 del siglo pasado, se inicia un diálogo constante entre el lenguaje teatral y las artes visuales más tradicionales, surgiendo prácticas que se formalizaron a modo de happenings e instalaciones. Desde entonces, la teatralidad es una de las características más relevantes del arte contemporáneo, cuya práctica incluye una multiplicidad de referencias culturales, políticas y sociales que apelan tanto a la emoción como a la reflexión, tanto a la sensorialidad como a la mirada analítica.

Al modo de un “Coney Island de nuestra mente”, estos 8 artistas presentes en Generación 2019 llevan a escena “paraísos distintos”, utopías o realidades paralelas, paisajes ficticios donde formas orgánicas, prótesis, cuerpos interiores, gritos o susurros sirven para contribuir al espectáculo del arte: dispositivos de exposiciones universales para presentar ideas utópicas, gabinetes de maravillas, curiosidades, objetos maravillosos, acciones que invocan artistas del pasado, etc.

La experiencia, lo sensitivo, lo teatral: dibujo expandido, pintura expandida, objetos escultóricos, quejíos e interjecciones, expresiones remotas… La formalización de las obras no sólo se ha “expandido”, sino que es teatralizada con el fin de atrapar al espectador y hacerle participar con todos sus sentidos: olores, sonidos, imágenes, formas orgánicas, texturas, tejidos, invocaciones, etc. El espectador se convierte en un actor más de las obras, en un gran teatro que es fruto de “las fuentes de la imaginación”.

Ana Barriga – El taller de las moscas, 2018
Óleo, esmalte, rotulador y spray sobre lienzo (310 x 200 cm)
Cortesía de la artista

Proyectos ganadores Generación 2019

Saelia AparicioPrótesis para invertebrados (2018)

En la instalación la sensación de pulcritud se ve acentuada por un tremendo olor a “limpio”. En realidad, se trata de un entorno extraño, casi alienígena y, al mismo tiempo, cercano; un ambiente donde el olor, la temperatura y la humedad relativa hacen que la información que recibe el espectador no sea sólo visual, estimulando también sus otros sentidos y afectando las partes del cerebro ligadas a la memoria y a las emociones.

En la puesta en escena, esculturas con formas orgánicas, entes híbridos entre víscera y animal abisal, se mezclan con objetos cotidianos para recordarnos que la naturaleza no es algo ajeno a nuestra sociedad, y que nuestra obsesión por la pureza y la limpieza no sólo es una manifestación de nuestro temor a la descomposición, a la muerte, sino que, al mismo tiempo, nos lleva a una incontrolable destrucción de nuestro entorno.

Ana BarrigaEl Taller de las moscas (2018)

Las pinturas excesivamente pintadas de Ana Barriga, donde los personajes y objetos parecen acercarse al espectador, invitándole a introducirse en ese “gabinete de maravillas” y, como bien dice Luis Gordillo en el catálogo publicado para la ocasión, “demuestran esa vocación objetual, ese deseo de ser más que objetos planos, de ser bultos en el espacio, de pasar de las dos a las tres dimensiones”. Para ello la artista utiliza además del óleo, rotuladores o spray, el esmalte que dota de materialidad a la obra.

Esa magia de los objetos que la artista pone en escena en su proyecto El taller de las moscas está relacionado con la colección del Tesoro del Delfín, un conjunto de alhajas procedentes de la riquísima colección de Luis, gran delfín de Francia, que vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española.

El poder de estos objetos radica en el juego de los envoltorios, con cofres de objetos cotidianos seleccionados por la artista que incitan al espectador a adivinar de qué objeto se trata. Envoltorios que sirven de referencia para hablar sobre lo oculto del tesoro, mostrarlo y confundirlo con elementos banales, al mismo tiempo que recuerdan a cierta condición del artista clásico, como aquel que construye tesoros a base de ocultar errores, que idealiza la materia a base de esconder sus imperfecciones.

Mario Espliego – Gargantas cosidas, tobillos atados, 2018
Detalle de la instalación
Cortesía del artista

Mario EspliegoGargantas cosidas, tobillos atados (2018)

Gargantas cosidas, tobillos atados, en sintonía con la producción anterior del artista, mantiene un interés por la transmisión y construcción de la memoria. En proyectos anteriores de Mario Espliego, el artista ha utilizado imágenes de monumentos construidos como memoria de algún acontecimiento, batalla o líderes políticos que han representado el poder dominante. Sin embargo, en este proyecto intenta transmitir la memoria no representada por ninguna imagen o monumento, la que ha sido transmitida a través de la teatralidad del cuerpo o la voz, como es el canto flamenco.

Así pues, el proyecto explora, a través de una instalación escultórica y sonora, el canto flamenco. En su registro se incorporan numerosas huellas de un crisol cultural, que se remonta en la lejanía de los tiempos, y reúne de forma inherente vocablos, sonidos y tonos que son reflejos y huellas de una memoria social y cultural marcada por su diversidad.

Ana García-Pineda – Rayas Blancas
Dibujo para el proyecto Señores sentados haciendo rayas, 2018
Cortesía de la artista

Ana García-PinedaSeñores sentados haciendo rayas (2018)

La artista Ana Garcia-Pineda muestra, mediante una instalación de vídeo, ciertos límites que históricamente han legitimado relaciones de poder. Así, la artista examina la instrumentalización de geometrías que, aplicadas a cartografías fruto de culturas opresivas, han terminado por convertirse en símbolos que configuran barreras defensivas y fronteras que nos dividen.

El proyecto de la artista entrelaza datos y anécdotas históricas para cuestionar la naturalidad con la que incorporamos estos símbolos. Intenta, en definitiva, dotar de visibilidad esos límites, que incluso el propio lenguaje impone, a través de dibujos y “rayas” que escenifican y cuestionan las asunciones culturales e históricas que mueven al mundo.

Ignacio García Sánchez – Amaurot World Fair. Anti-antiutopian wall, 2018
Tinta, acuarela y aerógrafo sobre papel
Cortesía del artista

Ignacio García SánchezAmaurot World’s Fair (2018)

El proyecto de Ignacio García Sánchez trata sobre cómo se escenifica la historia, de su construcción y narración desde el arte, las instituciones o el mundo académico, exponiendo productos culturales que condensan o expanden el mundo al que pertenecen.

Inspirado en el modelo de exposición establecido por las ferias universales, en Amaurot World’s Fair el artista presenta una serie de imágenes, objetos y textos que resultan familiares pero parecen pertenecer a un tiempo o una cultura diferentes.

Este pabellón ficticio rompe con la tendencia puramente celebratoria habitual en estos eventos. En lugar de mostrar y ensalzar los logros de una nación, proyecta el futurible o la realidad paralela de una utopía ambigua, especulando a partir de nociones y símbolos recurrentes en la historia de las sociedades ideales. En ese ejercicio, nos enfrenta a la idea de futuro, e incluso a la de perfección, que la cosmovisión capitalista ha inoculado en los sueños.

Susanna Inglada – Uñas y dientes, 2018
Instalación
Cortesía de la artista

Susanna IngladaUñas y dientes (2018)

Uñas y dientes es un proyecto de dibujo expandido, o instalación a base de dibujos de características líricas y misteriosas que parten también de lo teatral, especialmente de la utilización del cuerpo y las posturas corporales que se ejercen en relación al poder, en contraposición a la piel y su sensibilidad. La obra alude al libro de Elias Canneti Masa y poder donde el autor habla de los tipos de “masa” y las estrategias de poder y control utilizadas por los líderes políticos para dirigir a dichas masas.

Partiendo de las relaciones que plantea Canetti sobre el cuerpo humano, la artista transforma el espacio expositivo en un paisaje teatralizado ficticio. Con una narración abierta y fragmentada, invita a adentrarse en un espacio de representación que plantea cuestiones físicas, psicológicas, políticas y sociológicas relacionadas con la teatralización constante que se ha dado a lo largo de la historia en todas las manifestaciones o concentraciones multitudinarias.

Raisa Maudit  – Una pequeña serenata fallida, 2018
Detalle de la instalación
Cortesía de la artista

Raisa MauditUna pequeña serenata fallida (2018)

Una pequeña serenata fallida es una instalación ubicada, según explica la propia artista, “en un espacio transliminal y politemporal que funciona como elemento catalizador para ponerse en contacto, a través de las dimensiones de lo real, con Wolfgang Amadeus Mozart”. El proyecto se presenta como un escenario operístico, un lugar límbico que juega a señalar tanto el monumento mortuorio dedicado al famoso compositor —situado en el cementerio vienés de St. Marx y convertido hoy en día en atracción turística— como una tumba comunitaria en la que se supone fue enterrado Mozart, pues en realidad se desconoce su paradero actual.

La instalación funciona como un espacio de invocación —a través de métodos de trance y de práctica mediúmnica— con referencias a otros músicos, como Britney Spears, y a directores de orquesta como Teodor Currentzis. El objetivo es contactar con otras dimensiones al tiempo que se invita al espectador a habitar el lugar, utilizando el césped para la lectura. Maudit propone reflexionar sobre el error, sobre la imposibilidad del éxito y la fragilidad de lo real, pues el proyecto “parte de la premisa de su propio fracaso para atravesar la construcción histórica de la identidad de Mozart como artista y su instrumentalización para sostener una cultura mainstream del éxito que nunca se produjo en realidad”.

El texto que aparece en el catálogo vinculado a la instalación de Raisa Maudit está firmado con el seudónimo de Wolfgang Amadeus Mozart.

Lucía P. Moreno – Detalle de la instalación My advice to Eva, 2018
Cortesía de la artista

Lucia P. MorenoMy Advice to Eva (2018)

My Advice to Eva es una instalación a partir de un conjunto de piezas, vídeos, esculturas y dibujos que plantea cómo entendemos hoy en día la intimidad y la privacidad y cómo éstas se construyen para ser proyectadas. Esa cultura del éxito escenificado, esa nube en la que nos encontramos que, como bien dice la artista, “hemos creado a base de estadísticas, redes sociales, datos y distribución de información cuyos entornos virtuales han generado ese nuevo yo cuantificado”.

La nueva sociedad del espectáculo está configurada por el constante consumo de la intimidad, dando lugar a un nuevo estado de existencia teatralizado y expuesto continuamente a los demás, que viven y experimentan en directo los triunfos y fracasos a través de las redes. Una construcción social que, mediante la constante exposición y el afán de comparación, lleva a un nuevo orden de representación social: la teatralización total de la experiencia, abocada a la insatisfacción y al fracaso.

Fechas: Del 1 de febrero al 28 de abril de 2019
Lugar: La Casa Encendida, Madrid

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