Las incertidumbres del alma

by • 5 septiembre, 2019 • Exposiciones, MálagaComments (2)792

Explicaba Milan Kundera en su novela La insoportable levedad del ser “El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados”. En su novela, Kundera hacía referencia al vértigo que podemos sentir ante ciertas circunstancias amorosas, concretamente a la fragilidad o pesadumbre que el deseo suele ocasionar en el ser humano. Esa sensación de vértigo que el autor relata es el leitmotiv de Nada Grave, la nueva exposición de Cayetano Romero en el Centro Cultural María Victoria Atencia de Málaga.

Los personajes que transitan la exposición de Romero experimentan un tipo de violencia muy especial: silenciosa, interior, una lucha que se libra entre su mente y su corazón, entre el frío de la razón y el calor de los sentimientos. Es el caso de piezas como Salta, Las Palabras Inútiles (1 y 2) o El Mal Paso (1 y 2), cuyos pequeños habitantes se muestran reflexivos y callados, afligidos ante una diatriba magna: dar o no el paso. Hace su aparición el vértigo, protagonista invisible al que advertimos en el gesto cabizbajo de las figuras, una especie de huracán de sentimientos que los protagonistas pretenden ocultar sin éxito. El agitado movimiento de sus pensamientos se intensifica más si cabe con los textos que Cayetano inscribe a mano en sus cuerpos: algunos fragmentos poéticos o narrativos relacionados con ese pensamiento circular y cuya lectura nos sumerge en una especie de ensimismamiento paralelo al del personaje. La identificación entre el espectador y estos pequeños individuos es inmediata. ¿Acaso somos nosotros quienes se encuentran ante tal abismo?

El comisario de la muestra, Juan Francisco Rueda, parece haber diseñado esta exposición como si de un libro se tratase, una narración coherente en la que, primero, hace su aparición la angustia y la duda ––el vértigo––, dejando paso después a la herida y la cura. En este sentido el Lañado supone una pieza fundamental en la muestra, un hombre instalado todavía en la indecisión que observa temeroso y a modo premonitorio su destino: la fractura. El dolor se filtra por las roturas cerámicas. Sin embargo, la fractura ya ha sido restaurada mediante lañas o grapas. He aquí otro de los puntales de la exposición: la sanación del espíritu. Las Cabezas Lañadas (1 y 2) insisten en este asunto, haciendo evidente la cicatriz, la marca que sobrevive al dolor y que es, al fin y al cabo, el mapa geográfico de nuestra experiencia. Esta exposición nos habla de la esperanza (“la primavera avanza”, diría el poeta Ángel González), pero es también un canto a la belleza de la vida y el dolor. El dolor… a pesar de vapulearnos en ciertos momentos, nos hace ser conscientes de nuestra finitud y fragilidad, esto es, nos permite reconocernos como seres humanos. Solo entonces cobra total sentido aquel fragmento del ya citado Ángel González que presta el título a la exposición “Mi cuerpo ¿dónde está? Me duele solo el alma. Nada Grave”.

Cierran la muestra una serie de obras que, efectivamente, nos hablan de las secuelas o consecuencias inevitables de este agitado viaje. ¿Qué queda de nosotros tras los golpes, los pasos en falso y la caída al abismo? Los dibujos escultóricos Autoarrugados (1 y 2) responden a esta pregunta. Nuestra forma de estar en este mundo cambia, se flexibiliza y se hace más poliédrica. La orografía generada por los numerosos pliegues en los dibujos de Cayetano nos habla de múltiples puntos de vista, las luces y sombras de un nuevo hombre: más rocoso, más complejo y sabio. Simpáticamente, a modo de juego binomial, el artista ha decidido incluir en estos dibujos al comisario, dejándonos entrever la singular huella que la experiencia expositiva compartida ha dejado en ambos.

Dos aciertos son los que hacen de ésta una exposición de peso: primero, la ya citada empatía que los personajes de Romero establecen con el espectador, convirtiéndonos en esos pequeños seres, trasladándonos ante esos precipicios oscuros. Todos podemos vernos reflejados en ese Equilibrista que camina en la cuerda floja, tratando de no caer, de salvar su cuerpo y alma. En segundo lugar, el trabajo mano a mano entre artista y comisario ha dado como resultado una exposición sincera, profunda y coherente, asequible al espectador a pesar de abordar un tema tan complejo como es la incertidumbre del alma y el dolor del corazón.

Artista: Cayetano Romero
Comisario: Juan Francisco Rueda
Fecha: Hasta el 6 de septiembre de 2019
Lugar: Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia (Málaga).

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2 Responses to Las incertidumbres del alma

  1. Sabina Huber dice:

    Muchas gracias Maria Regina por este artículo tan entrañable de la exposicion de Cayetano.Me encanta la obra de el, la exposicion nada grave es extraordinaria , y tu articulo lo remarca!
    Gracias !

  2. Pilar dice:

    Recorriendo la exposición me enfrente de nuevo a la sensibillidad del artista, a esa capacidad de decir los sentimientos directa y al mismo tiempo sutilmente.
    Siempre convirtiendolos en disfrute…

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