Las nuevas salas del Reina Sofía

by • 12 diciembre, 2011 • Madrid, MuseosComments (0)1623

El pasado 30 de noviembre, el Museo Nacional y Centro de Arte Reina Sofía abrió al público nuevas salas bajo el explícito título De la revuelta a la posmodernidad (1962-1982), pertenecientes al tercer tramo de la colección del museo que cuenta con 2.200 metros cuadrados, ubicados en los dos espacios expositivos localizados en el edificio Nouvel.

Pinturas, collages, fotografías, instalaciones, esculturas, dibujos y material documental. Una completa visión del panorama artístico de las décadas encontradas entre los años sesenta y ochenta, representadas aquí con más de trescientas obras. Bajo una propuesta que parece indicar que más vale una buena contextualización que el uso abusivo de obras por el mero hecho de su procedencia artística, el visionado final deja al espectador con una sensación de variedad importante. En este sentido, cabe destacar la reciente adquisición de un número bastante abultado de obras de manera que ciertas carencias pasadas sean completadas adecuadamente.

El contexto es de vital importancia dentro del mundo del arte contemporáneo. En tan sólo veinte años, se vivieron cambios muy importantes de diferente naturaleza a nivel mundial y nacional: las nuevas tecnologías iniciaron su avanzada, así como la globalización o el papel de la mujer. Dentro del territorio español se vivió, por ejemplo, la muerte de Francisco Franco. Este recorrido por las dos décadas se inicia con el año de la guerra de Argelia y de los misiles de Cuba, finalizando con el fin de la transición democrática española. El ser humano se vuelve aún más vulnerable, a la par que consciente, del entorno en el que se halla, y eso es plasmado tanto en sus obras como en sus maneras de vivir y de relacionarse con sus semejantes. Período esencial para conocer cuales son los cimientos de la sociedad y actualidad en la que actualmente nadamos.

En relación con lo propiamente intrínseco al arte, es en estos momentos cuando surge la desfiguración del artista, lo cual desencadena irremediablemente en la eliminación de la autoría del mismo, es decir, la muerte del artista. Junto a ello, se producen diferentes movimientos independientes pero interrelacionados entre sí, cuyo nexo de unión es el destierro de la masculinización del arte canónico, entendida como terreno exclusivo del hombre. De este modo, surgen corrientes como el feminismo o el tropicalismo. Dentro de esta globalización, cabe también destacar la salida del artista de su estudio. El tiempo de vigilia interior tanto física como emocional acabó y el artista necesita ver qué le ofrece la calle, deviniendo en un arte más político y activo.

El listado de nombres que se encuentran entre estas paredes es numeroso destacando figuras como Donald Judd, Michelangelo Pistoletto, Paz Muro, Colita, Alain Resnais, Robert Filliou, Marcel Broodthaers, Sol LeWitt, Hélio Oiticica, Ángels Ribes o el grupo Zaj. Y sólo son algunos de ellos.

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