La primera gran antología del Hiperrealismo en Europa, en el Museo Thyssen-Bornemisza

by • 1 abril, 2013 • Exposiciones, Madrid, PinturaComments (0)2597

Hasta el 9 de junio de 2013. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid.

El museo Thyssen-Bornemisza ha empezado este año 2013 pisando fuerte. Después de un año de grandes exposiciones como Hopper, Gauguin y el viaje a lo exótico, o El arte de Cartier, presenta una muestra que no dejará indiferente a nadie: Hiperrealismo, 1967-2012.

Esta retrospectiva, comisariada por Otto Letze, director del Institut für Kulturaustusch (Instituto para el Intercambio Cultural de Alemania), está compuesta por 66 obras de diferentes museos e instituciones que reflejan la historia del movimiento hiperrealista desde sus orígenes hasta la actualidad.

El hiperrealismo surgió en la West Coast de Estados Unidos a finales de los años 60, y fundamentalmente consiste en la representación pictórica de escenas y objetos cotidianos del mismo modo que lo haría una cámara fotográfica. Desde su creación, con artistas como Robert Bechtle o Richard Estes, se han sucedido tres generaciones que han aportado novedades clave para su desarrollo, le han otorgado personalidad, y han consolidado su presencia, convirtiéndolo a día de hoy en uno de los movimientos más influyentes y atractivos, ya no sólo en Estados Unidos, sino a nivel mundial.

La temática que trata el movimiento hiperrealista se inspira en elementos de la vida cotidiana, los cuales se convierten, como ya lo hicieron en el arte Pop, en motivo artístico. La exposición del museo Thyssen hace hincapié en este aspecto presentándola en cuatro áreas temáticas: bodegones, en la carretera, ciudades, el cuerpo.

En la primera de ellas, los bodegones, se advierte cómo estos artistas se centraban en objetos como botes de ketchup, tarros de cristal (que requiere un gran técnico), juguetes, u objetos de carácter personal, que pasan a ser los únicos y auténticos protagonistas de la composición. Algunos ejemplos sería la famosa obra de la pionera Audrey Flack, Reina (1976), que sirve como imagen de la exposición, o Roberto Bernardi (Reunión, 2012), ya de la tercera generación. La sala En la carretera incluye todas aquellas pinturas relacionadas con el mundo del motor: coches, motocicletas, caravanas, detalles de llantas, camiones etc., que hacen alusión a la movilidad y al progreso y caracterizan a la sociedad americana de los años 60-70. Una de las obras que reflejan mejor este tema es la obra Sin título (4VWs, 1971) de Don Eddy, en el que se mitifica al famosísimo Escarabajo. Respecto a las ciudades y paisajes urbanos, como en los de Anthony Brunelli, Robert Gnieweck o Bertrand Meniel, resulta conmovedor contemplar la exactitud con la que se representan, atendiendo al más mínimo detalle, y consiguiendo que el espectador pueda sentir que está mirando por una ventana. Es interesante contemplar igualmente cómo se interesan por la luz y la atmósfera de la escena, y la influencia del formato panorámico fotográfico. Por otra parte, dentro de este campo, hay artistas que fijan su atención en un elemento concreto de la ciudad: restaurantes o cafeterías (Clive Head, John Baeder) gasolineras, casas particulares (Jack Mendenhall), cabinas (Richard Estes), anuncios, (Robert Cottingham) etc. Por último, el cuerpo humano también ha servido como elemento inspirador, que se hace visible mediante la realización de retratos, figuras, o incluso detalles de alguna parte en concreto que suscite emoción o sentimiento.  Dentro de este género destacan Chuck Close, otro de los pioneros del movimiento, Franz Gertsch, y el español Bernardo Torrens.

Normalmente, lo más llamativo y característico de este movimiento es la similitud de la pintura a la fotografía. El artista utiliza la fotografía como herramienta para crear sus obras; traslada al lienzo (casi siempre de grandes dimensiones) una imagen captada fotográficamente mediante distintos procedimientos técnicos, dando como resultado la impresión de que estamos delante de una fotografía de alta calidad. No obstante, la intención no es competir con la fotografía, sino utilizarla para crear algo nuevo.

El artista hiperrealista se inspira en el mundo que tiene alrededor bajo un criterio temático, pero también técnico. A la hora de identificar lo que quiere representar de igual forma busca elementos que le puedan ser interesantes y evidencien su virtuosismo técnico: los efectos lumínicos del cristal, los reflejos en superficies brillantes o en el agua, juegos de texturas, la suavidad, la calidez, etc. Logros que con la fotografía se consiguen con un clic, pero que requieren un duro trabajo por parte del pintor.

Esta exposición temporal e itinerante se inauguró en primer lugar en la Kunsthalle de Tubinga, Alemania. Ahora podemos disfrutar de ella en el Museo Thyssen-Bornemisza hasta el 9 de junio de 2013, y posteriormente viajará hasta Reino Unido para ser expuesta en el Birmingham Museum & Art Gallery.

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