I Want to Collect: El IVA

by • 19 diciembre, 2018 • #IWantToCollect, ColeccionismoComments (0)314

Como parte del entramado económico de un país, el mercado del arte se inscribe dentro del conjunto de normas, impuestos y obligaciones fiscales propias de cualquier actividad mercantil.

Tras la crisis económica de 2008 y de manera incomprensible, en septiembre de 2012, momento decisivo en el proceso de recesión, el gobierno decretó un aumento en el impuesto sobre el valor añadido elevando el porcentaje aplicado por los artistas de un 8% a un 21% . En lo relativo a las ventas propiciadas por las galerías se paso de un 18% a también un 21%. Esta decisión fue sin duda un golpe catastrófico a un sector ya de por si debilitado. La Paradoja: Obra de artistas españoles puede ser adquirida a mejor precio en cualquier país de la UE fuera de España.

En Enero de 2014 el gobierno anuncia una bajada del IVA para la venta de obras de arte quedando estipulado en un 10% para las ventas realizadas directamente por los artistas, pero no así para las galerías, motores sustanciales para el desarrollo del mercado, quienes siguen bajo el régimen del 21%.

De este modo, tributaría al 10 % si la operación la realiza el propio autor o sus descendientes, o por empresarios o profesionales distintos de los revendedores de objetos de arte (no sometidos al régimen especial), cuando tengan derecho a deducir íntegramente el Impuesto soportado por repercusión directa o satisfecho en la adquisición o importación del mismo bien, sin embargo tributaría al 21 % si la venta la realizara cualquier otro tipo de empresario. No hay lógica ni razón.

En 2013 el diario El País, publicaba la CARTA ABIERTA DEL CONSORCIO DE GALERÍAS DE ARTE DE ESPAÑA AL SR. MINISTRO DE HACIENDA, DON CRISTÓBAL MONTORO en la que podíamos leer: “El último episodio catastrófico para la creación artística española y para la cultura en general consistió en elevar el tipo impositivo del IVA de los artistas y de las galerías, un aumento cuyo resultado real ha sido pasar el IVA de nuestra actividad del ya excesivo 18% al disparatado 21%, suprimiendo “de facto” los objetivos del régimen especial de obras de arte, dejando desprotegido al arte contemporáneo en cuanto al IVA y creando para el arte español una situación de agravio comparativo con todos los países europeos”.

Por otro lado, desde el Ministerio de Cultura, Begoña Torres González, subdirectora general de Promoción de las Bellas Artes en aquel momento, declaraba que la reclamación de galeristas, artistas y coleccionistas se basa en un concepto erróneo: “Hay una normativa europea, general, que se aplica en toda Europa y que no es muy diferente a la que se hay en España. Los IVA europeos no son menores. Esa es una creencia que no tiene mucho sentido. Lo único que es verdad es que en Alemania, y esto está denunciado, hay una aplicación del IVA a la pintura de un 7%. No sé como lo hacen, pero es el único caso, porque a la obra gráfica, audiovisual y fotografía se le aplica un 19%”

En este escenario una de las figuras mas perjudicadas es la del coleccionista: cuanto más elevado es el IVA aplicado al arte, más cara resulta la obra para el comprador particular, quien, al encontrarse al final de la cadena, no puede deducirse este impuesto. Sin el coleccionista el resto de la cadena no puede sobrevivir.

Sin demasiados avances hasta la actualidad y a la espera de la necesaria y urgente “Ley de Mecenazgo”, en 2018 el Consejo de Ministros en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, el IVA a las transacciones del mercado del arte continua en un 21% frente a la bajada hasta el 10% respecto a otras disciplinas artísticas como el cine. Solo nos queda confiar en la promesa del nuevo Ministro de Cultura José Guirao quien recientemente ha anunciado como proyecto para el año 2019 trabajar en la posibilidad de aplicación de un 10% para todas las actividades artísticas sin excepción.

El problema fundamental del IVA en nuestro país nace del prejuicio de considerar el arte como una actividad vinculada al lujo y no como parte de la industria cultural. Un panorama en el que no se tiene en cuenta el retorno, o los retornos de esta actividad ya que el coleccionista adquiere una responsabilidad para con sus piezas, las muestra y las difunde y en la mayoría de los casos las colecciones, mediante donaciones, pasan a formar parte del estado y ser expuestas en museos públicos.

Créditos: La vie de Boheme – Aki Kaurismaki Pyramid Vídeo Property.

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