Gravedad, relatos, y ecos. Sobre el trabajo de Eulàlia Rovira

by • 5 junio, 2019 • Exposiciones, Madrid, PerformanceComments (0)733

El pasado mayo comenzaba Una exposición como un ecosistema —uno de los proyectos beneficiarios de la Convocatoria de Ayudas Injuve para la creación Joven 2018/2019 —. La propuesta curatorial de la comisaria (y artista) Ignacio Tejedor López trae de manera secuencial, semana tras semana, una artista del contexto artístico de Barcelona. Enric Farrés, Ariadna Guiteras, Consol Llupià y Jose Begega ocupaban la Sala Amadís el pasado mayo, mientras que junio comienza con Marc Vives. La grave gravedad de Eulàlia Rovira cerrará la exposición, el ecosistema. Su ocupación del espacio —tal y como venían haciendo sus compañeras— es inmaterial: gravedad, textos y voces.

Vista de la exposición “The Eye’s Speech —or was it the I speech?”, Capella de Sant Roc, Valls, 2019. Cortesía: Eulàlia Rovira. Fotografía: Aníbal Parada

Eulàlia Rovira (Barcelona, 1985) está comprometida con la performance y otros medios donde articula relatos. Su trabajo es serio, meticuloso y bello, su práctica firmemente vinculada a los procesos de investigación. Es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, becada Erasmus en Kunsthochschule Weissense en Berlín y tiene un Master en Arte en Contexto por la UdK de Berlín. Entre sus últimas exposiciones cabría destacar: The Eye´s Speech-or was it the I speech (2019), exposición individual, La Capella de Sant Roc, Valls; o numerosas colectivas como El 85% de la materia (2018), Centre d’Art Maristany; Toco a la puerta de la piedra (2017), exposición colectiva, Espacio Trapezio, Madrid; o DINGSBUMS: Cosas que brillan cuando caen (2016), exposición colectiva, El Passadís, Barcelona.

El estudio, las citas de autores y la documentación nutren sus performances. Algunas son, por ejemplo: Un cuerpo exaltado gobierna una mente residual (2018) en MAC, Mataró y en Claustre de Sant Cugat; Grasa de dedos sobre vidrio (2017), Centre d’Art Maristany; o en Ventanas en suelo, paredes y techo (2017), DAFO-Centre d’art La Panera. Rovira construye performances a través del relato. Los discursos son, en definitiva, herramientas que pone al servicio de su obra.

Vista de la exposición “The Eye’s Speech —or was it the I speech?”, Capella de Sant Roc, Valls, 2019. Cortesía: Eulàlia Rovira. Fotografía: Aníbal Parada

Recientemente con D´ornaments i fantasmes ha ganado, junto a Adrian Schindler —artista con quien colabora y trabaja a menudo desde 2013—, la Beca d´Arts Visuals Fundació Güell (2018). De manera brillante el proyecto enlaza, entre otras, cuestiones como ornamento, mar, arquitectura, pasado, medioambiente y sostenibilidad. En la propuesta se identifican elementos claves en el trabajo de Rovira, como son, el discurso o las referencias. Se trata de un ejercicio limpio, sutil y crítico.

En su última exposición The Eye´s Speech-or was it the I speech [dentro del ciclo Una fuerza vulnerable comisariado por Juan Canela] encontrábamos a Rovira —como siempre— con actitud crítica rescatando teorías, haciendo numerosos guiños—que pasan de la Grecia clásica a Veermer—, reflexionando sobre la idea de culto o la cultura oculocentrista. Construye entre ideas y relatos los cimientos para una obra que, en primera instancia es cautivadora y bella, pero que busca no solo conmovernos sino también hacernos reflexionar.

Vista de la performance “Un cos exaltat governa una ment residual” [Un cuerpo exaltado governa una mente residual], Claustro de Sant Cugat, Centre d’Art Maristany, 2018. Cortesía: Eulàlia Rovira. Fotografía: Ketevan Gvinepadze.

Este patrón se mantiene constante en sus piezas. Performances, si, pero también: fotografías, videos, collages, instalaciones, poemas, lecturas, textos, talleres, cursos, publicaciones, etc. Una disciplina u otra. Esta referencia o aquella. En un idioma, o en otro. Su ejercicio artístico toma una forma, otra. Una práctica seria al tiempo que conmovedora. Planteamientos finos, cuidados, construidos a través de ideas.

Mientras que en Recuerda el fuego de agosto en Fabra i Coats, Centre d´Art Contemporani de Barcelona, podemos encontrar hasta el 16 de junio su The reins should feel like silk in your hands (2018) —otra colaboración de Rovira con Schindler—. En Madrid, a partir del 10 de junio será quien ocupé el espacio del INJUVE. Cerrando así el ecosistema que planteaba Tejedor, y que durante mes y medio una artista tras otra han ido activando. La gravedad de la sala, la gravedad de la voz, la gravedad de un hecho, la gravedad de lo gravitatorio. Un relato donde las reflexiones de otros se mezclan con las propias. Gravedad, relatos y ecos.

Vista de la performance “Áridos, cloro, dientes, termoplásticos” en etHALL, L’Hospitalet, 2019. Cortesía: Eulàlia Rovira y Adrian Schindler. Fotografía: Juande Jarillo

Eulàlia Rovira en Una exposición como un ecosistema de Ignacio Tejedor.
Sala Amadís del Instituto de la Juventud, Injuve. C/ Ortega y Gasset, 71, Madrid.
De lunes a Jueves de 11:30 a 18:00, viernes de 11:30 a 14:00.

La grave gravedad
Performance, jueves 13 de Junio, a las 19:00 horas.

Post Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *