Inéditad Galería lucha contra la censura del Arte LGTBI

by • 30 junio, 2021 • ArtistasComments (0)563

Hace unos días llegaba a nuestro buzón una carta de Luis López, director de la galería de arte Inéditad, en la que denunciaba la continua censura que los artistas dedicados a temáticas LGTBI, en las que el cuerpo es su principal forma de expresión para reivindicar la diversidad, sufren en las redes sociales.

Víctor Brenes. La piel que florece. Fotografía digital sobre papel Hahnemühle Photo Rag. Fotografía censurada en el perfil de Instagram de la galería.

A continuación podéis leer el texto completo:

«Inéditad Galería apoya desde su nacimiento el valor del arte como instrumento de cambio, especialmente en un momento como el actual en el que la reivindicación de derechos del colectivo LGTBIQ+ no debe cesar. En el mes del Orgullo Gay diversas obras de la galería, que fomentan precisamente el arte y la cultura queer, han sido reprobadas por Instagram por el hecho de mostrar cuerpos desnudos.

Si bien esta censura no es exclusiva del arte LGTBI, sí que es cierto que los artistas queer necesitan expresar la diversidad sexual, así como las diferentes identidades de género, a través de obras en las en muchas ocasiones el cuerpo, incluyendo obviamente su genitalidad, es protagonista necesario para dar visibilidad a su mensaje.

Me pregunto “¿qué sucedería si las principales pinacotecas del mundo asociaran también el desnudo con la obscenidad?”. Para mi, la prohibición del desnudo artístico es una coacción de nuestro actual patrimonio creativo y cultural. Un grave atentado a la libertad de expresión de nuestros artistas contemporáneos, más si nos referimos al ‘Arte Queer’ como un vehículo capaz de derrumbar barreras ideológicas, religiosas e incluso políticas. Porque sin duda el arte LGTBI tiene un componente político y social que ayuda a educar en el respeto y en la tolerancia de todas las formas de amar.

Jean Carlos Puerto. Un día después. Óleo sobre contrachapado de abedul. Obra censurada en el perfil de Instagram de la galería.

La censura del Siglo XXI

Instagram registra millones de usuarios en el mundo (1000 millones según DataReportal de enero del 2020) y es por tanto un escaparate perfecto para dar visibilidad a las obras de artistas y galerías de arte. Facebook justifica la censura bajo este argumento registrado en sus normas comunitarias: “limitamos la exhibición de desnudos o actividad sexual para proteger a determinadas personas de nuestra comunidad que muestren una especial sensibilidad ante este tipo de contenido”. Frente a este planteamiento lo que resulta preocupante es si realmente de lo que tenemos que protegernos en nuestra sociedad es de ver un cuerpo desnudo. O peor aún, que haya personas que nos impongan esta creencia de tinte medieval en pleno siglo XXI.

Búsqueda de alternativas

La supuesta infracción de esta política de Instagram puede afectar tanto a la publicación en el perfil del usuario, como en la compra en la tienda o en la creación de anuncios dinámicos, bloqueando por tanto la libre difusión de estas obras de arte e incluso eliminando la cuenta por completo. Como consecuencia de estas restricciones, parte del colectivo artístico que tiene en Instagram su principal fuente de ingresos, se ve lamentablemente abocado a tener que producir obra que se adapte a estas normas. Todo ello con el objetivo de que dicha obra sea publicable, y por tanto, con más opciones de que sea vendible. Este hecho es gravísimo, porque se está empujando a muchos artistas y galerías a crear y exponer obras con la que no terminan de sentirse realmente identificados. Y todo ello porque a excepción de Twitter las alternativas existentes en cuanto a redes sociales “permisivas con el desnudo explícito” escasean.

De hecho, en 2019, el exprogramador informático y actual artista Inéditad Bran Solo, decidió crear como proyecto reivindicativo Xplicit, una plataforma social libre de censura y enfocada a la fotografía artística, queer, naturista y erótica, 100% libre de censura. Pero, aunque se alaben iniciativas como ésta, lo que se necesita realmente es apoyo y presión institucional que proteja la libertad creativa en el entorno artístico y cultural. Aunque ello implique enfrentarse a gigantes corporativos.»

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