“La isla del tesoro. Arte británico de Holbein a Hockney” Fundación Juan March

by • 19 septiembre, 2012 • Centros de arte, Exposiciones, FundaciónComments (0)2179

Desde el 5 de octubre hasta el 20 de enero. Fundación Juan March, Madrid.

Bajo el literario título La isla del tesoro. Arte británico de Holbein a Hockney, la sede madrileña de la Fundación Juan March presenta un amplio recorrido de cinco siglos por las propuestas más representativas del arte de las islas. Un acercamiento desde diferentes perspectivas al desconocido arte inglés.

La exposición se encuentra dividida en seis apartados, Destrucción y Reforma (1520-1620), La revolución y el Barroco (1620-1720), Sociedad y sátira (1720-1800), Paisajes de la mente (1760-1850), Realismo y reacción (1850-1900), Modernidad y tradición (1900-1940) y Un mundo feliz (1945-1980), una sucesión cronológica clásica donde se dan cita la historia y el arte, visible en movimientos como la caricatura de la Ilustración, la pintura de paisajes, o las vanguardias del siglo XX. El espectador sólo tiene que portarse bien y seguir atentamente este camino de migas de pan para ir completando cada uno de los niveles que se le presentan.

Más de 180 piezas. Más de un centenar de autores. Pinturas, fotografías, esculturas, obra sobre papel o revistas conforman la base de esta retrospectiva. Todas ellas, piezas del catálogo de diversas instituciones británicas, europeas y norteamericanas donde se constata que el arte británico tiene sus raíces en la universalidad de su lenguaje. Esta globalización de la sintáxis artística, presente en los cinco siglos que abarca la exposición, se debe a la enorme presencia de artistas foráneos dentro de las islas, no sólo como lugar de paso o de visita obligada sino como centro de operaciones y residencia. Así, junto a las esculturas de Toni Cragg o las pinturas de Richard Hamilton, el visitante se encuentra con artistas como Holbein o Canaletto. Con ello, se da al espectador la posibilidad de viajar en el tiempo y en el espacio desde una sucesión de salas, demostrando que la cultura y arte de una nación no sólo la conforman sus nativos. Los que llegan no tienen porqué ser simples invitados.

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