Hacer en lo cotidiano

by • 15 abril, 2013 • Exposiciones, Instalación, Madrid, Pintura, Sala de exposic., VídeoComments (0)1960

Hasta el 18 de mayo de 2013. Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, Madrid

Hay tantas maneras de comisariar como comisarios en el sistema artístico. Es, de algún modo, otra forma de creación, de coger el arte ajeno y con él articular un discurso nuevo e ingenioso que llegue a un público disperso y que corre de un lado para otro en una ciudad anónima como es Madrid. Detrás del intercambiador de Avénida de América, uno de los puntos más contaminados de Europa y alejado del paseo del arte madrileño y de los puntos de creación alternativos, se encuentra la Sala de Arte Joven desde la Comunidad de Madrid. Ésta, en un intento de promover y dar a conocer nuevas voces del arte madrileño, convoca cada año el certamen «Se busca comisario»; Beatriz Alonso, licenciada en Hª del Arte por la UCM, Máster en Arte Contemporáneo, premio Inéditos de La CasaEncendida en 2009 y doctorándose en estos días ha sido la ganadora de la última edición.

¿Que significa Hacer en lo cotidiano? La comisaria independiente nos cuenta que, en su caso, la idea surge de una  investigación previa a raíz de su tesis doctoral.  A partir de la obra La invención de lo cotidiano de Michel de Certeau, Alonso examina la capacidad de las personas para ver de manera diferente y transformar los usos de todo aquello que nos es dado y nos rodea en el día a día. En lo cotidiano, tanto en los objetos como en las acciones, hay poesía y creación artística.

Hacer en lo cotidiano se organiza en torno a dos bloques expositivos: una primera tanda de artistas que podemos ver ahora y que se centra en llamar la atención sobre aspectos cotidianos a través de objetos de nuestro día a día, y el siguiente intentará llevar a cabo pequeños cambios en estos espacios cotidianos mediante acciones de carácter más performativo. Además, en paralelo a la exposición, la comisaria ha organizado una serie de actividades como un taller de mobiliario, visitas guiadas para público general y especializado y meriendas-encuentro entre artistas y visitantes que, en sus palabras, «están funcionando muchísimo mejor de lo que yo me esperaba».

Para esta primera tanda Beatriz Alonso ha seleccionado a diez artistas jóvenes madrileños que trabajan distintas disciplinas. A algunos ya los conocía y les propuso hacer una obra con motivo de la exposición; a otros los encontró según investigaba el hilo de su discurso. En la Sala podemos encontrar:

Como en casa de Begoña Olavarrieta; una selección de objetos cotidianos, desde marcos a libros, jarrones, figuritas, etc complementado con un corcho lleno de post-it y dibujos que la artista está realizando in situ durante el propio período expositivo.

Relatos de lo que queda de María Castelló Solbes; una arqueología de objetos abandonados en las calles, que un día representaron el deseo de una posesión y ahora están desprovistos de todo significado anterior.

Del montón de Julio Adán; montones de objetos intrascendetes, colillas o pegatinas fluorescentes, que adquieren un nuevo significado ancladas a la idea del artista, que estuvo mucho tiempo esperando, creando, borrando y con esperanzas inútiles.

Cada libro en su sitio de Hisae Ikenaga; disgustada con su piso de alquiler, la artista busca una nueva forma de recolocar sus espacios diarios y los objetos personales que atesora en ellos, en una deconstrucción de lo que se nos vende como útil y necesario.

– Una instalación específica de Julio Falagán; en vez de tapar el extraño hueco que quedaba entre la pared y el techo, el artista colocó sus intervenciones sobre imágenes populares y pequeños cuadros sarcásticos.

Siempre fugitivo de Luis Vassallo; contrapone tres pinturas terminadas a un video encuadrado en cerámica en el que se ve el paisaje -translúcido tras una malla de obra verde- que observa desde su estudio.

El pan nuestro de cada día de Luján Marcos; ¿qué hay más cotidiano que el pan? Ésta fue la respuesta del artista, que ha creado un auténtico altar al alimento más básico -y soporte de diversas religiones y culturas- sobre el que proyecta un rumor de sombras.

Colección privada de Leonor Serrano Rivas; unos dossiers con todos los requisitos legales pedidos por la administración pública declaran en ruina una serie de objetos personales que descansan sobre una estantería incorpórea.

De bien nacidos es ser agradecidos de Maite Angulo; grabadora y móvil en mano robó paseos y conversaciones a desconocidos de la gran ciudad que podemos contemplar y escuchar sin permiso en un rincón oscuro provisto de cojines.

Visitas de Velázquez Cabrero; desnudo sobre su cama, el estudiante de Bellas Artes entrevista a familiares, amigos y desconocidos. La venda en los ojos elimina la tensión de la desnudez y la pregunta incómoda.

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